Con Saldaña aumenta crisis
académica y financiera en la Uagro
JArturo de Dios Palma, Jesús Guerrero y Emiliano Tizapa.
11 de marzo de 2026
¿Qué tan profunda es la crisis financiera en la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro)?
No lo sabemos con exactitud, pero cada vez salen más indicios.
Desde el 2013, se impuso una hegemonía en la Uagro, la de Javier Saldaña Almazán. Hasta ahora, nadie ha tenido tanto control en la universidad como él. Todos conocemos la historia de cómo formó su cacicazgo: la coopatación ha sido su método.
Se ha elegido en tres ocasiones, en las tres lo hizo como candidato de unidad, es decir: sin competencia. A los adversarios los derrotó en la mesa, en las negociaciones y nunca en las urnas.
El cacicazgo lo ha logrado poco a poco, cooptación a cooptación dentro de la universidad y rindiendo pleitesía a todos, sin importar partido político, los que están por encima de él.
Pero, ¿de qué le ha servido a la universidad tener un hombre con tanto control, con tanta hegemonía?
De muy poco por no decir que de nada.
Saldaña Almazán estableció una hegemonía y se apoderó de su presupuesto (más 3 mil millones de pesos), de la vida pública e interna de la universidad.
El arribo de Saldaña a la Uagro fue en los años 90, como intendente en el comedor universitario en Acapulco y, después como profesor en el Centro de Investigación de Enfermedades Tropicales. Eran tiempos del rectorado de su primo, Marcial Rodríguez Saldaña, ex dirigente de Morena y ex secretario de Educación en Guerrero.
“De intendente a rector”, es la historia que Saldaña ha explotado hasta la saciedad.
Ascendió rápido, en 2006, el rector Arturo Contreras Gómez lo nombró director de Planeación de la Uagro. Ahí comenzó su carrera hacia la rectoría.
La Uagro se convirtió en una institución monolítica, se estableció una única formula: el universitario que apoye en todo a Saldaña Almazán lo tiene todo, privilegios, horas base, recategorización, tiempos completos, el ingreso de familiares, pero el que se niega a apoyarlo es aislado, perseguido, castigado e, incluso, expulsado.
Hace dos años, de plano donde no pudo evitar la elección en la Faculta de Ciencias Químico Biológicas. Ahí se postularon dos candidatos, los profesores Carlos Ortuño Pineda (el oficial) y Julio Ortiz Ortiz (el opositor). Y tras casi una década, los estudiantes de esa facultad tuvieron más de una opción para votar. Hubo competencia.
La jornada electoral fue muy tensa. Y no era para menos, estaba pasando algo que Saldaña Almazán detesta: que los profesores y estudiantes puedan decidir libremente.
El rector no lo iba a permitir, le ganó la tentación: la jornada electoral estuvo plagada de irregularidades de principio a fin.
Primero no le permitieron a los representantes del candidato opositor ver el padrón de votantes, luego les negaron verificar el número de boletas (1,498) y si éstas estaban foliadas. Cuando llegó la hora de contar los votos, los números no cuadraron: se emitieron más votos de las boletas entregadas.
Ante esto los representantes del candidato opositor pidieron lo obvio: una revisión, pero los integrantes de la Comisión Electoral se negaron y se vino el desmadre.
Un grupo, entre funcionarios de rectoría, tomaron las casillas y se las llevaron. En videos difundidos profusamente se ve cómo desde el segundo piso de uno de los edificios tiran las urnas y quienes las cachan salen corriendo con ellas.
En resumen: la única elección que se realizó en la Uagro en la hegemonía de Saldaña Almazán fue un cochinero.
La hegemonía de Saldaña Almazán borró la discusión, el debate, las elecciones, la rebeldía, se terminó la esencia de la universidad-pueblo. Se olvidó de sus orígenes. Ahora nadie discute, nadie debate, nadie reflexiona. Muchos —la mayoría— han preferido someterse a cambio de beneficios, de privilegios.
Estamos ante una universidad banalizada. Sólo basta darse una vuelta por rectoría para darse cuenta que los trabajadores están más preocupados por su apariencia que por su eficiencia.
La Uagro de Saldaña Almazán prácticamente ha ignorado la violencia que sufren los universitarios —con algunas pequeñísimas excepciones—, incluso, se ha negado a protestar, a exigir justicia cuando han asesinado a un estudiante de la universidad. Ha preferido callar para no incomodar al gobernante en turno.
La hegemonía de Saldaña Almazán no ha traído nada bueno, en lo académico la Uagro ha avanzado prácticamente nada.
La caída de la matrícula no es algo nuevo en la Uagro. Va en picada desde hace diez años. El documento elaborado por la propia universidad “Tendencia de estudiantes de primer ingreso y matrícula total del nivel Superior 2013-2023 y su costo promedio por alumno”, lo muestra.
Por ejemplo, dice el documento, en la licenciatura en Geografía en 2013 tenía una matrícula de 154 estudiantes, en 2023 bajó hasta 23. Mientras que de nuevo ingreso, en 2013 llegaron a esa escuela 26, pero en 2023 ninguno. Y en 2022 fue lo mismo: ningún estudiante se inscribió.
La licenciatura en Filosofía en 2013 tenía una matrícula total de 104; en 2023 bajó a 58. En el caso de los estudiantes de nuevo ingreso en 2013 eran 28, para 2023 apenas 14.
En la licenciatura en Historia en 2013 la matrícula total era de 311, diez años después cayó hasta a 114. Los de nuevo ingreso en 2013 fueron 69, y en 2023 apenas 35.
En Antropología Social en el ciclo escolar 2023-2024 se inscribieron apenas tres estudiantes. En la licenciatura en Matemáticas Educativa la matrícula pasó de 171 a 60. En el anterior ciclo también se inscribieron tres.
En la licenciatura en Economía en 2013 la matrícula era de 812, una década después se redujo a 490. En el caso de los estudiantes de nuevo ingreso, en 2013 eran 211, y en 2023 apenas 88.
La escuela en Ciencias de la Comunicación pasó de una matrícula de 647 a 459, mientras que el ingresó cayó de 157 a 76 estudiantes.
En los últimos trece años la Uagro ha sido únicamente controla por Saldaña Almazán y está en crisis financiera.
¿Quién es el responsable de esa crisis?
Javier Saldaña Almazán que tomó la rectoría en 2013, o Javier Saldaña que con una reforma a la Ley Orgánica de la Uagro se reeligió de manera inmediata en 2017. O Saldaña Almazán que dejó más de un año a su empleado José Alfredo Romero Olea o tal vez el Saldaña que regresó por sus fueros en 2023.
¿A cuál de todos le echará la culpa Saldaña Almazán por la critica situación financiera de la Uagro?
Justo en este último rectorado, Saldaña Almazán ha manifestado los problemas financieros de la universidad. Pero lo ha hecho desde una postura que liga con cinismo, lo dice como si hubiera recibido por primera vez la rectoría. Lo dice con asombro, como si no lo supiera o como si él mismo no hubiera contribuido en esa crisis.
Ha denunciado o se ha auto denunciado que en la Uagro hay trabajadores que tienen doble plaza. Después de casi tres rectorados de ha dado cuenta de esos privilegios. Eso liga en el cinismo si tenemos en cuenta que muchos de esos trabajadores tienen esos privilegios por acuerdos políticos o porque con esos privilegios apagaros sus ganas de protestar.
Saldaña Almazán lo sabe bien porque él mismo lo ha creado. Sabe que en muchas preparatorias hay hasta tres subdirecciones por una razón: para apagar la protesta, la inconformidad. La entrega de cargo, sin necesidad, ha sido su forma de cooptar. Pero eso ha pegado en las finanzas, porque no hay presupuesto que alcance.
En la Uagro hay muchos casos de trabajadores que reciben salarios superiores al de su perfil, profesores con tiempo completo que no tienen carga de horas frente a grupo. Es decir, se otorgaron tiempos completos que no se requerían en el plano académico pero sí en el político.
Saldaña Almazán ha contenido la protesta, la inconformidad con el presupuesto, por eso la crisis.
Y la crisis se ve en lo cotidiano en la universidad, para las escuelas ya no hay presupuesto para los insumos, para pagar el jabón, el cloro, el papel higiénico, el mantenimiento. Todo lo tienen que resolver las escuelas a través de cuotas escolares.
La indicación desde rectoría es que con las cuotas y cooperaciones absorban esos gastos. Hay escuelas donde han intentado obligar a los estudiantes a vender boletos de rifas para obtener dinero y reparar o dar mantenimiento a aires acondicionados.
La crisis financiera está deteniendo cientos de jubilaciones, según Saldaña Almazán, más de 500 están en la espera y ahí seguirán, porque no hay dinero para pagarlas.
Resulta indignante que Saldaña Almazán haya intentado sacrificar uno de los últimos proyectos de lo que fue la Universidad-Pueblo: el comedor universitario, que ha sido fundamental para los estudiantes de escasos recursos.
El comedor estuvo cerrado durante meses y fue reabierto después de que la noticia trascendió a los medios de comunicación. Incluso, cuando se supo del cierre, Saldaña Almazán apareció en las redes sociales reclamándole al gerente de un restaurante de la cadena 100% Natural una porción más grande de salmón.
En una entrevista reciente, Saldaña Almazán dijo que se requieren unos 22 millones para sostener el comedor universitario. ¿Por qué antes de sacrificar todo lo superfluo que hay en la Uagro y obtener ese dinero, lo primero en lo que pensó fue en el cierre del comedor?
Hubiera sido bueno que anunciara que dejará de usar camionetas blindadas, que reducirá su comitiva, que dejará de comer salmón en restaurantes, que dejará de gastar en los acarreos que le organiza a Morena.
Para que no se olvide: La riqueza de Saldaña Almazán ha sido cuestionada. Hace un año más o menos, el ex gobernador, Zeferino Torreblanca Galindo, se refirió a Saldaña como “el rector más rico del país”.
En 2018, el defenestrado ex gobernador, Ángel Aguirre Rivero, escribió en sus redes sociales: “¿Cómo un rector de una Universidad tan pobre como la nuestra puede comprar caballos de dos o tres millones de pesos? La Universidad Autónoma de Guerrero debe ser sometida a una minuciosa auditoría, que se investiguen las propiedades del Rector Javier Saldaña y se conocerán muchas cosas”.
Félix Salgado Macedonio, jefe del clan de los Salgado, cuando recibió su constancia de senador electo en 2018 dijo: “No puede ser que haya un pueblo pobre con un gobernante rico, ni puede ser que haya una Universidad pobre, donde se rechazan a los jóvenes estudiantes, con un rector rico, tampoco se puede”.
Chirrionazo. La recien nombrada secretaria de la Mujer, Hilda Ruth Lorenzo Hernández, mostró que trae un ADN al estilo priísta.
Resulta que semanas antes del 8M, Día Internacional de la Mujer, la funcionaria estatal mintió con todos los dientes sobre un presunto apoyo a la mamá de la niña Ayelín Iczae, asesinada en 2020. Flora Marcelo Rojas la desmintió y exigió una reunión para ver qué apoyo le darán tras la liberación de cuatro sentenciados por el feminicidio; después de eso, Hilda Ruth mejor se escondió y se negó a responder a reporteros.
El domingo en lugar de marchar y mostrar sororidad con las víctimas y las activistas feministas, Hilda Ruth corrió por la mañana a rendir pleitesía a quien la puso en el cargo, apareció en una clase de defensa personal con Félix Salgado Macedonio en su refugio Perritos Felices.
Las activistas feministas pidieron la renuncia de Hilda Ruth en Palacio de Gobierno y revivieron aquella consigna que en 2021 surgió desde el interior de Morena: “Un violador no será gobernador”, en referencia a Salgado Macedonio.
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda también fue muy poca sorora, en lugar de cobijar a las víctimas organizó un evento en la residencia de Casa Guerrero, donde sus funcionarias hicieron un recuento oficial de los supuestos logros hacia las mujeres.
Así conmemoró Evelyn el 8M, escuchando el canto de las sirenas, mientras que para el llanto, reclamos y los gritos de injusticia de las víctimas hubo oídos sordos.