Catarino Hernández del Campo: reconstruir
el pasado desde la ausencia de Carmelo Cortés,
Aurora de la Paz y Mercedes del Campo

Rodrigo Vladimir Ramírez Wences
Chilpancingo
6 de octubre del 2026

 

La historia de vida de Catarino Hernández del Campo, “Cuauhtémoc”, constituye una más entre las experiencias de las víctimas indirectas, cuyas vidas quedaron marcadas por la violencia política y graves violaciones a los derechos humanos (ejecución extrajudicial, detención arbitraria, tortura, prisión por motivos políticos, violencia sexogenérica y exterminio).

Su experiencia está vinculada con la desaparición forzada de sus progenitores, Carmelo Cortés y Aurora de la Paz Navarro del Campo, así como con la posible ejecución extrajudicial y tortura de su padre, durante el periodo conocido como la Guerra Sucia en México (1965–1990), en el marco de la implementación de la Operación Telaraña, como estrategia para erradicar a la oposición.

La trayectoria familiar se extiende a través de tres generaciones por su línea materna: su bisabuela Mercedes del Campo, una distinguida militante del Partido Comunista de Estados Unidos; su madre, Aurora de la Paz Navarro del Campo, ideóloga de la guerrilla urbana; y Catarino “Cuauhtémoc”, tercera generación, quien emprende una búsqueda de su identidad desde la memoria familiar y la memoria colectiva.

Resalta el papel de su padre, Carmelo Cortés Castro, fundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cuya participación lo vincula con la historia de la guerrilla en Guerrero y México.

Esta historia de vida permite comprender cómo las violaciones graves a los derechos humanos también tienen efectos intergeneracionales, trascendiendo a las víctimas indirectas, alcanzando generaciones posteriores a una edad muy temprana.

Las investigaciones y los informes finales realizados por los distintos mecanismos o instrumentos de justicia implementados por el Estado mexicano, desde los gobiernos de la alternancia hasta el actual proceso de transición, se han orientado principalmente hacia la reconstrucción histórica de los hechos, la recuperación de la memoria y el reconocimiento de la responsabilidad del Estado mexicano y las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, este proceso no ha logrado traducirse plenamente en el reconocimiento y garantía de los derechos de las víctimas, particularmente en materia de verdad, justicia, reparación integral, incluida la reparación simbólica, y garantías de no repetición.

En materia de búsqueda de personas desaparecidas, las tareas continúan recayendo principalmente en las víctimas y sus familias.

La reconstrucción del pasado reciente permanece como una tarea inconclusa, mientras persisten las demandas de quienes, como Catarino “Cuauhtémoc”, continúan enfrentando las consecuencias de la violencia de Estado ejercida durante la dictadura del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el periodo históricamente delimitado entre 1965 y 1990 (Guerra Sucia), cuyos efectos se mantienen en el presente.

Cuauhtémoc: una identidad y un pasado silenciado

Catarino “Cuauhtémoc” recuerda que él y su hermano Inti fueron enviados por su madre con su abuela materna Mercedes del Campo Clifton en una caja de cartón utilizada para transportar huevos de gallina, acompañada de un mensaje escrito por ella que decía: “Te encargo a mis hijos”.

Ambos fueron dejados en un edificio por una mujer que era el contacto con las células de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en Acapulco, según el testimonio de Fredy, uno de los hermanos de Carmelo.

Sus orígenes son de la Ciudad de México, al igual que su madre, mientras que su padre era de Atoyac, Guerrero, y su abuela, de Estados Unidos. Actualmente reside en la Ciudad de México, lugar al que regresó después de fugarse, a los diez años, con la ayuda de un conductor de tráiler, del internado llamado La Hacienda, que era financiado por una fundación americana en Guadalajara, donde su abuela fungía como directora y en el cual permaneció durante dos años.

Uno de los momentos decisivos en su vida ocurrió alrededor de los diez años, cuando, después de reclamarle a su abuela por haberlo golpeado hasta fracturarle un brazo, y debido a la violencia que ejercía contra él, descubrió que la mujer a quien hasta entonces consideraba su madre era, en realidad, su abuela y que, según ella, sus verdaderos padres habían muerto.

Tras esta revelación, acudió a visitar a su tía Araceli, quien sacó de un clóset una caja que contenía periódicos y fotografías relacionados con sus padres. Entre ellos encontró uno en el que se anunciaba la muerte de su padre. La información contenida en aquellos documentos representó una ruptura con la historia que hasta entonces conocía.

Esta etapa marcó el inicio de un proceso de búsqueda de su identidad, que comenzó con la recuperación, mediante una ceremonia ancestral, del nombre que su padre le había asignado, “Cuauhtémoc”, mientras que su abuela le dio el nombre de Catarino, asociado con el significado de “Cantante del Sol”.

Aunque actualmente no porta los apellidos de sus progenitores, la recuperación del nombre representa para él una forma de encontrar un espacio de acercamiento a las prácticas culturales de los pueblos originarios a través del canto, la danza, la percusión de instrumentos y la música, mediante la cual entona cantos en lenguas originarias dedicados al agua, el aire, la madre tierra y la salida del sol, fenómenos que vincula con sus padres.

 

 

Nacidos en la tempestad

Catarino “Cuauhtémoc” considera que esta situación desintegró a su familia, lo que lo llevó a vivir en la calle, en ocasiones acogido por algunos vecinos que lo ayudaban, aunque desconocían las circunstancias que habían marcado su vida.

Se desempeñó en distintos oficios, entre ellos albañil, carpintero y boleador de zapatos, logrando cursar hasta el tercer año de primaria y posteriormente acreditó la secundaria mediante un examen, después de estudiar por su cuenta una guía, quedando pendiente la obtención del certificado de preparatoria.

A una edad temprana, inició las investigaciones en periódicos y hemerotecas de universidades y en el Archivo General de la Nación, del cual cuenta con dos copias certificadas, que considera la prueba fundamental de la detención de su madre.

En este proceso también participó en la construcción del colectivo “Nacidos en la Tempestad” integrado principalmente por hijos de activistas políticos vinculados con la etapa de violencia política y la Guerra Sucia en distintas partes del país.

En 2014 participó en la realización del documental “Nacidos en la Tempestad”. En el cual narran cómo el terrorismo de Estado alteró radicalmente la vida familiar, marcada principalmente por la ausencia de sus padres como consecuencia de diferentes violaciones graves a los derechos humanos, así como la importancia de rescatar la memoria colectiva para dignificar el papel de sus progenitores.

Labores de búsqueda: una tarea de familia

Catarino “Cuauhtémoc”, con el apoyo de juristas, ha brindado acompañamiento a otras víctimas de la violencia política y realizado gestiones ante los diferentes mecanismos o instrumentos de justicia implementados por el Estado mexicano para esclarecer los hechos del pasado, entre ellos, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), creada en 2001; la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); la Procuraduría General de la República (PGR), actualmente Fiscalía General de la República (FGR); y la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia, creada en 2021.

En mayo de 2026, Catarino “Cuauhtémoc” formalizó ante la Comisión Nacional de Búsqueda una solicitud para el diseño y ejecución de un plan de búsqueda forense en el Panteón Civil de Dolores.

Gracias a la ayuda de la investigadora Adela Cedillo, encontraron información en el libro de registros relacionada con un adulto desconocido, inhumado el 2 de septiembre de 1975 en dicho panteón, ubicado en la Ciudad de México; esto planteó la posibilidad de que sus restos correspondan a Carmelo Cortés.

La hipótesis se relaciona con las circunstancias que rodearon la muerte de su padre; según los documentos y testimonios que ha reunido, cuestiona la versión oficial que señala que Carmelo murió durante un enfrentamiento a balazos el 31 de agosto de 1975. En su lugar, sostiene como línea de investigación que pudo haber sido detenido con vida, trasladado al Campo Militar Número Uno y no presentado, a pesar de que existía una orden de aprehensión; por tanto, habría sido objeto de una desaparición forzada transitoria, torturado y posteriormente ejecutado extrajudicialmente.

René Ramírez Marcelino, autor del libro Testimonio de la Guerra Sucia en México, 1970–1980, dedicado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y a Carmelo Cortés Castro, señala que, días antes de su ejecución extrajudicial, este había logrado romper un cerco policíaco en Yautepec, Cuernavaca luego de la traición del dueño. Durante el enfrentamiento, había perdonado la vida a quienes lo perseguían, para más tarde reencontrarse con su familia en Tecámac, Estado de México.

En la misma crónica del libro se señala que la detención ocurre en la tienda Sears Ejército Nacional, en una óptica ubicada en la colonia Anáhuac de la Ciudad de México, a la que había acudido para que revisaran unos lentes que un día antes había comprado, en compañía de su esposa Aurora, a quien pidió que fuera a comprar zapatos y ropa.

Su compañera advirtió sobre la movilización que se percibía en el inmueble y el nerviosismo del empleado que la atendía, lo cual fue ignorado. Ante la preocupación de Aurora, Carmelo le comentó: “Tú siempre con miedo; cuando tú vas, yo ya vengo”. La frase parecía indicar que la situación estaba bajo control. Sin embargo, tras su regreso, Aurora ya no encontró a su esposo y relata que no vio personas armadas ni escuchó disparos.

Al día siguiente, 1 de septiembre, en periódicos de circulación nacional, se dio a conocer que Carmelo Cortés había caído. La información incluía referencias al Partido de los Pobres (PDLP) y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de México (FARM), con imágenes de armas y dinamita, además de una larga lista de las acciones militares atribuidas a las FAR, lo que contribuyó a criminalizar la lucha social y a justificar la política de erradicación de la guerrilla, sin atender previamente sus causas sociales y una posible negociación.

Catarino “Cuauhtémoc” hace énfasis en que la forma en que presentaban dos impactos de bala en el tórax del lado izquierdo coincide con la descripción del masculino enterrado en la fosa común, junto a lo que se presume que es su compañero Daniel Flores, la cual se ubica en un lugar destinado a niños.

De la Autónoma de Guerrero a la Escuela de Cuadros de Rusia

Carmelo Cortés fue egresado de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y de la Preparatoria No. 1 de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Catarino recuerda que su padre, Carmelo Cortés, recibió formación política en Rusia durante 18 meses, en la escuela de cuadros del Partido Comunista, y no, como suele señalarse, en la Universidad Patricio Lumumba.

También se menciona que pudo haber sostenido un romance durante su estancia en ese país y que de esa relación habría nacido un hijo, una versión que hasta ahora permanece en el ámbito familiar y que, de confirmarse, podría aportar más elementos para la reconstrucción del pasado en torno a su padre.

Su partida a Rusia se produjo en un contexto marcado por su expulsión de la Universidad Autónoma de Guerrero, a raíz de su participación en el movimiento estudiantil como dirigente del Frente Universitario Guerrerense (FUG), organización que se oponía a la reelección del entonces rector Virgilio Gómez Moharro.

Víctor Cardona Galindo, en un texto publicado en el periódico El Sur el 5 de enero de 2015, 49 años después de los acontecimientos, señala que el 13 de octubre de 1966 circuló en Acapulco una carta abierta al pueblo de Guerrero, firmada por el Frente Universitario Guerrerense (FUG), presidido por Carmelo Cortés Castro.

La carta estaba dirigida contra el rector Virgilio Gómez Moharro, a quien acusaban de “privilegiar sus intereses personales antes que los de los universitarios y académicos”. La Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (DIPS) documentó la participación de Carmelo Cortés en el movimiento universitario, en un informe fechado el 1 de noviembre de 1966, a las 21:45 horas, desde la ciudad de Chilpancingo, titulado “Mitin del movimiento huelguista de la Universidad Autónoma de Guerrero”.

Esta formación política le permitiría participar en la fundación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), ocupando un lugar destacado en el movimiento guerrillero de Guerrero, a la par de figuras como Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas, referentes fundamentales de la resistencia armada en México, como respuesta a la represión y al uso de la violencia política como instrumento para eliminar a la oposición durante el régimen del Partido Revolucionario Institucional.

René Ramírez señala que la fundación de las FAR se da en un contexto de división ideológica al interior del Partido de los Pobres, ocasionada por la forma en que se debería implementar la teoría al interior del PDLP. Mientras Carmelo era partidario de la implementación de la teoría comunista, Lucio Cabañas no consideraba necesario seguir al pie de la letra el marxismo-leninismo.

Esta situación derivó en la salida de la Sierra de Atoyac de Carmelo Cortés, tras ser sancionado y expulsado durante varios meses. Posteriormente, se trasladó a Acapulco, a Villa Canal, en Playa Guitarrón, frente al fraccionamiento Las Brisas, dando paso a la conformación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) como una organización de guerrilla urbana.

Entre los argumentos de la sanción se encontraban actos de inmoralidad, indisciplina militarista y divisionismo; según los testimonios referidos, entre los actos considerados como inmorales se encontraba haberse enamorado de Lilia o Maya, identificada como Aurora de la Paz Navarro del Campo, integrante de la Liga Comunista 23 de septiembre, quien mantenía una relación con otro militante.

En el caso del Partido de los Pobres, no se recurrió a ejecuciones como mecanismo de sanción interna; contrario a ello, se menciona que Lucio Cabañas dispuso que a Carmelo se le entregara una pistola escuadra calibre nueve milímetros para su seguridad personal, así como cinco mil pesos para sus gastos, por lo que no fue abandonado a su suerte tras su salida de la organización.

 

 

Mercedes del Campo: las huellas de la represión en el pasado familiar

Catarino “Cuauhtémoc” relata que Mercedes del Campo, bisabuela materna, fue miembro del Partido Comunista en tiempos en que en Estados Unidos existía persecución. Durante un viaje de Manuel Martín del Campo a ese país, conoció a Mercedes, con quien mantuvo una relación en la que ella quedó embarazada.

Ella salió de Estados Unidos en su búsqueda, pues él era un hombre de mucho dinero dedicado a negocios relacionados con barcos y hoteles. Al llegar al puerto de Veracruz, preguntó por él y fue trasladada desde Veracruz hasta la ciudad de Puebla para darle la noticia.

A pesar de no saber hablar español, pudo comunicarse; más tarde, en una carta a un familiar enviada a ese país, de fecha 17 de diciembre de 1941, señala que su dominio del español había mejorado y expresa su intención de desarrollar un método simplificado para la enseñanza del inglés.

Después del encuentro, según el testimonio, vivieron juntos durante un tiempo; relación de la cual nació la madre de Aurora; sin embargo, las ideas comunistas de ella la llevaron a organizar un sindicato entre sus trabajadores y a exigir mejores salarios y prestaciones, lo que provocó un enfrentamiento con su esposo que derivaría en una persecución en la cual habría utilizado su poder económico y a la policía.

Ambas regresaron a Estados Unidos y permanecieron escondidas en un vagón de ferrocarril, donde vivieron una etapa de extrema precariedad, en la que incluso la abuela recordaba que las cucarachas le caminaban por encima mientras permanecían en el vagón y que se cubría con periódicos.

Esa experiencia marcó profundamente a su abuela; aunque inicialmente estuvo vinculada con la lucha social y transmitió sus ideas a Aurora, la ejecución extrajudicial de Carmelo Cortés provocó un rechazo hacia ese pasado.

Fredy relata que cuando su hija Aurora le pide que haga la denuncia ante la embajada estadounidense, ella se retira a San Diego, California, abandonándolos a ella y a sus hijos. Años más tarde, esa experiencia alcanzaría a la cuarta generación, representada por Catarino “Cuauhtémoc”, mediante una crianza violenta en el entorno familiar.

Aurora de la Paz Navarro del Campo: “Lilia” y “Maya”

El nombre de Aurora de la Paz también puede relacionarse con la historia familiar que la precedió. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, una carta fechada el 17 de diciembre de 1941 manifiesta la preocupación de su familia ante la posibilidad de que los bombardeos de Pearl Harbor se extendieran a otras partes del territorio estadounidense; esta preocupación se incrementó ante el llamado de algunos familiares al servicio militar.

La formación política que adquirió a muy temprana edad permitió que, en 1969, cuando tenía 15 años, participara en el Comité de Lucha de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Posteriormente, a los 17 años, militó en el Movimiento de Acción Revolucionaria y en la Liga Comunista 23 de Septiembre, así como en la Brigada Campesina de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres, antes de ser expulsada del PDLP para participar en la fundación de las FAR en Acapulco.

La Dirección Federal de Seguridad, en una ficha fechada el 25/09/1974, señala a Aurora de la Paz Navarro del Campo como responsable del reclutamiento de integrantes para la guerrilla, en particular de Rocío Morales Vargas, señalada como responsable del secuestro de la empresaria Margarita Saad.

Documento de la Dirección Federal de Seguridad fechado el 3 de febrero de 1976 identifica a Aurora de la Paz Navarro del Campo como “Inés”, “Lilia”, “Diana” o “Maya”, y señala que fue detenida en Tecámac, Hidalgo, el 3 de febrero de 1976; posteriormente, diversas investigaciones han señalado la participación de organismos de seguridad del Estado.

El incremento de la represión contra las personas que pensaban diferente al régimen de gobierno intensificó una respuesta más fuerte de la guerrilla; tras las ejecuciones extrajudiciales en años anteriores de Lucio Cabañas, Genaro Vázquez y Carmelo Cortés, así como la reciente desaparición forzada de Aurora de la Paz Navarro; aunado a ello, la violencia se extendió a sus familiares y gente de las comunidades rurales.

Entre estas acciones podemos mencionar que, siete meses después, el 23 de septiembre, la Liga Comunista intentó secuestrar a Margarita López Portillo, hermana del entonces presidente José López Portillo, para exigir la liberación de presos y el pago de un rescate; aunque los medios de comunicación señalaron que se trató de un intento de ejecución, como evidencia presentaron el automóvil en el que viajaba, el cual mostraba impactos de bala en la parte frontal del cristal.

La memoria colectiva se apodera del presente

En el marco de la entrega de la XIX edición Presea Popular “Sentimientos del Pueblo”, organizada por la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG), organizaciones sociales, civiles, estudiantiles y sindicatos democráticos, en esta edición se realizó un reconocimiento póstumo a Carmelo Cortés Castro y Aurora de la Paz Navarro del Campo.

La ceremonia cobra un significado especial porque se realiza en el recinto donde el general José María Morelos y Pavón redactó y presentó los Sentimientos de la Nación, durante el movimiento de Independencia de México, planteando la abolición de la esclavitud; de esta manera, se vincula con las luchas por la libertad, desde el periodo colonial hasta el pasado reciente de México, y cobra relevancia porque las memorias de las víctimas indirectas y sobrevivientes confluyen en torno a la presencia de Micaela Cabañas, Catarino “Cuauhtémoc” e Inti.

Asimismo, se realiza de forma simultánea la ceremonia oficial que anualmente lleva a cabo el Gobierno del Estado de Guerrero, en el marco de la conmemoración de la instalación del Primer Congreso de Anáhuac y la presentación de los Sentimientos de la Nación, acto en el que se realiza la entrega de la Presea “Sentimientos de la Nación”.

Durante la entrevista realizada para la redacción de esta historia de vida, previo a la ceremonia de entrega de la presea y a la presentación del libro Testimonio de la guerra sucia en México 1970-1980, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Carmelo Cortés Castro, Catarino “Cuauhtémoc” parafrasea al autor de la obra Testimonio de la guerra sucia en México 1970-1980, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en el sentido de que “todo guerrillero debe ser un verdadero revolucionario por excelencia; cuando no está fichado por las fuerzas policiacas, debe actuar bajo la legalidad y, cuando está fichado, debe pasar a la ilegalidad”. “Esos fueron los tiempos de mis padres”, y acota: “nuestra aportación ahora corresponde a lo que es la cuestión del tema de la memoria”.