Simula Jesús Urióstegui control
en un Congreso que ya negocia
su caída
Jesús Guerrero
Foto: Óscar Guerrero
Chilpancingo
29 de mayo de 2026
El diputado morenista Jesús Urióstegui García camina entre las curules de las fracciones parlamentarias del PRD, PAN y PRI, donde se mueve como pez en el agua. Urióstegui García sabe que sus días están contados como jefe de la bancada de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso. Trece de sus compañeros, conocidos como “los nuñistas” y cercanos al líder estatal del partido guinda, Jacinto González Varona, ya firmaron un documento en donde le exigen que deje el cargo, como debió hacerlo hace ocho meses.
Pero Urióstegui García se resiste a cumplir ese acuerdo que estableció con los nuñistas en 2024, días antes de que entraran en funciones junto con el resto de los integrantes de la LXII Legislatura. Sin embargo, también sabe que en el Palacio de Gobierno, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, su esposo, Rubén Fuentes Hernández y, el senador Félix Salgado Macedonio ya operan su relevo.
Los nuñistas plantean que su compañero Aristóteles Tito Arroyo releve al felixista Urióstegui García. Por su parte, el grupo de los Salgado empuja para que Urióstegui le herede el cargo a Joaquín Badillo Escamilla, un político que ha militado en el PRI, PRD, PVEM y ahora en Morena.
Ya pasa de las 12:00 horas de este viernes 29 de mayo y está el debate sobre las dos minutas de las reformas judicial y electoral que se aprobaron la madrugada de este viernes en el Senado.
La panista María Irene Montiel Servín —esposa del exlíder estatal del PAN, Eloy Salmerón Díaz— critica la nueva reforma que propuso la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para aplazar la elección de ministros, magistrados y jueces, y que en el caso de los primeros, podrán participar como candidatos en 2028 para reelegirse hasta por 16 años.
“Les interesan más las elecciones y no ven cómo el país se está cayendo en pedazos; y un ejemplo ahí está, el caso de Chilapa”, señala la panista Montiel Servín en alusión a la narcoviolencia que existe en amplias zonas del país.
La legisladora del partido blanquiazul baja de la tribuna, se dirige a su curul y después llega con ella Urióstegui García. Ambos intercambian palabras; Uróstegui le da un abrazo y se despide de ella.
A líder de la bancada de Morena no parece importarle la sesión: se pasea de un lado a otro del salón de plenos, saluda y platica animosamente con Beatriz Vélez Núñez, con Alejandro Bravo Abarca —de la bancada del PRI— y con el del PVEM, Arturo Álvarez Angli.
En el otro extremo del salón, los integrantes de la fracción parlamentaria de Morena también están distraídos. Es una sesión en viernes y, como es el pago de la quincena, los legisladores que ganan 350 mil pesos mensuales decidieron llevársela “relax”.
Sentado en su curul, el diputado Juan Valenzo Villanueva, quien apenas hace cuatro días salió de un hospital en donde estuvo internado porque tuvo problemas de presión arterial, está atento a lo que platica su jefe de bancada, Urióstegui García, con Alejandro Bravo y Arturo Álvarez. Valenzo Villanueva ya sabe que Urióstegui se va, pero que su relevo debe salir de las filas del grupo del senador Salgado Macedonio y de la gobernadora.
“Se habla de Jacko Badillo por lo de este lado, y por el otro, (Aristóteles) Tito”, confiesa el legislador felixista, quien proviene de una familia de priistas de Chilpancingo.
Ya son las 13:10 horas aproximadamente y, con los votos en contra de siete diputados —del PRI y PAN—, se aprueba la nueva reforma al Poder Judicial e inicia la lectura de la segunda minuta de reforma electoral para la nueva causal de nulidad por intervención extranjera. La sesión se vuelve más somnolienta.
Afuera, en el lobby del salón, parece una romería. Y es que las y los reporteros que cubren la fuente le festejan su cumpleaños a dos de sus compañeros. Tres pasteles adornan la mesa y hasta ahí llega Urióstegui García para felicitar a los dos cumpleañeros y tomarse la foto cuando le da una mordida a un pedazo de pastel.
A un lado de Urióstegui está la encargada de Comunicación Social, Rosalba Ramírez García, quien en las elecciones de 2024 fue candidata de Morena a la alcaldía del municipio de Huamuxtitlán.
Posterior a la partida de los pasteles, los y las reporteras rodearon a Urióstegui García, quien rechazó que haya un documento de un grupo de sus compañeros que piden su relevo. Fue una entrevista a modo, así como le gusta a Urióstegui García, quien se alista en los próximos meses para participar en el proceso interno de Morena para una candidatura, pero no se sabe si para la alcaldía de Chilpancingo o algún otro cargo.
Si el grupo de legisladores nuñistas no cae en la tentación de los apoyos que les están ofreciendo en el Palacio de Gobierno, su compañero Tito Arroyo podría ser el relevo de Urióstegui García.