"Guerrero no es solo el jaguar":
artistas presentan en Acapulco
una radiografía crítica


Ramón Gracida Gómez
Acapulco
23 de abril de 2026

 

 

Es un pasillo de unos diez metros de largo y tres de ancho: hay fotos del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) en blanco y negro; una hoja de árbol con el rostro de Jhonatan Guadalupe Romero Gil, detenido y desaparecido por policías municipales de Acapulco; una pierna herida y el mensaje “Ni santas ni putas, solo somos mujeres”; un videopoema que habla de calor, asteroides y planetas; y otras piezas artísticas curadas.

 

 

A ese pasillo lo nombraron la Casa Canela Cuata, una réplica exacta del espacio cultural La Casa Canela en San Luis Potosí, donde 28 artistas guerrerenses presentarán el próximo 25 de abril la exposición De la vista gorda al arte de hacerse wey. La secuela. Dispositivo para drenar el limbo.

 

 

“Conocer es discernir”, explica el historiador conceptual Javier Fernández Sebastián en un texto sobre la clasificación de la gente del pasado.

 

 

“Para acceder a un conocimiento reunimos la información, enlazamos ciertas características, distinguimos objetos y luego los reagrupamos de diversas maneras formando con ellos clasificaciones y taxonomías”.

 

 

Los reporteros invitados el 16 de abril a Demina Laboratorio de Artes, centro cultural independiente ubicado entre las calles Francisco Javier Mina y Vázquez de León, en el centro de Acapulco, discernieron 38 piezas artísticas convertidas en una sola.

 

 

“Es como un cadáver exquisito: cada quien trajo su verso y yo me encargué de armar el cadáver; ese fue mi trabajo, saber cómo, dónde, a qué altura, con qué iluminación, qué verso dialoga con el otro o con qué rima”, explicó en la conferencia el pintor Miguel Ángel Sotelo, uno de los curadores de la obra e integrante del colectivo Mira Cultura.

 

 

El fondo del pasillo es una pantalla de Windows fragmentada y, como sonido ambiental proveniente de un capullo de mariposa elaborado con papel maché con los rostros de 27 buscadores de desaparecidos, personas desaparecidas o asesinadas, se escucha la obra L1M-BO de Yadín Rodríguez Castro: una combinación de la frecuencia del universo 432hz, sonidos de un hospital, caballos y un extracto del documental El señor gobernador, sobre Rubén Figueroa Figueroa (1975-1981).

 

 

Una televisión muestra una secuencia de imágenes grabadas por Myriam Orva; su poema *El agua que nos habita* se escucha a través de unos audífonos: “Surgimos de la no vida e inventamos las guerras / especie fallida que acelera su extinción”.

 

Encima, el “limbo” hecho de plástico burbuja y celofán. “Guerrero es una caja de Pandora que cuando se abre explota, ¡puhh!, y brota por todos lados una serie de fuerzas y de reacciones; eso es lo que está ocurriendo en Guerrero”, señaló Manuel Maciel Campos, director del grupo teatral La Gruta, creado en reacción a la masacre de Aguas Blancas del 28 de junio de 1995.

 

 

La pieza colectiva es “un ejercicio desde la independencia; es fundamental entender eso. El arte guerrerense va caminando, sigue transitando y avanzando más allá de pifias y errores de funcionarios de los diferentes niveles de gobierno; el arte está más allá de intereses sexenales o trianuales, el arte va a seguir fluyendo, es un ente vivo”.

 

 

La directora de Demina y una de las 28 artistas participantes con un texto reinterpretativo del mito de Helena de Esparta, Jeanette Rojas Dib, ofreció un “gusano en el tiempo” para enlazar Acapulco y San Luis Potosí, y conocer los objetivos de intercambio cultural entre estas ciudades distantes geográficamente.

 

 


A lo largo de un año, cada artista tendrá dos semanas efectivas para poder hacer en la galería “lo que le dé la gana: el proyecto que decidan, el formato, los artistas”, explicó.

La primera edición de la exposición “De la vista gorda al arte de hacerse wey” fue en septiembre pasado en León, Guanajuato. Ambas ediciones serán presentadas en Demina.

“¿Qué llevamos de Guerrero?”, preguntó Manuel Maciel, “es poner en cuestionamiento la narrativa que está empezando a hegemonizarse desde el poder respecto a qué es Guerrero”.

“Pensar que Guerrero es solamente el jaguar y la iguana es un reduccionismo terrible; lo que está expuesto es lo que nosotros, artistas, vemos que es Guerrero”.

La “bipolaridad” de la realidad guerrerense de la que habló en su breve intervención el fotoperiodista Javier Verdín, Premio Nacional de Periodismo en 2021, se refleja en las imágenes de arte indígena y la guerrilla.

También participan: Luis Arturo Aguirre; Akelos; Jorge Alfaro; Derek Badillo Gómez; Miguel Benítez Ramírez; Julie Bernouis; Nicky Boleaga; Ariadna Camacho; José Luis Correa Catalán; Ginette Farreny; Esmeralda Ferreira; Oscar Jijón Castro; Jackie Martínez; Andrés Martínez Pacheco; Jaime Aldair Mendoza; Salvador Morales (MalaChamba); Manuel Nava (BaiCk); Manuel Orozco; Hugo de la Rosa (Don Burro); Rodolfo Soto; Rodrigo Vivanco; y David Yaurima Parra.