Cacicazgos y crímenes de lesa humanidad,
la herencia del Figueroato
Arturo de Dios Palma, Jesús Guerrero y Emiliano Tizapa
El homenaje que le hizo el gobierno de la morenista Evelyn Salgado Pineda al ex gobernador, el priista Rubén Figueroa Figueroa, nos volvió a poner en la cara la realidad política de Guerrero.
Hay varios aspectos importantes que son necesarios analizar. El cacicazgo en Guerrero está más vivo que nunca. El homenaje a Figueroa Figueroa no es cosa menor, nos muestra lo que hay en la profundidad de la clase gobernante: prefieren enaltecer a los represores, caciques, violadores antes que estar con las víctimas.
Con el homenaje, el gobierno de la familia Salgado envió un mensaje contundente a la sociedad: la clase política es una sola, no hay fracciones, ni diferencias, no importa si los represores, los caciques, los corruptos son del PRI, del PAN, del PRD o de Morena, siempre se van a proteger.
El homenaje a Figueroa Figueroa —en ninguna circunstancia— puede entenderse como un error, una omisión o un descuido.
La historia de este priista es sumamente conocida. Figueroa Figueroa es la materialización del cacicazgo, es el arquetipo, el modelo que todos los caciques de Guerrero siguen. No sólo eso, es también la materialización de lo peor de la política: fue represor, violador, convirtió el dinero público en un negocio privado.
En una parte de la etapa más oscura de Guerrero —la mal llamada Guerra sucia—, Figueroa Figueroa fue fundamental, en su gobierno se recrudeció el terror que ya ejercía el Ejército en Coyuca de Benítez, Atoyac, San Jerónimo y Tecpan. Nombró al general Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite como su jefe policiaco.
Acosta Chaparro convirtió las instalaciones de la Policía de Acapulco en un centro de tortura: con sus propias manos torturó, asesinó y desapareció a por lo menos 143 personas.
Antes de ser gobernador, Figueroa Figueroa intentó cooptar a Lucio Cabaña, el profesor que lidereaba el movimiento armado. Se entrevistaron en la sierra de Atoyac, ante el desacuerdo, el comandante guerrillero retuvo casi cuatro meses al cacique.
El Ejército liberó a Figurero Figueroa. Luego tomó protesta como gobernador y la persecución contra Lucio Cabañas y la represión contra los pueblos se recrudeció.
De acuerdo al Informe Final de la Comisión de la Verdad del Estado de Guerrero, sólo en el gobierno de Figueroa Figueroa fueron desaparecidas por lo menos cien personas.
Con Figueroa Figueroa, a través de Acosta Chaparro, se enquistó la corrupción y la represión en las corporaciones policiacas.
“En Guerrero no hay desaparecidos, todos están muertos”, decía en tono de mofa.
“¿Qué quieren? Destierro, encierro o entierro”, ofrecía a los que se resistían a su régimen.
La violación grave a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, son parte de la herencia de Figueroa Figueroa.
¿Alguien en el gobierno del estado puede decir que desconoce esa herencia de Figueroa Figueroa? Nadie. La gobernadora y su padre, el senador, Félix Salgado Macedonio, conocen bien a la familia Figueroa.
En 1993, Salgado Macedonio y Rubén Figueroa Alcocer, el hijo de Figueroa Figueroa, compitieron por la gubernatura.
Salgado Macedonio denunció fraude electoral, tomó el Palacio de Gobierno, pero al momento de la definición cedió, aunque muchos testimonios afirman que en realidad negoció con Figueroa Alcocer.
¿O será precisamente porque conocen bien la herencia de Figueroa Figueroa y por eso la quieren ensalzar?

Puede ser posible que desde el gobierno de Guerrero quieran que esa figura —la del cacique— se normalice, se familiarice, que a nadie se le haga extraño ver cómo emerge un nuevo cacicazgo, que a nadie le parezca improbable que la hija herede la gubernatura al padre.
Guerrero es tierra de caciques, está invadido, están en todos lados, desde una comisaría en un pueblo alejado, pasando por la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (Snts), los partidos políticos, hasta el gobierno del estado. En estos momentos está la construcción de un nuevo cacicazgo: el de Salgado Macedonio.
La figura del cacique la quieren normalizar. El martes el rector de la Uagro, Javier Saldaña Almazán anunció un homenaje a Salgado Macedonio.
Saldaña Almazán se perpetuó en la universidad: desde hace doce años tiene el control absoluto, borró el pensamiento crítico, el debate, la deliberación. Volvió a la universidad en una moneda de cambio. ¿Cuál fue su método? La cooptación, la corrupción.
El rector afirmó que lo va homenajear por ser un luchador social pero, ¿en qué lucha social ha estado Salgado Macedonio? En ninguna, todo su actuar ha sido electorero, siempre en busca de un nuevo hueso.
El anuncio de Saldaña Almazán es el colmo: un cacique homenajeando a otro cacique.
Salgado Macedonio se convirtió en un hombre que concentra casi todos los poderes públicos en el estado. Es el jefe del grupo político que encabeza la gubernatura, el Congreso del estado, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), la Auditoría Superior del Estado (ASE), la dirigencia de Morena. Salgado Macedonio concentra tanto poder, incluso, más que su propia hija, la gobernadora.
Está a la vista el comportamiento de la familia Salgado, cómo se están beneficiando del poder. En cuatro años, nos han mostrado que no tienen el menor pudor por sacar ventaja a su posición. Por ejemplo, la gobernadora en todo este tiempo convirtió a su pareja sentimental, Rubén Hernández Fuentes, en una especie de vicegobernador. Es un hombre que, oficialmente es el jefe operativo de la oficina de la gubernatura, pero en los hechos tiene injerencia en todo.
Hernández Fuentes es un empresario constructor que puso a su hermano, Oscar Omar Hernández Fuentes —otro empresario constructor — como el director de Costos, Presupuestos, Licitaciones y Contratos de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Obras Públicas y Ordenamiento Territorial (SDUOPOT).
Los hermanos Hernández Fuentes controlan toda la obra pública del gobierno de Guerrero.
Salgado Macedonio no ha perdido el tiempo, desde la estructura del gobierno de su hija, ha mantenido una campaña de propaganda constante, permanente, intensa. Ha construido un complejo llamado Perritos felices que es su centro recreativo pero también de operaciones. Cada vez se extiende más y más sin dar una explicación de dónde está saliendo el dinero para su construcción. ¿Quién está pagando las canchas de fútbol, las cabañas, la alberca?
Otra de las hijas también está sacando provecho. A Celeste la convirtió en su operadora política en la región Norte, a ella se le adjudican el lanzamiento de las candidaturas de varios que ahora son alcaldes y también de la posible próxima presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso del estado, Luissana Ramos Pineda.
Otra de las hijas, Sol, dirige la empresa familiar, el periódico El Guerrero, que está lleno de publicidad oficial del gobierno de estado pero también del Congreso local, de la Uagro, de los ayuntamientos, del INE, del IEPC, del TSJ, de la ASE.
¿Quién se atreve a negarle un convenio al periódico de la familia Salgado?
El poder no ha sido desperdiciado en la familia Salgado, hasta el nieto, Félix Salgado Jr lo ha utilizado para lanzar su carrera como cantante, en todos los eventos importantes del gobierno del estado ahí está cantando.
Y lo peor, Salgado Macedonio no pierde de vista ser el candidato de Morena a la gubernatura, nadie le ha cerrado la puerta definitivamente, legalmente nadie le puede prohibir ser el abanderado. Lo único que se lo podría impedir sería la ética, la moral, los principios democráticos, pero todos sabemos que exactamente eso es de lo que más carece Salgado Macedonio: es un político sin ideología, sin ética, sin moral, sin principios ni valores democráticos que sólo busca sus intereses personales.
Por eso a nadie le puede resultar extraño este homenaje a Figueroa Figueroa, porque el “máximo referente ideológico” de la gobernadora es su padre.
La defensa más firme que han hecho en el gobierno sobre este homenaje es que el acto conmemorativo forma parte del calendario cívico que está en la ley número 761 de Símbolos de Identidad y Pertenencia del Estado de Guerrero.
De acuerdo al Diario Oficial del Estado de Guerrero, el 18 de julio del 2018, el entonces gobernador, el expriista Héctor Astudillo Flores envió al Congreso la iniciativa de ley para conformar el calendario cívico, así como para el uso y difusión de los símbolos patrios. La iniciativa de ley incluyó el cambio de la Secretaría General de Gobierno a la Secretaría de Cultura de la dirección de Actividades cívicas.

El 31 de julio de ese año, se publicó la nueva ley en el Diario Oficial del Estado de Guerrero. En el nuevo calendario se agregaron la conmemoración de aniversarios luctuosos o de natalicios de ex gobernadores, entre ellos, tres de los cinco que gobernaron el estado durante ese periodo que han denominado como la Guerra sucia, ese periodo cuando el Estado desató el terror.
Esos gobernadores son Caritino Maldonado, Raymundo Abarca Alarcón y Figueroa Figueroa. No los incluyeron, pero también gobernaron durante la Guerra sucia, Israel Nogueda Otero y Xavier Olea Muñoz.
En el calendario también están incluidos los tíos de Figueroa Figueroa, los hermanos Francisco, Rómulo y Ambrosio Figueroa Mata. También está el ex gobernador, José Francisco Ruiz Massieu que en los 80 revivió la represión y el terror: en su gobierno fueron asesinados por lo menos 300 personas que se oponían al PRI.
En el calendario, está también Plutarco Elías Calles, el cacique de caciques, el artífice del PRI totalitario, del PRI omnipresente, del PRI corrupto. Esa misma ley ordena conmemorar el Día del Ejército.
Volvamos a la defensa, la Secretaría de Cultura ha dicho que realizó el homenaje a Figueroa Figueroa porque está en la ley y eso es cierto, pero también es cierto que en esa misma ley está la conmemoración de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa ocurrida la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 en Iguala a manos de criminales, policías y militares. Esa conmemoración la han ignorado, no existe registro de algún acto.
Entonces ¿por qué conmemorar el natalicio de Figueroa Figueroa y la desaparición de los 43 normalistas no cuando los dos están en la ley? La respuesta es clara, la clase política no está del lado de las víctimas.
La iniciativa de ley se aprobó en julio de 2018, a dos meses de que terminara la última legislatura donde el PRI tuvo mayoría, en ese periodo, Morena sólo tuvo una diputada, María de Jesús Cisneros Martínez. A la siguiente, Morena obtuvo mayoría y desde entonces no ha dejado de serlo.
El primer presidente de la Jucopo de Morena fue Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, que ahora otra vez es diputado local.
Van siete años de Morena siendo mayoría en el Congreso y ningún morenista se percató del homenaje a Figueroa Figueroa. Ningún ha dicho algo por homenajear a Ruiz Massieu o al Ejército que asesinó, desapareció y aterrorizó a pueblos enteros en la sierra de Atoyac, Coyuca de Benítez y Tecpan en los años 70.
¿Para qué quiere Morena las mayorías? ¿Para qué quiere el poder? ¿Para qué todo siga igual? ¿Para seguir conmemorando a los caciques, a los represores?
Este homenaje detonó la indignación y la inconformidad con el gobierno de Salgado Pineda. Distintos grupos culturales, además de organizaciones sociales y de familiares víctimas de la Guerra sucia han manifestado su repudio. Dos demandas principales han surgido: la destitución de la secretaria de la Cultura, Aida Melina Martínez Rebolledo y que se borre del calendario cívico la conmemoración del natalicio de Figueroa Figueroa.
Las dos son demandas justas, sensatas, realistas, congruentes y posibles. Martínez Rebolledo desde hace mucho tuvo que haber dejado la Secretaría de la Cultura, su papel ha sido raquítico, no hay un programa, mucho menos una política pública que guíe la cultura en el estado. Al contrario en este tiempo la gestión, promoción y difusión de la cultura se ha mermado aún más.
Y en la otra demanda, los morenistas pueden hacer los cambios lo antes posible si así se lo proponen, tienen mayoría.
Sin embargo, en las dos demandas tienen que ir al fondo, no sólo quedarse en la forma. Los colectivos culturales y las organizaciones sociales no pueden darse como satisfechos sólo con la destitución de Martínez Rebolledo. No. Después de la destitución la demanda debe continuar, exigir que se le investigue, que se le fiscalice el presupuesto que ha ejercido. No se le puede permitir que se vaya así como si nada, serían un premio para Martínez Rebolledo irse sin que se le sanciones por sus errores, omisiones, irregularidades y, si se comprueban, sus corruptelas.
Exigir estos es un acto de justicia pero también un mensaje para el nuevo o nueva secretaria de la Cultura: los ciudadanos los están vigilando.
Y la exigencia no debe terminar ahí, deben demandar que el nombramiento del nuevo secretario o secretaria de la Cultura sea consultado con la población, con los colectivos culturales, con las organizaciones sociales, que no sea Salgado Macedonio quien nombre otra vez al o a la titular de la Secretaría de la Cultura.
Los diputados de Morena también deben ir al fondo, exigir que salga Figueroa Figueroa del calendario cívico es bueno pero no es suficiente. Así como Figueroa Figueroa, el Ejército violó los derechos humanos y cometió crímenes de lesa humanidad durante la Guerra sucia. El Ejército en Guerrero no merece un día de conmemoración.
El Ejército en Guerrero debe dar explicaciones, sobre todo, a las víctimas: ¿dónde están los desaparecidos? ¿A quienes lanzaron desde los vuelos de la muerte?
Lo podemos adelantar, los diputados y diputadas no se atreverán a molestar al Ejército, no lo tocarán ni con el pétalo de una crítica, de una exigencia.

El homenaje a Figueroa Figueroa también ha logrado algo bueno: la indignación y la reactivación de la memoria histórica de los guerrerenses.
Los guerrerenses no podemos olvidar nuestra historia reciente, porque no sólo ha sido Figueroa Figueroa, antes estuvo el militar Raúl Caballero Aburto que estableció un régimen de represión y corrupción, que masacró a universitarios que exigían la autonomía de la universidad.
Que no se nos olvide que la autonomía costó sangre.
Después de Figueroa Figueroa estuvo Ruiz Massieu otro represor, y luego su hijo Figueroa Alcocer que en su gobierno policías estatales masacraron a 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, en Coyuca de Benítez. Por esta masacre fue obligado a dejar el gobierno. Enseguida gobernó Ángel Aguirre Rivero, en su primer periodo como gobernador, el Ejército asesinó a once campesinos en la comunidad de El Charco, en el municipio de Ayutla.
Y doce años después —ahora por el PRD— Aguirre Rivero volvió a la gubernatura y todo fue fatal: el 11 de diciembre del 2011, policías federales, estatales y ministeriales asesinaron a dos normalistas de Ayotzinapa en la autopista del Sol. Tres años después, en Iguala atacaron, asesinaron a tres normalistas y desaparecieron otros 43. El caso de los 43, nos mostró qué tan profunda es la relación entre el crimen organizado y los políticos.
No podemos olvidar nuestra historia, no podemos olvidar que el cacicazgo, la represión y la corrupción siguen ahí, presentes como siempre.
Chirrionazo
Por si todavía no estaban conformes, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda puso la primera piedra este 14 de noviembre del hotel Hilton Garden Inn en la Costera de Acapulco.
Resulta que el empresario Luis Bahena Pineda, impulsor de la nueva hospedería, es un hombre ligado al PRI y a Rubén Figueroa Alcocer.
¡Por si se les hacía raro! Bahena Pieneda es un empresario que provee en Guerrero de fertilizante químico, es representante de la empresa Agrogen.
El hermano de don Luis es el general Eduardo Bahena Pineda, quien en 1994 perteneció al Estado Mayor Presidencial. Formó parte del equipo de seguridad del candidato del PRI por la presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio, asesinado en Tijuana aquel año. Fue secretario de Seguridad Pública en Aguascalientes en el gobierno de Carlos Lozano de la Torre.
Los hermanos Bahena Pineda son cercanísimos a la familia Figueroa. Por eso, que no le cuenten que no saben con quien se juntan.