Diversidad cultural: reto y oportunidad
Carlos Altamirano Carmona*
Chilpancingo
30 de enero de 2026.
“…cada individuo porta prácticamente, de un modo vago, inacabado, toda la sociedad en él, toda su sociedad”. Morin, Edgar. (1999)
I
La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural aprobada en 2001, así como la aprobación del 21 de mayo como Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo por parte de la Asamblea General de la ONU, ocurrida el mismo año, constituyen un llamado global a la reflexión y acción acerca de la importancia de conservar la diversidad cultural en las naciones.
La diversidad cultural implica una multiplicidad de cosmovisiones, la construcción de humanidad desde apegos comunitarios hasta regionales y de una identidad cultural local que permite la construcción de significados de vida, y formas de desarrollo que a través de la interculturalidad enriquecen la comprensión del mundo y permiten a las personas desarrollar y ampliar su identidad a nivel glocal. Según la UNESCO, la diversidad cultural “es una de las condiciones esenciales para el desarrollo sostenible”. (Unesco, 2001, [A]).
Por lo que, ambos hitos de la ONU y la UNESCO, subrayan la importancia de que individuos, organizaciones sociales y gobiernos en sus diferentes niveles, reconozcan y valoren la humanidad como un entramado de relaciones culturales diversas que posibilitan el desarrollo social y humano en lo particular, permitiendo la construcción de ideas y conductas positivas (sensibles, éticas, solidarias y comunitarias); así, las identidades, cosmovisiones, idiomas, lenguajes, tradiciones, costumbres, artes y demás expresiones tangibles e intangibles del campo cultural, son elementos a tomar en cuenta en las políticas culturales a fin de impulsar el desarrollo humano integral con sentido humanista glocal.
La diversidad cultural es entonces una oportunidad para el desarrollo nacional, siempre y cuando, la sociedad viva procesos de diálogo y convivencia buscando beneficios y enriquecimiento mutuo entre el encuentro de las diferencias. Por lo tanto, es necesario que desde el gobierno en sus tres niveles, generen políticas interculturales, entendida la interculturalidad como la coexistencia pacífica de múltiples formas de vivir, pensar y relacionarse respetando las diferencias.
El desarrollo social debe tener como base lo cultural, por lo que en este siglo XXI el desarrollo cultural debe considerarse como un asunto social prioritario en la agenda política gubernamental de los estados y en los municipios del país. Desde los organismos de la sociedad civil se pueden impulsar procesos de tolerancia, respeto mutuo, solidaridad, inclusión social y la cooperación con otras organizaciones, entendidas estas como relaciones de interculturalidad, a fin de enriquecer su desarrollo.
El reto que la globalización de la economía está imponiendo con una cultura de competencia individualista, sin escrúpulos y sin el cuidado del medio ambiente; es la de cómo fortalecer la cultura e identidad local y generar a partir de ello, procesos de interculturalidad y desarrollo, sin perder las raíces y las formas de comunalidad que han caracterizado a varios de los pueblos originarios de América, formas que aún se conservan en parte, en algunas de las actuales poblaciones rurales del estado de Guerrero.
Si bien las políticas pueden ser formuladas desde la Federación y los estados, lo ideal sería que estas se diseñaran a partir de las comunidades, los pueblos, la sociedad civil organizada, los municipios y quienes quieran participar. Que sean ellos, quienes decidan que patrimonio cultural desean fortalecer y desarrollar, de tal manera que se generen por una parte, políticas proteccionistas del patrimonio local y por otra, políticas de interculturalidad, pues como ya se comentó, los procesos de interacción entre diferentes culturas llevan al desarrollo socio cultural.
II
El mundo humano ha estado marcado por procesos de interacción y movilidad constante y con el paso del tiempo estos se han ido acelerando, las sociedades y pueblos se han ido entremezclando de diversas maneras. La historia está marcada por invasiones, desplazamientos forzados debido a conflictos bélicos, migraciones voluntarias, el turismo, así como por procesos económicos y políticos.
Además, en los últimos tiempos los avances en las tecnologías de la información y comunicación —prensa escrita, radio, televisión, internet y telefonía—, así como el transporte regional, nacional e internacional —automóviles, trenes, embarcaciones y aviones—, han facilitado el intercambio cultural a escala global.
La movilidad humana, por tanto, ha provocado una hibridación continua de culturas, haciendo casi imposible en la actualidad encontrar comunidades que conserven en su totalidad sus culturas originarias, aunque algunos pueblos en regiones remotas como en ciertas tribus amazónicas en Sudamérica como los Yanomami, y en África; los Masai en Kenia y Tanzania, y los Zulú en Zimbabue y Zambia (ACNUR, 20217), entre otras muy pocas tribus, aún mantienen en mayoría, sus rasgos distintivos de sus tradiciones, su lengua, usos y costumbres ancestrales.
Prácticamente ya no existen culturas puras —excepto la que habita la Isla Sentinel del Norte en la India— que se quedó aislada y atrasada en los campos de la ciencia y la tecnología, del desarrollo humano en general; de hecho, para que las sociedades se desarrollen requieren del intercambio social, cultural, económico, material. Incluso la interacción entre diversas poblaciones genera resistencia física a las enfermedades (resistencia a las bacterias y virus). Esta es la forma en que se evoluciona, lo que, por otra parte, repercute en la identidad individual y por lo tanto, en las culturas en contacto, produciendo hibridación cultural.
En el caso de México, tenemos un país pluricultural, donde habitan diversas comunidades que conservan sus lenguas, y en parte, sus tradiciones y cosmovisiones. Ejemplos de ello son los Rarámuri en Chihuahua y Sonora, los Mazahua en San Luis Potosí, los Mayas en Yucatán, Campeche y Quintana Roo, los Otomíes en Puebla, Veracruz y Hidalgo, así como los Nahuas en la región centro del país y en Guerrero, entre otros. En total, se reconocen 68 agrupaciones lingüísticas con 364 variantes, más el idioma español (castellano) (Secretaría de Cultura, 2018), todas, reflejo de la riqueza cultural de la nación.
En Guerrero, habitan comunidades Nahuas, Me’phaa, Ñuu Savi, Amuzgos y afroguerrerenses, cada una con algunas de sus particularidades culturales originarias y particularidades de hibridación con la cultura castellana (posteriormente española). La mayoría de la población en México, incluyendo a Guerrero, es mestiza, resultado de un proceso histórico de mestizaje comúnmente conocido que caracteriza la identidad nacional y regional.
Las sociedades evolucionan por la diversidad, por lo que somos un país privilegiado en ese sentido, pues aún existen en México, como ya se dijo, varios pueblos originarios y poblaciones afromexicanas, aunado a otras migraciones desde América Latina, América del Norte, y otras inmigraciones menores de otras partes del mundo.
Lamentablemente, hasta las dos primeras décadas de este siglo se mantuvo una política y sistema educativo que insistía en homogeneizar la cultura nacional por parte de quienes nos han gobernado y dirigen las instituciones educativas y culturales, educación y cultura que inició con el proyecto homogeneizador de José Vasconcelos Calderón y le secundó Jaime Torres Bodet.
Esto es visible en el sistema educativo homogeneizante a nivel nacional y las políticas culturales paternalistas comenzando desde que varios profesores de educación básica en pueblos originarios no han sido hablantes por lengua madre de alguna lengua nativa, como sucede en el estado de Guerrero. Una de las causas de esta actuación es el desconocimiento del campo cultural y los beneficios sociales civilizatorios que se obtienen con el desarrollo multi e intercultural.
A nivel federal desde el año 2024, se han estado haciendo reformas políticas y económicas que protegen los derechos culturales y dan personalidad política a los pueblos indígenas, y afromexicanos, así como la asignación de recursos económicos directos a dichos pueblos, recursos asignados desde el Presupuesto de Egresos de la Federación; en síntesis, la reforma al Artículo 2º. de la Constitución Política de México y la creación del Fondo Indígena para la Infraestructura Social, es una muestra de ello.
Pero en Guerrero aún se siguen con viejas prácticas en los pueblos indígenas y afroguerrerenses, como es la desatención en seguridad social, el bajo nivel académico, la educación homogenizante al idioma español y cultura mestiza, deficiente infraestructura y profesionalidad médica, desinterés por los conocimientos ancestrales, saqueo de sus recursos naturales y abandonarlos dejándolos a merced de la delincuencia organizada y común, entre otras.
Guerrero es un estado pluricultural. Es un privilegio conservar cuatro pueblos originarios y comunidades afroguerrerenses, estos últimos ubicados principalmente en las costas, así también, existen otras comunidades con rasgos culturales propios en la Sierra y la Tierra Caliente.
Esta ventaja pluricultural apenas comienza a vislumbrarse con la política cultural de preferencia que impulsa el actual gobierno federal hacia los pueblos indígenas, con la desventaja para poblaciones no indígenas y las ciudades, donde se encuentra la mayoría de la población y la mayoría de las expresiones de la violencia, aunado a la ausencia de promoción cultural en las zonas periféricas del centro de las ciudades en Guerrero, es decir, en las colonias de las ciudades más grandes, hay escasa actividad y desarrollo cultural, así como pocas prácticas de tradiciones —exceptuando las religiosas cristianas— asentamientos donde el acecho de la delincuencia es constante, limitando el desarrollo y generando psicosis social; mientras la identidad cultural se desintegra gradualmente al mismo tiempo que se fortalece el hábito de la inmediatez adquirida por la adicción a la internet y la televisión y la falsa creencia de que el dinero rápido obtenido a través de la delincuencia y la corrupción conllevan a la felicidad y logro de bienes materiales.
En la internet abunda desinformación o información tergiversada (entre verdad y mentira) y ofertas para obtener ganancias económicas a través de videos monetizados que no producen esfuerzo ni desarrollo físico ni intelectual, lo que lleva a crear personas vacías de criterio e incapaces para la reflexión y crítica de las problemáticas sociales.
En el sistema digital contemporáneo, prolifera contenido que promueve la polarización ideológica (Daza Vázquez., D. A., 2025). Las redes sociales producen adicción, su desmedido uso se ha vinculado con fenómenos de dependencia a las mismas, generando aislamiento del individuo, lo cual impacta negativamente en el desarrollo psicológico y emocional de niño/as, adolescentes y jóvenes erosionando las competencias interpersonales e inteligencia socioemocional, al tiempo que exacerba patologías como la ansiedad y conductas de riesgo, tales como el ciberacoso y la violencia digital -víctima o victimario-, afectando de manera directa la salud mental y la cohesión del núcleo familiar. Esta dinámica exponenciada lacera el tejido comunitario y contribuye a generar una sociedad sin apego comunitario.
Por otra parte, el uso de algoritmos de redes sociales y otros programas de software son creados o modificados para beneficio económico de empresas privadas, y últimamente, para beneficio de gobiernos antidemócratas, supremacistas, racistas y poco humanistas.
En síntesis, la vida sumida en entornos virtuales forma conductas de riesgo para la salud física y socioemocional, en contraparte con la vida cultural comunitaria que forma conductas de sociabilidad. El ser humano necesita del contacto con otros seres humanos para lograr su pleno desarrollo.
El Estado debe por lo tanto, garantizar que haya espacios de encuentro social, espacios para el arte, el deporte, la recreación familiar y la lectura, libres de delincuencia y con accesibilidad universal.
III
Dentro de las ventajas que aporta la diversidad cultural e interculturalidad, destaca la creatividad y nuevas perspectivas que se generan con la interacción entre diferentes culturas, respecto a su tipo de sociedad y su interacción con la naturaleza, a partir de los conocimientos ancestrales de los pueblos originarios y los nuevos descubrimientos; además, la interculturalidad permite valorar las diferencias; como la historia, las fiestas populares, la religión, las expresiones artísticas, las artesanías, las leyendas, mitos, la gastronomía, los valores humanos de otros pueblos y costumbres, etc. En fin, asombrarse de otros patrimonios culturales y enriquecer los suyos.
Así, las diferencias culturales se erigen como un catalizador del desarrollo individual y social, siempre que ocurra un diálogo interétnico en condiciones de respeto y equidad de los derechos humanos y culturales. Dicho enfoque es vital para evitar la absorción cultural de la cultura más débil y la degradación del tejido comunitario. Por eso es necesario la implementación de políticas de protección de los derechos culturales y de políticas interculturales, mediante las cuales la sociedad -expresada en comunidades y organizaciones, instituciones educativas y gobiernos- puede adquirir la capacidad de generar respuestas resilientes frente a las externalidades negativas del desarrollismo, en las esferas económica, ecológica y tecnológica.
En el campo de las artes se ampliaría el espectro de la creatividad y el interés por su práctica como una formación integral de desarrollo de capacidades, principalmente, de la niñez, adolescencia y juventud; además, recuérdese, que mientras más alternativas accesibles a oportunidades de desarrollo de capacidades se tenga, menos interés habrá por la práctica de actividades nocivas para el individuo. Las artes posibilitan también, alternativas de recreación estética sana y encuentro social. De ahí la necesidad de impulsar políticas públicas en materia de las artes como parte de la cultura, dirigidas a población de todas las edades en las comunidades y pueblos.
IV
Convivir con diferentes culturas nos vuelve más comprensivos y sensibles hacia las demás personas y la naturaleza, lo que reduce prejuicios, fortalece el humanismo y reconfigura la cosmovisión y los marcos de valores, además se amplían los conocimientos para solución de problemas de la vida y se reconoce la dependencia que tenemos unos de otros.
En el contexto de Guerrero, el desarrollo cultural equitativo ha sido limitado y con algunas preferencias. Más allá de los factores estructurales previamente citados, la persistencia de la violencia sistemática, las preferencias y la percepción de la corrupción, han erigido barreras críticas que limitan la creación, la recuperación y el fortalecimiento de espacios de encuentro sociocultural en la periferia así como el surgimiento de industrias y agrupaciones culturales sostenibles. Por ejemplo, durante la pandemia, en Chilpancingo, cerraron cuatro centros culturales de la sociedad civil. Al respecto, el que esto escribe, no encontró estudios para conocer situaciones similares en otras ciudades del estado en mención.
Esta situación evidencia la necesidad de transitar hacia políticas culturales públicas de mediano y largo plazo, es decir, más allá de uno y dos sexenios, que por una parte, promuevan el conocimiento y ejercicio pleno de los derechos culturales y por otra, se impulse la promoción cultural en aquellos sectores y lugares donde más problemáticas hay, como mecanismos de resiliencia, formación de seres humanistas, comunitarios, glocales y para fortalecer el tejido social en zonas de alta vulnerabilidad. En consecuencia, resulta imperativo implementar estudios situacionales y diagnósticos participativos en periferias urbanas y comunidades rurales, más allá de los centros de las principales ciudades de atención, como son Acapulco, Iguala y Taxco, pues como afirma el Institute for Statistics de la UNESCO, “Las estadísticas culturales se reconocen cada vez más como esenciales para fundamentar las políticas culturales y la toma de decisiones basadas en la evidencia”.
Si se sigue dejando de lado el impulso de políticas culturales democráticas a partir de la consulta y la inclusión de los agentes culturales locales y líderes en las colonias, la delincuencia seguirá teniendo más oportunidades de desarticulación social en las ciudades, pueblos y colonias, lo que redunda en la pérdida de identidad, esta pérdida de identidad lleva al individualismo lo que provoca rompimiento del tejido comunitario, enseguida sucede el desentendimiento de problemas comunes, situación propicia para la prosperidad de la delincuencia y otros problemas sociales ya mencionados.
Se genera un bucle en el que todos nos estamos perdiendo en la individualidad, el egoísmo y desentendimiento de problemas comunes que requieren de atención común, a partir de un sentido de pertenencia comunitaria y del ejercicio de los derechos culturales.
El panorama expuesto nos invita a reflexionar acerca de la importancia de valorar, preservar y fortalecer la diversidad e identidad cultural, así como impulsar la promoción cultural democrática. En el estado de Guerrero, se requiere entonces, revisar las políticas culturales, principalmente, a nivel municipal, porque representa el primer nivel de contacto entre el Estado y la sociedad, el gobierno municipal es la autoridad más cercana a la ciudadanía y la responsable de atender sus necesidades inmediatas incluyendo las necesidades de convivencia social.
Resulta entonces, necesario hacer un análisis crítico de las políticas culturales locales que han operado históricamente, al menos hasta el año 2025, según parece, como una serie de eventitis, en otras, ocurrencias o improvisaciones y acciones generadas desde el escritorio. La prevalencia de estas acciones discrecionales diseñadas de forma centralizada, muestran ser ajenas a la realidad socio territorial y subraya la desconexión entre la administración gubernamental estatal y municipal y los agentes culturales y líderes en las colonias y las comunidades rurales, como es el caso del municipio de Chilpancingo.
Asimismo, habría que preguntarles a los gobernantes de los municipios guerrerenses, ante tanta violencia, qué impacto social ha tenido la inversión pública municipal en materia cultural, qué problemas y sectores se han atendido y que desarrollo cultural se ha logrado.
Por último, una tarea pendiente, es la actualización de la Ley Número 239 para el Fomento y Desarrollo de la Cultura y las Artes del Estado de Guerrero a fin de que esté en concordancia con la Ley General de Cultura y Derechos Culturales de México y las reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en sus artículos 2º, 3º, 4º, así como la contemplación de la “Reforma en Materia de Pueblos Indígenas y Afromexicanos”, aprobada en 2024.
Esto implica la necesidad de elegir profesionales académicos con experiencia en el campo de la gestión, la promoción y políticas culturales para contribuir a dichas reformas y para ocupar cargos públicos de la cultura tanto a nivel estatal como municipal, pues si bien la cultura la hacemos todos, es el Estado, a través de sus diversas instituciones y en sus diferentes niveles, quienes deben potenciarla y propiciar condiciones que permitan a toda la población acceder tanto a la formación artística como a las diversas formas de expresión cultural comunitarias (eventos organizados por la población y el gobierno), como motor de desarrollo de una cultura de paz.
Fuentes:
Secretaría de Cultura. (21, febrero, 2018). ¿Sabías que en México hay 68 lenguas indígenas, además del español? Gobierno de México. Recuperado el 7 de septiembre de 2025. https://www.gob.mx/cultura/articulos/lenguas-indigenas?idiom=es
ACNUR. (28, julio, 20217). Tribus africanas más conocidas: nombres y tradiciones.
Recuperado el 20 de octubre de 2025. https://eacnur.org/es/blog/tribus-africanas-mas-conocidas-nombres-tradiciones
ONU Migración. OIM. Boletín de Estadísticas Migratorias para México. Primer trimestre 2024. https://mexico.iom.int/sites/g/files/tmzbdl1686/files/documents/2024-07/oim-boletin-estadisticas-migratorias-mexico-t12024.pdf
Vallverdú, J. (2005). Violencia religiosa y conflicto político en Chiapas, México. Nueva antropología, 20(65), 11-30. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-06362005000200004
Unesco (2001) [A]. Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural.
Unesco (2001) [B]. Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo.
Daza Vázquez., D. A. (2025). Polarización en el mundo digital: redes sociales, desinformación y democracia. Observatorio Legislativo de Asuntos Globales de la Cámara de Diputados de los Estados Unidos Mexicanos. https://portalhcd.diputados.gob.mx/PortalWeb/Micrositios/dd23d23a-7e3a-4beb-ac6f-4697d686b23b.pdf
Identidad y Desarrollo, el Valor de Ser. (2024). Importancia de la diversidad cultural para el desarrollo y la creatividad. https://identidadydesarrollo.com/importancia-de-la-diversidad-cultural/
UNESCO Institute for Statistics (2022). Cultural Diversity Index. https://www.uis.unesco.org/en/culture
Por primera vez los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, tienen un recurso del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF); además, queda establecido en la Constitución Política de México, el reconocimiento a los derechos de los pueblos indígenas.
Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas. (16, enero, 2025). Creación del Fondo Indígena para la Infraestructura Social: un acto de justicia social. Gobierno de México. Recuperado el 5 de septiembre de 2025. https://www.gob.mx/inpi/articulos/creacion-del-fondo-indigena-para-la-infraestructura-social-un-acto-de-justicia-social
12 mil mdp destinados para los pueblos originarios y afromexicanos de México. Presidencia de la República de México. (6, julio, 2025). “Es un presupuesto para siempre”: Presidenta Claudia Sheinbaum entrega más de mil 418 mdp del FAISPIAM para pueblos originarios de Veracruz. Gobierno de México. Recuperado el 5 de septiembre de 2025.
https://www.gob.mx/presidencia/prensa/es-un-presupuesto-para-siempre-presidenta-claudia-sheinbaum-entrega-mas-de-mil-418-mdp-del-faispiam-para-pueblos-originarios-de-veracruz
* Promotor cultural. Lic. en Ciencias de la Educación. Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural. Actualmente labora en la Dirección de Cultura de la Uagro.