Presentación colectiva de obra:
Memoria, violencia y acción colectiva
en Guerrero
John Kenny Acuña Villavicencio
Acapulco
31 de mayo de 2026
El jueves 28 de mayo se presentó el libro: Guerrero. Memoria y acción colectiva en escenarios de violencias y conflictos (2026), coordinado por John Kenny Acuña Villavicencio y América Guadalupe Bautista Salgado, y publicado por Ediciones La Biblioteca y la UAGro.
La primera presentación se realizó en el municipio de Atoyac, en el auditorio de la Preparatoria No. 22, con la participación de Tita Radilla, Wilibaldo Rojas,Darío Rojas Rivas, Hugo Ozuna, directivos, profesores y estudiantes de la misma institución. Una segunda presentación se llevó a cabo en la comunidad de La Arena, Acapulco, específicamente en la Escuela Secundaria Comunitaria Ignacio Allende. En esta actividad participaron las profesoras Beatriz Radilla y Rosa Hernández, estudiantes, madres y padres de familia de la comunidad.
En esta última presentación (en línea) se encontraban profesores y estudiantes del Posgrado en Estudios de Violencias y Derechos Humanos de la UAGro. Además de los coordinadores, estaban los y las profesoras Carolina Muñoz (Université de Lausanne y UAGro); Sergio Pérez (Universidad Autónoma de Tlaxcala); Patricia Quevedo y Mariela Díaz (UAGro); Zacharie Hatolong (Université de Maroua); Abisaí Benítez (UAGro). Asimismo, participaron las y los autores del libro y egresados de los posgrados de la UAGro: Darío Velasco, Ronaldo Tavira, Christian Estrada, Daniel Araujo, Karen Soberanes y Yesenia Domínguez.
La obra propone pensar a Guerrero como un laboratorio social, tal como se explica en la introducción del libro. Sin duda, se trata de un espacio históricamente marcado por múltiples circunstancias y fenómenos, especialmente por dinámicas de violencia, pero también por experiencias de organización social y política, así como por acontecimientos vinculados con la memoria y la lucha social.
El libro pone énfasis en temas fundamentales que atraviesan toda la discusión desarrollada en esta obra colectiva. Me refiero a la desaparición forzada durante la Guerra Sucia, las colectivas de búsqueda de personas desaparecidas, los conflictos agrarios, las luchas sindicales en Acapulco, la guerrilla y las respuestas de las comunidades frente a fenómenos naturales como los huracanes Otis y John. A continuación, las intervenciones:
América Bautista
Es un gusto para mí presentar esta obra, resultado de los debates y de la reflexión crítica que se generan dentro de la Universidad Autónoma de Guerrero, particularmente en el Doctorado en Violencias y Derechos Humanos. Este libro demuestra la incidencia social que puede alcanzarse desde los espacios de investigación y formación académica comprometidos con la realidad del estado.
La obra analiza distintas formas de violencia y conflicto presentes en Guerrero, pero también recupera experiencias de resistencia colectiva, memoria y organización comunitaria. Los capítulos abordan temas como desaparición forzada, luchas sindicales, conflictos agrarios y las experiencias de resiliencia construidas frente a fenómenos recientes como los huracanes Otis y John.
Asimismo, el libro reflexiona sobre la Guerra Sucia y las afectaciones emocionales y sociales que continúan dejando las violencias en muchas familias que aún buscan verdad y justicia. Uno de sus principales aportes es precisamente recuperar las voces y memorias de quienes históricamente han sido silenciados.
Carolina Muñoz
Los trabajos reunidos en esta obra pueden organizarse en tres grandes ejes. El primero es la memoria de los vencidos, que busca reescribir la historia de Guerrero desde el reverso de la narrativa oficial y devolver la voz a quienes históricamente han sido silenciados. Un segundo eje está relacionado con la acción colectiva, donde Guerrero aparece como un espacio de interpelación política, movilización y construcción de memorias frente a la violencia y los conflictos. Finalmente, existe un eje vinculado con la capacidad de agencia comunitaria, en el que destacan investigaciones sobre colectivas de búsqueda, sindicatos, organización vecinal y comités escolares.
La pregunta central que atraviesa muchos de los capítulos podría formularse así: ¿de qué manera las personas comunes reactivan la acción colectiva y la capacidad de organización frente a la violencia, el poder y las catástrofes naturales?
Uno de los grandes aportes del libro es el uso de metodologías cualitativas cercanas a la tradición de la Escuela de Chicago. Los trabajos recuperan entrevistas, historias de vida, documentos, cartografía socioemocional e investigación-acción para aproximarse a las experiencias concretas de los actores sociales. Más que hablar “sobre” las personas, los capítulos construyen conocimiento a partir de sus memorias, emociones y trayectorias.
En el eje de la memoria destacan los trabajos sobre desaparición forzada y Guerra Sucia. El capítulo sobre acompañamiento psicosocial analiza cómo las familias resignifican el dolor mediante procesos colectivos de memoria y resistencia. Por su parte, Daniela Regina Araujo García recupera el testimonio de Patricio Abarca para construir una historia narrada desde la voz del protagonista, permitiendo comprender las experiencias universitarias y militantes de una generación marcada por la represión y el autoritarismo.
En el eje de acción colectiva, Darío Velasco muestra cómo la memoria se cristaliza en el espacio público mediante memoriales y antimonumentos vinculados con la desaparición forzada en Acapulco. Asimismo, Yesenia Domínguez analiza las experiencias organizativas surgidas tras los huracanes Otis y John, mostrando cómo madres, docentes y vecinos construyeron formas de resiliencia comunitaria frente a la ausencia institucional.
La obra demuestra que Guerrero constituye un verdadero laboratorio social donde la memoria y la acción colectiva permiten transformar el sufrimiento privado en experiencia pública y política.
Sergio Pérez
Quisiera comenzar agradeciendo la invitación para presentar este libro y compartir este espacio con colegas, estudiantes e investigadores de distintos contextos académicos. Considero muy valioso que este tipo de encuentros permitan fortalecer vínculos entre universidades y regiones del país, construyendo redes de colaboración más horizontales y alejadas de las dinámicas centralistas que históricamente han marcado buena parte de la producción académica en México.
Uno de los principales aportes de esta obra es su capacidad para pensar Guerrero como un “laboratorio social”. A partir de esta idea, el libro analiza cómo las violencias estructurales han atravesado históricamente la conformación política y social del estado. Desde la violencia militar y caudillista del siglo XIX hasta fenómenos contemporáneos como la desaparición forzada, la militarización o las crisis derivadas de los huracanes Otis y John, la obra muestra cómo distintas formas de violencia continúan marcando profundamente la vida cotidiana en Guerrero.
Sin embargo, el libro no se limita a estudiar las violencias. También reflexiona sobre las formas de organización y acción colectiva que surgen frente a estos escenarios. En este sentido, la obra muestra cómo las comunidades reconstruyen vínculos, memorias y estrategias de supervivencia frente al abandono institucional y la impunidad.
Destacan particularmente los trabajos sobre acompañamiento psicosocial a víctimas de la Guerra Sucia mediante cartografía socioemocional, así como las investigaciones sobre colectivas de búsqueda y memorias de la desaparición forzada. Del mismo modo, los capítulos dedicados a los huracanes Otis y John permiten comprender cómo las comunidades construyen formas de resiliencia y organización frente a escenarios de crisis climática.
El libro señala que, incluso en contextos profundamente marcados por la violencia, persisten formas de dignidad humana, memoria y organización colectiva capaces de reconstruir comunidad y abrir nuevas formas de reflexión crítica sobre la realidad social de Guerrero.
Abisaí Benítez
Estuve escuchando los comentarios realizados durante la presentación, particularmente los de Carolina, Sergio y América, los cuales me parecieron muy profundos y analíticos. Quisiera centrarme especialmente en dos capítulos: el trabajo de Kenny y Patricia sobre acompañamiento psicosocial a familiares de personas desaparecidas durante la Guerra Sucia, y el texto de Darío Velasco sobre memoria y acción colectiva en contextos de desaparición forzada.
Antes que nada, quiero reconocer el esfuerzo de las y los compañeros. Esta publicación colectiva refleja procesos de investigación, reflexión y compromiso con problemáticas profundamente complejas de Guerrero.
Uno de los aspectos más interesantes del capítulo sobre acompañamiento psicosocial es precisamente la idea de “acompañamiento”, entendida como una forma distinta de hacer investigación: una academia menos extractivista y más cercana a las personas. La cartografía socioemocional utilizada en el trabajo permite reconstruir emociones, memorias y trayectorias vinculadas con la desaparición forzada, mostrando cómo el dolor y la pérdida forman parte de procesos históricos y sociales más amplios. Además, el texto se aproxima a las víctimas con sensibilidad y dignidad, evitando formas de revictimización.
Por otro lado, el trabajo de Darío Velasco analiza cómo las colectivas de búsqueda transforman el espacio público mediante memoriales y acciones simbólicas que disputan el olvido y mantienen vigente la exigencia de justicia. Ambos trabajos aportan significativamente a la discusión sobre desaparición forzada en Guerrero y México, mostrando que la memoria colectiva constituye una herramienta activa de resistencia, dignidad y reconstrucción social.
Mariela Díaz
Uno de los aspectos más interesantes del libro es la manera en que coloca a Guerrero como eje central de reflexión. Muchas veces surge la pregunta de por qué investigar Guerrero y la respuesta no puede reducirse únicamente a la cercanía geográfica. Precisamente, uno de los principales aportes del texto es justificar teórica y metodológicamente por qué Guerrero puede pensarse como un laboratorio social y político.
Las secciones introductorias, así como las reflexiones de Zacharie Hatolong y de Kenny Acuña, muestran que Guerrero no es solamente un espacio donde ocurren violencias y conflictos, sino un territorio desde el cual pueden analizarse procesos más amplios relacionados con la acción colectiva, la violencia estructural, la militarización, la impunidad y las capacidades limitadas del Estado. En este sentido, la comparación con la tradición de la Escuela de Chicago resulta muy sugerente, ya que permite entender al estado como un espacio privilegiado de observación social y política.
El libro articula siete capítulos que dialogan entre sí bajo esta lógica del laboratorio social. Uno de los más relevantes es el dedicado a la desaparición forzada y al acompañamiento psicosocial de familias víctimas de la Guerra Sucia. El trabajo no solo aporta elementos metodológicos innovadores, como la cartografía socioemocional, sino que también cuestiona las lógicas extractivistas de cierta academia y propone un compromiso ético con las víctimas desde el acompañamiento y la escucha.
Asimismo, el capítulo de Darío Velasco sobre las colectivas de búsqueda muestra cómo las familias construyen formas de acción colectiva y ciudadanía frente a la impunidad institucional. También destacan los trabajos sobre sindicatos hoteleros, conflictos agrarios y los huracanes Otis y John, los cuales permiten comprender las transformaciones sociales, territoriales y comunitarias que atraviesan distintas regiones del estado.
Finalmente, Guerrero constituye un espacio clave para comprender fenómenos sociales y políticos de alcance nacional, donde la acción colectiva aparece no solo como resistencia, sino también como una forma de reconstrucción comunitaria frente a la violencia y la desigualdad.
Zacharie Hatolong Boho
Sobre el contenido de la obra no quisiera agregar demasiado, ya que tuve la oportunidad de prologarla. Más bien, me interesa destacar a las y los autores que participaron en este esfuerzo colectivo. En el libro confluyen investigadores con trayectorias consolidadas y estudiantes de licenciatura, maestría y posgrado que comienzan a construir sus propios caminos dentro de la investigación y la escritura científica.
Esto resulta especialmente valioso porque demuestra que la producción académica no depende únicamente de especialistas consolidados, sino también de nuevas generaciones comprometidas con la construcción de conocimiento crítico. Además, estas contribuciones fortalecen la dinámica académica de la Universidad Autónoma de Guerrero y de este “Laboratorio Guerrero” del que habla la obra.
La publicación refleja también el compromiso de los programas de posgrado con la formación científica, la investigación crítica y el acompañamiento académico colectivo.
Patricia Quevedo
El capítulo que se trabajó, “Desaparición forzada y acompañamiento psicosocial a las familias de víctimas de la Guerra Sucia en Guerrero”, aborda el acompañamiento psicosocial a familias víctimas de desaparición forzada mediante la cartografía socioemocional, una técnica aplicada en tres tiempos: pasado, presente y futuro. A través de esta técnica, las personas participantes representaron experiencias, recuerdos y emociones vinculadas con la desaparición de sus familiares.
En la cartografía del pasado predominaban emociones como miedo, tristeza y coraje; en la del presente, las familias expresaron cómo estas experiencias continúan afectando su vida cotidiana. En la cartografía del futuro aparecieron elementos como esperanza, solidaridad, unión y resiliencia.
Uno de los hallazgos más importantes fue observar cómo, mediante el ejercicio colectivo, las narrativas del dolor comenzaron a transformarse en experiencias de acompañamiento y resistencia. La figura de Tita Radilla apareció constantemente como símbolo de apoyo y organización colectiva.
Darío Velasco
La verdad, estoy muy agradecido por todos sus comentarios. Quiero agradecer especialmente al doctor Kenny, porque esta representa mi primera publicación académica formal y espero que sea la primera de muchas más.
Aunque desde hace años he acompañado a distintas colectivas y organizaciones, fue a partir de la maestría cuando comencé a acercarme a ellas desde una perspectiva académica, intentando comprender aspectos que muchas veces no son visibles a simple vista.
Esta investigación me permitió convivir más de cerca con las colectivas, escuchar sus experiencias y reflexionar sobre uno de los mayores retos al trabajar temas de violencia: evitar la revictimización. No existe una fórmula perfecta, pero sí el compromiso de construir un trabajo respetuoso y sensible frente al dolor de las familias.
Quiero agradecer profundamente a las madres integrantes de las colectivas que me abrieron sus espacios y compartieron sus experiencias. También invito a leer no solo mi capítulo, sino toda la obra colectiva sobre memoria, violencia y resistencia en Guerrero.
Daniela Araujo
Quiero agradecer este espacio para presentar este capítulo y también al doctor Acuña por la invitación. El texto, titulado Entre la vida universitaria y la lucha armada. Memorias de Patricio Abarca Martínez, surge de mi investigación de maestría sobre radicalización política, violencia de Estado y guerrilla en Guerrero, particularmente en torno a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y la trayectoria de Carmelo Cortés Castro.
El capítulo recupera el testimonio del profesor Patricio Abarca, exintegrante de las FAR, cuya experiencia permite comprender el tránsito de una generación que pasó del activismo estudiantil a la militancia armada en un contexto marcado por el autoritarismo, la represión y el cierre político. Uno de los ejes centrales del trabajo es la relación entre universidad, politización y radicalización. La Universidad Autónoma de Guerrero aparece como un espacio clave de formación política, organización estudiantil y construcción de redes militantes durante las décadas de 1960 y 1970.
El texto muestra cómo las FAR no concebían la revolución únicamente desde la acción armada, sino también desde la formación política, el movimiento de masas y la organización social. Asimismo, recupera una dimensión más humana de la militancia: las redes de solidaridad, la clandestinidad, la prisión y los costos familiares derivados de la experiencia insurgente.
Yesenia Domínguez
De manera breve, mi capítulo analiza cómo las comunidades se organizan colectivamente para enfrentar las consecuencias de los huracanes Otis y John, particularmente en la comunidad de La Arena, ubicada en la periferia de Acapulco.
A partir de entrevistas realizadas a integrantes del comité escolar y a madres de familia, el trabajo recupera experiencias de organización comunitaria frente a las dificultades para acceder a agua, electricidad, despensas y otros apoyos tras el desastre. Ante la limitada respuesta institucional, las y los vecinos comenzaron a coordinarse para distribuir recursos y gestionar ayuda colectiva.
Uno de los principales hallazgos fue la importancia de reincorporar rápidamente las actividades escolares, ya que esto ayudó a niñas y niños a enfrentar emocionalmente las secuelas de los huracanes. El trabajo muestra cómo la solidaridad, la organización comunitaria y la educación funcionan como herramientas fundamentales para fortalecer la resiliencia y la cohesión social frente a escenarios de crisis.
Kenny Acuña
Creo también que uno de los grandes aportes que pueden remarcarse en el libro es la recuperación de las voces de quienes han vivido experiencias marcadas por la violencia y la exclusión, y que hoy forman parte de la discusión pública. El texto nos permite reflexionar acerca de las víctimas y de la manera en que, a través de sus testimonios y memorias, construyen alternativas y formas de resistencia frente a la impunidad, el dolor y el olvido. Agradecemos a todos su compañía y atención. Hasta pronto.
Referencia
Acuña Villavicencio, J. K., & Bautista Salgado, A. G. (2026). Guerrero: Memoria y acción colectiva en escenarios de violencias y conflictos. Ediciones La Biblioteca; Universidad Autónoma de Guerrero. https://doi.org/10.59760/5927855




