Gobierno intenta silenciar a
Radio Universidad; Saldaña calla
Arturo de Dios Palma y Jesús Guerrero
Fotografía: Oscar Guerrero
La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) intenta silenciar a Radio Universidad-Pueblo.
El 20 de enero, la ATDT emplazó —a través de una notificación— a la radio para que en diez días entregue su transmisor, sino la Fiscalía General de la República (FGR) lo podría extraer de sus instalaciones.
—¿Por qué les quieren quitar el transmisor? ¿Es de la ATDT o es de la radio?
—Es de la radio, ese transmisor se compró si no mal recuerdo en el primer año del primer rectorado [en la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro)] de Javier Saldaña —explica el director de Radio Universidad, el periodista Sergio Ocampo Arista.
—¿Entonces cuál es el argumento para querer quitárselo?
—No hay ningún argumento. Acabamos de hacer una rifa para comprar unas tarjetas, juntamos 107 mil pesos, vamos a comprar dos tarjetas para que el transmisor esté estable, tenga mejor señal. Si tu vas a Tierras Prietas ya no se escucha muy bien, para eso queremos las tarjetas, para mejorar y hacerle mantenimiento. No hay ninguna razón legal, legalmente no tiene ninguna razón la petición. Esto es político, esto es censura.
Ocampo Arista afirmó que no entregarán el transmisor porque de hacerlo, eso significaría dejar sin señal a la radio y, eso, sería un atentado contra la libertad de expresión.
De acuerdo con el oficio CRT/DGVV/0060/2026 de la ATDT la solicitud tiene el objetivo de recuperar “los bienes que se declararon perdidos en beneficio de la Nación y en caso de no atender el presente, se hará una visita de verificación en el domicilio señalado como depósito de los bienes o se procederá a dar vista a la Fiscalía General de la República (FGR) para actuar en términos de la ley”. La notificación está dirigida a Víctor Wences Martínez.
Wences Martínez falleció en julio del 2025, cuando fungía como director de Radio Universidad-Pueblo, en su lugar el rector de la Uagro, Javier Saldaña Almazán, nombró a Ocampo Arista.
Ocampo Arista consideró que el intento por desmantelar la radio es una acción del gobierno federal para silenciar a la radio y por su intolerancia a la crítica.
“Aquí en la radio le damos la voz a toda la gente y no estamos a favor de ningún gobierno o partido político”, dijo el director.
Afirmó que este no es el primer embate que sufre la radio por mantener su línea editorial.

En febrero del 2022, personal del entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) junto con soldados de la Guardia Nacional ingresaron a las instalaciones de la radio y por algunos minutos apagaron la señal.
En esa ocasión, los trabajadores impidieron que soldados y personal del IFT se llevaran el transmisor.
Esa ocasión, estuvieron personal del IFT y de la Guardia Nacional estuvieron unas dos horas dentro de la radio, salieron cuando comenzaron a llegar pobladores y reporteros en protesta por la irrupción.
En esa ocasión, Wences Martínez afirmó que con la irrupción de soldados no sólo se llevó a cabo un intento por apagar la señal de Radio Universidad-Pueblo sino que se violó la autonomía de la universidad.
En septiembre de 2023, el IFT otorgó la concesión a Radio Universidad-Pueblo, después de casi 41 años operando.
—¿Después de que les dieron la concesión, el entonces IFT les pidió un transmisor con algunas características técnicas específicas? ¿Les pidieron cambiar el transmisor?
—No, nos pidieron algunos cambios en la programación y otros cambios, que hemos estado haciendo—explicó Ocampo Arista.
Radio Universidad se fundó el 4 de mayo de 1982. En esos años, el estado vivía uno de los momentos de mayor represión, las operaciones del Ejército por eliminar todo lo que quedaba de las guerrillas que encabezaron los profesores Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas eran incesantes.
La Uagro se convirtió en un refugio para guerrilleros que eran perseguidos por el Ejército y al mismo tiempo, Radio Universidad-Pueblo se convirtió en la caja de resonancia de todos los movimientos sociales que sufrían la represión.
Radio Universidad-Pueblo fue uno de los frutos de un gran movimiento social que se gestó en los años 60, durante el gobierno del militar, el priista Raúl Caballero Aburto, que instauró la represión y la corrupción como su única forma de gobierno.
Caballero Aburto prohibió las reuniones y a sus hermanos los colocó en puestos claves del gobierno y como encargados de negocios.
En esos años, distintas luchas se aglutinaron y tomaron como sede la Alameda de Chilpancingo, justo frente a las instalaciones de las preparatorias 1 y 9, antes conocido como edificio docente.
Ese movimiento aglutinó las luchas de campesinos, obreros, transportistas y también de trabajadores de la Universidad de Guerrero que buscaban que el gobierno les reconociera la autonomía.
En ese movimiento participaron Lucio Cabañas y Genero Vázquez. El primero como estudiante de la normal de Ayotzinapa y el segundo como líder de la Asociación Cívica Guerrerense. Se logró la autonomía pero el precio fue alto: una masacre. El 30 de diciembre de 1960, el Ejército reprimió a los manifestantes y por lo menos unas 20 personas fueron asesinadas, entre estudiantes universitarios, líderes populares y pobladores.
El movimiento también concluyó con la caída de Caballero Aburto con la desaparición de poderes que declaró el Senado de la República.

Desde inicios la radio fue perseguida. A finales de 1984, el entonces secretario de Educación del gobierno federal, el priista Jesús Reyes Heroles, impuso como una de las condiciones para otorgar presupuesto a la universidad el desmantelamiento de Radio Universidad-Pueblo.
El entonces rector, Rosalío Wences Reza aceptó las condiciones y Radio Universidad-Pueblo salió del aire el 5 de enero de 1985. Eso duró dos años: volvió el 7 de junio de 1987, sin autorización oficial. En su reinicio, la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT) intentó sabotearla y metió “ruido” en la señal de la radio.
Los trabajadores, entre ellos Ocampo Arista, implementaron la Operación Bucanero que consistía en instalar un pequeño transmisor de 100 watts para romper la interferencia pirata de la SCT.
El acoso de la SCT obligó a convertir a Radio Universidad-Pueblo en itinerante, un tiempo transmitió desde escuelas de la Uagro en Acapulco, luego la persecusión los empujó hasta Ciudad Altamirano, en Tierra Caliente, y más tarde tuvieron que moverse a Taxco.
Desde sus inicios, Radio Universidad-Pueblo se convirtió en un espacio abierto para los pobladores. En sus micrófonos tienen apertura los comerciantes, los trabajadores, los taxistas, los dirigentes sociales, los líderes religiosos y políticos.
En Radio Universidad-Pueblo se han contado historias tan crueles como las masacres de Aguas Blancas, El Charco, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el drama de los desaparecidos y los desplazamientos de cientos de pueblos.
De hecho, la primera denuncia —casi en tiempo real— sobre los ataques que sufrieron los estudiantes de Ayotzinapa esa noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre del 2014 en Iguala fue en Radio Universidad- Pueblo.
En los mismos micrófonos de Radio Universidad-Pueblo tienen espacio los priistas más recalcitrantes y los más incondicionales a lo que autodenominan la cuarta transformación.
Radio Universidad-Pueblo ha sido uno de los únicos espacios que ha resistido a la aplastante hegemonía que ha impuesto Saldaña Almazán durante sus tres rectorados en la Uagro.
En estos 12 años, Saldaña Almazán borró de la Uagro la crítica, la discusión, la deliberación. Lo logró a través de la cooptación. En estos 12 años ha desaparecido casi por completo lo que quedaba del proyecto Universidad-Pueblo.
Ya no hay más esa universidad que se solidarizaba y apoyaba a las víctimas y a los movimientos sociales. Ahora, la universidad que controla Saldaña Almazán, es un botín político-electoral.
De este nuevo intento por silenciar a Radio Universidad-Pueblo, Saldaña Almazán ha preferido callar.