Por negligencia médica fallece Petra, una joven sordomuda de la Montaña


Arturo de Dios Palma
Chilpancingo
7 de abril de 2026

Petra Herrera Luna, una joven de 24 años, sordomuda, falleció la mañana del viernes en el hospital Juárez de la Ciudad de México, donde le realizaron una cirugía de reconexión intestinal. Esto ocurre luego de que hace casi ocho meses, en el nuevo hospital del IMSS-Bienestar de Tlapa, en la Montaña de Guerrero, le perforaron el intestino grueso cuando acudió por dolores provocados por la apéndice.


De acuerdo con familiares, el jueves en el hospital Juárez la joven fue sometida a la cirugía de reconexión intestinal; tuvo una pérdida considerable de sangre y, después, sufrió dos paros respiratorios.


Petra fue trasladada al hospital Juárez para realizarle dicha intervención debido a que el hospital IMSS-Bienestar de Tlapa no cuenta con especialistas, pese a que fue anunciado por el gobierno federal como un nosocomio que sí disponía de ellos.


La semana pasada, tras la denuncia pública de que hace ocho meses le perforaron el intestino grueso —y de que en el hospital IMSS-Bienestar únicamente ofrecían a la familia realizar la operación en otro nosocomio, pero sin cubrir el costo de los pasajes, la alimentación y el hospedaje—, finalmente le ofrecieron el traslado a la Ciudad de México, a pesar de que se trató de una negligencia médica.


La familia de Petra exigía que la operación se realizara en el hospital IMSS-Bienestar de Tlapa por la falta de recursos económicos. La propuesta era que, en lugar de trasladar a la joven, mejor llevaran a un especialista a la Montaña.


Durante estos meses, la familia asumió toda la responsabilidad de los cuidados y el pago del material de curación. Tuvieron que conseguir cada mes, por lo menos, 5 mil pesos extras. Necesitaban comprar de dos a tres paquetes de bolsas de colostomía que adquirían hasta en 700 pesos, además de gasas, guantes, cintas y cremas para las quemaduras de la piel.


La familia vive en Ahuatepec Pueblo, a unos 40 minutos de la cabecera municipal de Tlapa; su casa no es otra cosa que dos cuartos remendados que han ido construyendo como han podido, como las láminas de una parte del techo que les regaló un vecino. Viven con lo justo: techo y alimento. No hay nada más. No sobra nada. Lo único que abunda es la escasez.


“Comemos frijoles, salsa; mis hijos ya se enfadaron de los guajes, pero les digo que es lo que hay y que tenemos que aguantar un poco para que su hermana esté bien”, contó Manuela Luna Morales, la madre de Petra.


La tarde del 21 de agosto de 2025, Petra llegó al nuevo hospital del IMSS-Bienestar de Tlapa con un dolor intenso en el estómago.


En el hospital, un médico la revisó y le dijo a Manuela que tenía que hacerle un ultrasonido, pero debían realizarlo de forma externa porque ya había cerrado esa área. La mujer tomó a su hija y la llevó a un laboratorio privado; se lo realizaron y le detectaron problemas con el apéndice.


A la mañana siguiente, en el hospital confirmaron que era el apéndice. Le sacaron sangre y le dijeron que tenía que esperar porque había una fila de cirugías.


A las 8 de la noche del viernes la ingresaron al quirófano. Toda la noche, Manuela no supo de su hija. A la mañana siguiente le informaron que la podía ver. A las 2 de la tarde le ordenaron que la bañara. Manuela detectó un líquido como “baba” que escurría por la herida. Le avisó a una enfermera, pero esta le dijo que era normal. La cambiaron y fue todo.


El domingo, lo mismo: la “baba” empapaba las vendas y la bata que tenía puesta Petra. Ese día, un médico le dijo que era pus, que la herida se había infectado y que le aplicarían medicamento. También ordenó que le quitaran un punto a la herida para que saliera el líquido, pero lo hicieron sin anestesia.


La pus siguió saliendo. El lunes, otra cirujana vio a Petra. La “baba” continuaba brotando por la herida.


Le informaron a Manuela que la tenían que “abrir” de nuevo para revisarla. Ese mismo día la operaron.


Cuando terminó, la cirujana le contó a Manuela lo que halló: “Cuando la abrimos explotó su barriga, manchó todo de popó”, recuerda Manuela sobre las palabras de la médica.