Reclaman por desaparecidos,
silenciamiento y asesinatos de activistas
en presentación de documental


Jesús Guerrero y Emiliano Tizapa
Chilpancingo
29 de abril de 2026

 

“¡Justicia!”, “¡justicia!”, retumbaron los gritos en el auditorio “Sentimientos de la Nación” durante la presentación del documental La Misma Sangre, filme que retrata la historia de la lucha social de los líderes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS).

 

La cinta muestra, desde la mirada de la actual dirigenta, Norma Mesino Mesino, el sufrimiento, la persecución, la tortura, el encarcelamiento y el vacío que dejó en su familia el asesinato de sus dos hermanos: Miguel Ángel y Rocío Mesino.

 

El filme recibió el pasado sábado 25 de abril el premio Mezcal en la 41 edición del Festival de Cine de Guadalajara (FICG). Este martes fue presentado en Chilpancingo, paradójicamente frente al Palacio de Gobierno, símbolo del poder gubernamental que los ha perseguido y criminalizado.

 

A la presentación acudieron activistas, militantes de organizaciones sociales y de derechos humanos, quienes en varias oportunidades desfogaron los gritos contenidos de justicia.

 

La protagonista del documental, Norma Mesino, afirmó que la OCSS se fundó en 1994 y al año siguiente, es decir, el 28 de junio de 1995, el gobierno asesinó a balazos a 17 de sus militantes en el vado de Aguas Blancas, en Coyuca de Benítez.

 

La dirigente de la OCSS mencionó que el documental se lo dedicaba a los campesinos de su organización que fueron masacrados y perseguidos, así como a los activistas que están desaparecidos.

 

“Este premio es para los compañeros Gilberto Romero Vázquez, Benito y Mauro Maldonado, que fueron desaparecidos por el Estado y por el asesino de Rubén Figueroa”, expuso la líder social.

 

Recordó que son tres generaciones de los Mesino las que han estado en la lucha y que la iniciadora fue su abuela, Juana Acosta Martínez, a quien en 1974 le asesinaron a un hijo el Ejército durante la represión contra Lucio Cabañas Barrientos, el líder de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres.

 

En 1974 se fundó la OCSS e Hilario Mesino Acosta, padre de Norma, lideró la organización. En 1996, Mesino Acosta es detenido por el gobierno en la Ciudad de México, acusado de pertenecer a la guerrilla del Ejército Popular Revolucionario (EPR).

 

La cinta muestra la cotidianidad de la familia Mesino Mesino; sus carencias económicas, su libertad coartada por la vigilancia de la policía, el sufrimiento y el dolor por el recuerdo de sus integrantes que ya no están y, sobre todo, la organización que continúan haciendo en algunas comunidades de su región, la Costa Grande de Guerrero.

 

 

Ante más de 200 personas, Norma Mesino aseguró que en esta lucha dos de sus hermanos, Miguel Ángel y Rocío, fueron asesinados: el primero en 2005 y la segunda en 2013.

“Yo quería tener una estética y, cuando a mi hermana Rocío (líder de la OCSS) la mataron, me cambió la vida”, relata Norma en uno de los pasajes del filme.

El director y guionista, Ángel Linares, afirmó que el propósito del documental, que empezó a elaborarse hace ocho años, es crear mecanismos reales y tangibles para la protección de los defensores de los derechos humanos y evitar que se repitan más historias de represión que la que refleja la película.

“Ya basta de que se esté viviendo en un Estado de violencia, en un Estado de impunidad, donde todas las semanas ocurren sucesos que no quisiéramos que estuvieran ocurriendo en este país, porque no lo merecemos como mexicanos”, dijo el director de la película La Misma Sangre.

 

 

El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, comentó que el gobierno no quiere llamar a cuentas a los policías ni al Ejército, que han sido los principales perpetradores de masacres en Guerrero.

“(De la masacre de) El Charco no habrá justicia, porque el gobierno dice que no ocurrió ninguna masacre (el 7 de junio de 1997) y que ahí fue un enfrentamiento; resulta que con los policías que (Rubén) Figueroa mandó a asesinar (a los campesinos de la OCSS) tampoco habrá justicia”, expresó el defensor de derechos humanos.

Barrera Hernández criticó que los gobiernos de Morena no han querido trastocar las estructuras de un sistema corrupto e impune.

“¿Por qué no quiere tocar a los violadores de los derechos humanos que están enquistados en las estructuras del poder militar?”, preguntó el director de Tlachinollan.

Barrera Hernández condenó que el gobierno haya rechazado la propuesta que hizo el Comité de Desapariciones Forzadas para que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) analice estos crímenes de lesa humanidad que existen en México.

“El ejemplo es Guerrero: aquí las desapariciones no son de hace 50 años, son de ahora, son vigentes; el patrón de criminalidad se mantiene”, aseguró el director de Tlachinollan.

 

 

El periodista y fundador de El Tlacolol, Arturo de Dios Palma Ocampo, sostuvo que el filme da un poco de luz en un ambiente donde la política y la criminalidad buscan mantener a la sociedad en el silencio.

Aseveró que cuando se mata a un periodista también se mata un poquito la verdad; se mata el punto de vista del reportero, se mata la vista crítica del reportero y se le quita a la sociedad la posibilidad de estar informada.

Ejemplificó que con los homicidios de los periodistas Javier Valdez (Sinaloa, 2017) y Francisco Pacheco (Taxco, Guerrero, 2016): “¿Cuántas historias nos estaría contando Javier Valdez? ¿Cuántas historias nos hubiera contado en todo este tiempo? ¿Qué nos estaría contando Francisco Pacheco del desastre que hay en Taxco? ¿Qué nos hubiera contado?”.

Palma Ocampo resaltó que una sociedad sin información se convierte en una comunidad sin la posibilidad de debatir y de saber cuál es la razón por la que un diputado en Guerrero recibe más de 300 mil pesos al mes.

“Tenemos el derecho de saber. Una sociedad sin información se pudre. Todos debemos de comenzar a tener un pensamiento crítico. Porque son las únicas herramientas que nos quedan como ciudadanos: la crítica”, dijo.

El periodista llamó a defender la información y la crítica, que recalcó: “Debe ser una crítica proporcional a la barbarie que se vive, proporcional al saqueo que están haciendo, proporcional a la crisis de derechos humanos que estamos viviendo”.

“El silencio permite que se continúe con la barbarie, con las desapariciones, con las muertes, con el robo al erario, con la falta de medicamentos, con la falta de hospitales, con la falta de maestros”, añadió.

El subsecretario de Asuntos Políticos y Sociales del gobierno del estado, Francisco Rodríguez Cisneros, y el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Jesús Urióstegui, fueron invitados al evento. Cuando el conductor de la ceremonia los presentó, desde el público lanzaron gritos de justicia.

“¡Justicia a Marco Antonio!”, gritó uno de los activistas al referirse al caso del dirigente del Consejo de Pueblos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (CECOP), que fue asesinado a balazos el 25 de abril de 2025 al salir de la playa Icacos, en Acapulco.

Norma Mesino aseguró que el Estado es el encargado, desde hace décadas, de tratar de desaparecer a la OCSS asesinando, persiguiendo y desapareciendo a sus militantes.

“No lo va a lograr (el gobierno) porque somos zapatistas y somos cabañistas”, expresó.