Mapa del sueño y brote del sol

 

Iván Rudenko León*


Mapa de Sueños
 
Rueca persistente 
Molino eterno del devenir
Ojos entreabiertos
observan el 
letargo del ensueño de la víspera
El ulular del viento camina al mañana
Voces, esas que se arropan
tiritantes
Van quedando atrás
Anidando la angustia entre manos
al pecho
Afán incierto
Suspiro quebradizo
Se filtra entre las paredes el silencio 
¿Dónde van los deseos,
los recuerdos, las palabras?
Las certezas de ayer
Se deshojan en el limbo
Estela intangible de jazmín
suave aroma mortecino 
Pabellón de crisálida petrificado
Memoria capturada en gotas
que escurre entre grietas
Polvo mohoso, que se adueña de mis articulaciones
Nostalgia del porvenir
Lluvia de luz
que hornear el mañana
Resbala una chispa liquida
sobre las corolas
Brillo tenue
transita las dunas
Elevan anclas los navíos
de pies descalzos
Heridos por la arena celeste 
Tristeza bajo el brazo, 
el reloj muerde mi espalda
Esperanza en el paladar
El reflejo del incendio del siguiente día
tal vez calcine mis deseos
pero es mi refugio bajo la lluvia
¿Dónde irán las garzas que revolotean sobre de mí?
Tal vez se queden a limpiar mis huesos
Sin embargo, 
allí hay una
Veta de sueños
 
***
 

Brotes al Sol 
 
A borbotones se dejaron caer los recuerdos,
solo divisaba como el tecorral que levante pá no verte,
se había quedado desperdigado por el suelo,
la ventisca había sido fuerte,
allí entre los matorrales brotaron como maleza; 
entre la morrala tenía el paliacate mojado de los ayeres,
esos que están cubiertos por la floresta
como si la tierra los protegiera del olvido.
 
Me acordaba de esos, 
como brotes al sol, todos amontonados, 
aplanado con los huaraches 
las sombras que se derramaron, 
polvo de ayer, 
piedra caliza que se desprende y se pega al cuerpo
en ese camino seco por delante.
 
Apuntaló mis pasos,
tejo mapas estelares en la imaginación,
me arropo con el sarape de la tristeza,
en lo que espero en esta olvidada estación.
Ya nadie viene, pero tampoco nadie va,
ruta olvidada,
crujen los trinos de aves muertas,
la tarde se viste de lamento,
el viento deshoja los recuerdos,
me olvido del tiempo y me entierro en la arena.
 

* Iván Rudenko León es licenciado en Filosofía.



 

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