El Foro De La Mancha, un espacio
de teatro independiente
Emiliano Tizapa Lucena
Chilpancingo
25 de marzo de 2026
Sobre una tarima de madera, un ciclorama y bambalinas de tela negra, y cubierto por una gran carpa verde, un grupo de 15 niñas y niños corren en el escenario; forman un círculo, se tiran, ríen, se abrazan, hacen lagartijas, estiran sus brazos y piernas, sudan. El profesor Cuauhtémoc Astudillo Méndez prepara al grupo de adolescentes físicamente antes de que tomen el papel y ensayen la obra que están montando: una versión infantil de Romeo y Julieta.
Son las 5:00 de la tarde del 19 de marzo, en el Foro Escénico De La Mancha, ubicado en la calle Tláloc de la colonia Huicalli en Chilpancingo; a esta hora comienza la clase del taller de teatro que imparte este centro cultural.
El colectivo De La Mancha surgió en 2010 como un proyecto para promover la lectura en la capital de Guerrero; primero con una carpa instalada en el Zócalo donde contaban cuentos para niñas y niños.
Los fundadores son Cuauhtémoc Astudillo Méndez e Irving Marcelo Hinojosa, aunque inmediatamente el proyecto aglutinó a más personas; actualmente son ocho integrantes del colectivo.
Le pusieron La Mancha por El Quijote, el personaje más famoso de la literatura y obra del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra. La idea fue de Irving, dice Astudillo Méndez. Actualmente el proyecto del foro se convirtió en un espacio donde el público puede ver teatro y el colectivo trabaja para que haya condiciones de ver una obra.
Astudillo Méndez cuenta que además, en La Mancha siguen haciendo lo que les gusta, es decir, estar arriba del escenario.
El profesor de lenguaje escénico dice que el teatro es su forma de afrontar la vida y que sus inicios en el arte teatral se remontan a finales de la década de los ochenta.
Cuauhtémoc apenas era un niño cuando un hermano mayor, que estudió Filosofía y hacía teatro, lo llevó a ver la obra del Gato con botas, en lo que hoy es el viejo edificio del Tribunal Superior de Justicia, ubicado en la calle Madero, en pleno Centro de Chilpancingo. El personaje del gato caracterizado con botas, sombrero con pluma y un sable haciendo pases de espada lo impactó. Aquellos movimientos ágiles lo llevaron a desear actuar. Durante la primaria y secundaria, Cuauhtémoc se unió a los clubes de teatro y, desde la preparatoria formó parte de la compañía de teatro de la Universidad Autónoma de Guerrero.
En su trayectoria, dice Astudillo Méndez, ha desarrollado danza contemporánea, pantomima, clown, narración y acrobacia con zancos. El manejo de estos elementos es su manera de entender el teatro y, asegura, le sirven para expresarse; es decir: forman parte de su lenguaje escénico.
—¿Qué le da el teatro al público?
—El teatro, entre las artes, aglutina todo y puede confrontar al público; es decir, en el sentido estético, lúdico, emocional. Puesto que el actor es un ser vivo, un ente orgánico que piensa como el que lo está viendo. Entonces da esa confrontación estética, visual y emocional como arte, que no le va a solucionar sus problemas. Creo que se le ofrece a
alguien arriba contándote una historia a través de un personaje y, en colectivo, ¿por qué no?, un acontecimiento humano desde la estética del teatro. Eso es lo que ofrece el foro.
—¿Qué otras actividades tienen para los niños?
—Ahora hay talleres de niñas, niños y adolescentes; tenemos un grupo donde los más pequeñitos tendrán siete años hasta los 17. Ahora el grupo que funciona son 17 menores que vienen dos veces a la semana y actualmente estamos en proceso de montaje, que está a cargo del maestro de actuación Luis Manuel Salazar, e Irving Marcelo está produciendo. Yo me integro en la parte introductoria, de expresión corporal, de que estén listos, el calentamiento, de técnica para lo escénico. Esta obra es una adaptación para jóvenes de Romeo y Julieta de Shakespeare; se estrenará a
finales de abril y la primera semana de mayo.
—¿Cuántas obras han montado?
—A partir de los talleres, son tres o cuatro obras que se logran hacer al año, porque se trabaja de septiembre a diciembre, de diciembre a abril, después hay un descanso, pero viene el verano y se hace otro montaje de un mes. La honestidad de las infancias en el escenario se presta y yo creo que es el resorte emocional de la sociedad y la humanidad.
Cada niño, cada niña, cada adolescente es un mundo de emoción y te sorprende. Yo aprendo mucho de ellos. Es muy gratificante. Es muy lúdico, de aprendizaje para mí y de responsabilidad también. A las clases no fallan, los niños vienen. El Foro De La Mancha es totalmente para la sociedad, totalmente independiente, y el objetivo es que haya teatro, un buen teatro para un buen público.
En este foro se han presentado compañías de todo el país, así como grupos escénicos extranjeros.
Además de Cuauhtémoc e Irving, el colectivo lo conforman Montserrat Hernández, Luis Manuel Salazar, Enrique Cortés, Santiago Marcelo y la maestra en artes plásticas Tania Itzel Martínez de la Cruz.
Todos los integrantes trabajan en el proyecto de tiempo completo. Se reparten las tareas como formar la cartelera, atender las reservaciones, acondicionar el foro y la carpa, recibir a las compañías, revisar las luces, el sonido y la escenografía. El día de la función, unos se encargan de la cafetería, otros de los camerinos, del estacionamiento en la calle y otros acomodan al público.
Irving Marcelo Hinojosa sostiene que el proyecto del Foro De La Mancha nació en 2017, siguiendo el movimiento de creación de espacios independientes en el país que buscaban generar acceso a la cultura.
“Pensábamos en hacer un espacio que tuviera una apertura más amplia, más constante, y así nace el foro en el 2017; empezamos las actividades con talleres, con funciones, y la idea era generar la cultura de las actividades artísticas, del teatro, de las artes en una ciudad donde no hay tanta oferta”, afirma.
A pesar de la existencia de este foro escénico, Marcelo Hinojosa admite que Chilpancingo se queda muy atrás porque en otras ciudades del país existen 20, 30 y hasta 40 actividades culturales cada fin de semana.
—¿Cómo fue el principio del foro?
—Fue muy difícil, muy complicado; estábamos allá por la colonia Viguri. Sin embargo, al proyecto le fue yendo muy bien. En pandemia nos pasamos al sur de la capital, a la colonia Huicalli, a un lado de la Cipatli. Pensábamos que no iba a venir ni un alma por acá, pero fue todo lo contrario: fue un boom. Durante estos seis años hemos tenido muchísimos públicos e invitados de todo el país y de otros países. Hace unos meses estuvieron compañías de España, Colombia, Uruguay, Argentina y Cuba.
Irving Marcelo estudió en Guanajuato Gestión Cultural. Cuando volvió a Chilpancingo, lo primero que escuchó fue que no había público para el teatro, pero tras ocho años asegura que son uno de los foros con más público de toda la zona centro del país, a raíz de mantener una cartelera constante.
La Mancha formó parte hace un tiempo del circuito de artes escénicas, pero ahora ya no existen; es decir, había pequeños apoyos del gobierno para que las compañías se pudieran mover. Ahora, dice Irving, con lo que genera el foro se paga a las compañías que llegan a Chilpancingo.
—¿Qué hace falta para promover más las actividades culturales?
—Yo creo que sí debería de haber un poco más de políticas públicas que puedan fomentar; o sea, yo creo que en otras ciudades cada quien hace su chamba: el estado, el municipio, la federación y nosotros, las organizaciones independientes. Si yo genero una alternativa, pero hay cinco alternativas de cultura, vamos generando públicos y estos les funcionan a toda la gama de actividades que se están haciendo.
“La Universidad Autónoma de Guerrero hace festivales de teatro y muchos de nuestros públicos que empezaron a ver teatro, que les empezó a gustar el teatro, empezaron a ir. Las personas empiezan a sentir esta necesidad de consumir actividades culturales y van buscando su propio camino. ¿Qué se necesita? Yo creo que un trabajo más amplio; o sea, que no sea solo este trabajo constante de una organización independiente sin dinero, en un espacio chico e improvisado. Si esto lo hicieran todas las instituciones, que hubiera cada jueves, viernes, sábado y domingo —como
nosotros, que tenemos actividades en todos los órdenes— en todos los agentes culturales, yo creo que sería otro mole”.
—¿Qué otras actividades tienen con las niñas, niños y adolescentes?
—Estamos muy contentos porque hemos hecho muchas cosas con muy poco; justo ahora, en nuestros talleres ordinarios, han salido muchos procesos exitosos. Una de las cosas que vamos a hacer es ir al Maratón Nacional de Teatro que va a estar en el Centro Cultural del Bosque, en la Ciudad de México. Los niños van a ser parte de este
maratón; les van a dar una clase en el Centro Nacional de las Artes. Uno de los grandes de teatro, Francisco Ibarra, va a trabajar con ellos. Buscamos que la formación que nosotros les estamos dando se complemente con otras metodologías de otros maestros a nivel nacional, que tengan una pequeña ventana a lo que se está haciendo en el país. Hace unos años fuimos a una muestra nacional de teatro hecho por niños. Nuestros niños llevaron su obra, pero vieron la obra de niños de Morelia, Sinaloa, Michoacán, Tijuana y Chiapas. Cuando ellos se encontraron y dialogaron es cuando reconocieron su lugar en su comunidad; su identidad se vuelve más fuerte: “Yo soy de Guerrero y soy de Guerrero por esto”. El teatro nos permite eso: vernos no solo hacia fuera, sino hacia dentro, y cuál es nuestra relación con nuestros propios entornos.
La Mancha también ha generado un circuito local con un festival de pastorelas entre los grupos teatrales que trabajan en Petaquillas, en el foro escénico y otro en la colonia PRD, que comenzó bajo el programa Semilleros de la Paz. En total son 60 niños.
Irving Marcelo afirma que hace poco un grupo de psicólogos le confesó que a sus pacientes les recomiendan ir a La Mancha. Cuando preguntó el porqué, le respondieron que en el teatro se socializa y se confronta la situación humana, y eso es muy positivo.