Biblioteca Central de Guerrero
en el abandono por el gobierno de Evelyn


Luis Daniel Nava
Chilpancingo
6 de marzo de 2026.

 

La Biblioteca Pública Central Estatal No. 346 en Chilpancingo, la más grande de Guerrero, tiene 15 meses cerrada al público por la falta de un dictamen del Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física (IGIFE).

A pesar del abandono su personal se resiste a cerrar el espacio. 

La librera depende del gobierno estatal, de la morenista Evelyn Salgado Pineda y, es regulada por la Secretaría de Educación Guerrero (SEG).

En noviembre de 2024, la biblioteca dejó de prestar su servicio debido a que Protección Civil declaró “inhabitable” el inmueble luego de que el huracán “John” inundó algunas áreas que provocó una humedad severa y el desprendimiento de plafones en techos.

 

 

Sin embargo, un diagnóstico posterior de un especialista en infraestructura arrojó que el 80 por ciento del centro cultural es habitable y que las áreas dañadas requieren reparaciones menores.

“Nos piden un dictamen de un especialista en muros de carga, solicitamos al IGIFE ese dictamen, pero hubo cambio de autoridades y no nos han entregado el documento”, explica la directora de la biblioteca, Yedith Delgado Morales.

Añade que “el especialista dice que sí es habitable, pero necesita terminar su dictamen para poder entregarlo. Se necesita que el IGIFE retome el asunto y autoricen los recursos para que se cierre ya el trámite y nos puedan entregar el dictamen positivo. Tenemos ya un año sin servicio”.

Toda la biblioteca está reforzada por muros de hierro, por lo que según especialistas no se puede caer y porque sus techos no tienen carga al no tener otro nivel.

 

 

El abandono 

La Biblioteca Pública Central Estatal fue fundada en 1982, está ubicada en la calle 5 de febrero, esquina con 16 de Septiembre, en el barrio de San Mateo.

Tiene un amplio espacio con áreas especializadas, como la sección de libros en braille, una ludoteca para la estimulación temprana, una videoteca, sala de cómputo con internet gratuito y salones para conferencias.

Hasta antes del huracán “John” la biblioteca contaba con 27 mil ejemplares y recibía al año a 18 mil usuarios entre estudiantes de nivel básico, medio superior, superior y público en general.

La biblioteca ofrecía talleres de lectura y cursos de verano que reunían a cerca de mil niños en ambos turnos.

Ahora el centro cultural está abandonado. Sus amplias instalaciones lucen como si el tiempo se hubiere detenido por más de 10 años. Sumado a los daños que no han sido reparados por las autoridades.

La sala de servicios digitales tiene 15 computadoras que fueron entregadas en 2010. Por unos años el gobierno del estado impartía ahí cursos de informática. Ahora los sistemas operativos de esas máquinas son obsoletos. El área está cerrada porque un ventanal está caído.

Los sofás de la sala principal, que en algún momento lucieron modernos, están deteriorados, sus forros están desechos. Parte del mosaico fue retirado porque ya estaba levantando.

Otra área severamente afectada por la caída de los plafones de sus techos es la ludoteca y la sala de lectura donde hay montones de cajas con libros que se humedecieron.

Son 7 mil 552 libros que se echaron a perder en su totalidad.

También está en la ruina el espacio que, según trabajadores, se apropió la Dirección de Bibliotecas Públicas del Estado, pero los trabajadores lo abandonaron después del huracán.

La última vez que fue impermeabilizado el inmueble fue en 2010. 

 

La resistencia 

A esta biblioteca también le fueron reducidos el número de trabajadores: de 60 se redujo a 50.

Sin embargo, el personal labora a puerta cerrada en la reparación de libros.

“Estamos manteniendo las instalaciones, el personal a puerta cerrada está trabajando en la reparación de libros, estamos en cursos de capacitación de ortografía, del código braille”, explicó la directora.

Y en efecto, así lo hace el maestro invidente Moisés Téllez Cruz, quien todos los días se desplaza, acompañado únicamente de su bastón, desde su casa en la colonia Infonavit hasta la biblioteca.

“Es un maestro muy ágil”, comentan sus compañeros.

El personal está encargado de los libros que se dañaron con agua y de recoger los que ya son inservibles porque ya tenían hongos. La humedad los deterioró y no son aptos para el público.

“Aunque esté cerrada la biblioteca estamos manteniendo las instalaciones porque sabemos que es habitable y porque el personal está optando por qué se repare la biblioteca, que no se tire, entonces es importante el dictamen del IGIFE”, explicó la directora.

Un trabajador contó que con los últimos huracanes la biblioteca se ha rehabilitado con sus propios recursos para evitar encharcamientos y filtraciones de agua.

“Se hicieron algunos pozos y se sacaron algunos tubos para que tuviera el desagüe. Ya viene la temporada de lluvias y no sabemos cómo nos va a ir, a lo mejor peor, cuando ya no llovía afuera, sino que llovía adentro”.

Lo más triste, lamentó, es que no encuentran eco de la situación.

“Vienen los usuarios y quieren el servicio, pero no se los podemos brindar. Ojalá la autoridad correspondiente dijera ‘si los vamos apoyar’, por lo menos para brindar el servicio afuera, pero para eso se necesitan toldos”.

Los trabajadores calcularon que a partir del huracán “Otis” en el 2023, se han cerrado más de 100 bibliotecas de un total de 214 que había en todo el estado de Guerrero.

Por las condiciones del inmueble y del acervo bibliográfico parece que al gobierno del estado no le interesa y tampoco tienen coordinación con el ayuntamiento para su preservación.