El eterno malestar en la Secretaría de Cultura

Emiliano Aréstegui Manzano*
Chilpancingo
25 de agosto de 2026


Tal parece que para la cuarta transformación la cultura y el quehacer artístico son cosas accesorias, el juego del hambre ha caído a través del recurso federal por medio del programa alas y raíces, y lo que se ofrece es lamentable, esporádico, patanero. 50 laboratorios lúdicos, 30 narraciones orales que se reparten en tres áreas: pequeñas infancias, infancias y adolescencias todos con una duración de 30 horas, para trabajar, además con lo más vulnerable de lo vulnerable:

Poblaciones en casas de acogida y refugios. Poblaciones en condición de discapacidad. Poblaciones víctimas y/o sobrevivientes de violencia. Poblaciones en condición de movilidad (migrantes, desplazados, jornaleros). Poblaciones en contextos de incidencia delictiva. Poblaciones en condición de discriminación (indígenas, afrodescendientes, comunidad LGBTTTI+) etc.

Lo que el gobierno federal pretende es que con 50 laboratorios y 10 presentaciones de narración oral se cubra lo que ellos no están dispuestos a cubrir a nivel nacional, cabe decir que los laboratorios tienen una duración de 30 horas y cabe mencionar que el país tiene 31 estados, amén de la Ciudad de México, si hacemos cuentas el proyecto es irrisorio pues qué se puede hacer en 30 horas en una sociedad tan agredida y tan legrada como la nuestra, no mucho, o no lo que la sociedad necesita.

Si hablamos de las convocatorias de Alas de lagartija caeremos en la cuenta que de las siete emisiones sólo las primeras tres tuvieron libros impresos, cosa importante pues uno de los argumentos de dicha convocatoria es sacar a los niños de la pantalla, además que de que 10 libros premiados pasaron a cinco.

A nivel estatal la cosa se pone peor, la agenda cultural del estado es una cosa pobre, triste y lamentable, es tan poco lo que se oferta y tan pobre que dan ganas de reírse, una sala de lectura, un juego de lotería y música de viento los domingos: y eso es todo. Ver la cartelera de Demina Laboratorio de Artes es contrastante, pues en ese recinto hay más actividades y un proyecto mucho más elaborado que lo que hay en la agenda cultural de todo el estado.

El proyecto, por decirle así, de la Secretaría de Cultura de Guerrero luce acéfalo y empobrecido. La austeridad republicana parece ser el espejo de la opacidad intelectual de quién la dirige.

Es tan poca la sensibilidad y tan basto el desconocimiento del quehacer cultural en el estado que Aida Melina Martínez Rebolledo tiene que signar su nombre en todas y cada una de las convocatorias literarias que emite la institución y que la señora empobrece, mostrándose así, que pena, como la única secretaria, de los 31 estados de la República, que se ve obligada a manchar con su nombre dichas convocatorias, pues es muy pero muy poco lo que ofrece.

Podemos irnos ahora a las bibliotecas, bajarnos en el paso a desnivel y subir a mano derecha y entrar a esa biblioteca que está cayéndose a pedazos y en la cual encontramos libros viejos pues, como me dijo un amigo muy versado en el tema, en Guerrero no se ha tramitado que las bibliotecas dejen de ser de la SEP y formen parte de la Red Nacional de Bibliotecas, cosa de hacer nomás y de gestionar, para que así dichos inmuebles reciban acervos, capacitaciones, oferten talleres y otras actividades.

Y no hablemos de bebetecas ni de acervos ni de proyecciones de cine, ni de presentaciones teatrales, las bibliotecas del estado están más abandonadas, menos iluminadas y más muertas que los panteones, es triste, porque es una cosa de hacer, nomás de hacer.

Crucemos el Congreso de Anáhuac y entremos al hermoso y abandonado inmueble Ignacio Manuel Altamirano, ahí podríamos tener una fábrica de artes y oficios, quizá hasta una austera Cineteca estatal pero no. Lo que encontramos es un edificio abandonado que alberga una librería, un archivo y la biblioteca IMA y en esa biblioteca las cosas no son muy diferentes, además de un acervo desactualizado no encontramos la obra completa de Raúl Parra ni la de José de Dimayuga ni la de José Luis Zapata ni la de Jesús Bartolo ni la de Federico Vite ni la de Brenda Ríos… el edificio es un elefante muerto, más muerto que el famélico y rimbombante Palacio de cultura.

Ya lo dijo la directora del festival Cisnegro, la Secretaría de Cultura del estado no tiene un proyecto, ella trae un proyecto que camina ciego y sin rumbo, entregando su recurso económico en campañas, foqueando aplausos como si de aplaudirle a sus jefes se tratara ese su quehacer carente de destino.

Es lamentable el desamparo de esta administración que se encarga de maicear a los pocos que se acercan a pedir chichi, un mural acá, una promesa allá, una foto más para acá, un claro que sí Nachito, un cómo no señor Pérez y vénganse para acá presidenta del pueblo Afro y todo se sube al Facebook pues el Facebook es lo único que da cuenta de que la Secretaría de Cultura trabaja de manera incansable, fuera de las redes sociales el trabajo de gestión no se ve, no se siente, no existe.

El 4 de agosto pasado llegó a Palacio de Gobierno una carta desde la ciudad de Taxco, firmada con el nombre de Derek Badillo, en ella el maestro de las escuelas de iniciación artística da cuenta de las lamentables condiciones en las que tuvieron que trabajar en la Ex hacienda El Chorrilo, los tuétanos de esa carta se pueden leer en El Sur del día 6 de agosto, las peripecias y carencias que en ella se muestran son irrisorias por no decir incomprensibles.

En esa carta el maestro muestra su preocupación por el próximo cierra de dicho proyecto, pues la Secretaría de Cultura está por salir y no se puede comprometer a darle continuidad, pues como sabemos todos los que estamos interesados en la vida cultural y artística del estado, dicha persona no está capacitada para ejercer el cargo que ostenta, y eso según se sabe, es otra cara de la corrupción y de que para el gobierno de la 4T la cultura es meramente ornamental, accesoria, propia de privilegiados, posiblemente fifi, quizá porque su condición creadora empaña la realidad o qué sé yo…

Es preocupante que luego de que la información del cierre de las escuelas de iniciación artística del Inbal se diera a conocer a nivel nacional gracias a una nota que salió el 23 de agosto en La Jornada, la Secretaría de Cultura reculó, fiel al temor a los periodicazos de regímenes pasados y poco transformadores, y emitió, al día siguiente una convocatoria que circula, por supuesto, en su muro de su Facebook.

Pero luego de todas las falencias, carencias y desbarres de esta Secretaría de Cultura, uno de los más relevantes y ominosos fue el lesivo homenaje a Rubén Figueroa ¿podemos creer que las escuelas de iniciación artística continuarán y de ser así, tenemos la confianza de que se respetarán los derechos laborales de los docentes, y de que los alumnos contarán con las condiciones adecuadas, es decir que tendrán cosas tan fifis como materiales, agua, luz y servicio de intendencia?

Como dice el promotor de cultura José José: lo dudo, lo dudo en demasía, e incluso apostaría a qué la emisión de la convocatoria para formar parte de las escuelas de iniciación artística del Inbal es nomás para evitar la movilización de una comunidad cultural que está esperando un desbarre más para exigir, somo se hizo en diciembre pasado, la renuncia de una persona que, una y otra y otra vez muestra con creces que no está capacitada para ejercer su cargo, que está ahí porque sus patrones la sostienen a cambio de que los dineros para cultura se deslicen hacia las campañas de sus austerísimos patrones.

Conceder el beneficio de la duda resulta aberrante, lo que se debería hacer es exigirle a la señora que ostenta un cargo para el que no está capacitada que haga un comunicado en el que se comprometa a que dicha convocatoria se llevará a cabo, a que haya la difusión necesaria, de que se camine en las colonias invitando a los jóvenes a formar parte y sobre todo que se comprometa a que se brindarán las condiciones adecuadas y de que se les pagará en tiempo y forma a los docentes.

Basta de tanta simulación y chabacanería. Recordemos que en diciembre pasado juntamos más de 800 firmas exigiendo el despido de Aida Melina y unas disculpas públicas que nunca llegaron y la atención a las recomendaciones de los derechos humanos que envejecen en la omisión.



*Emiliano Aréstegui Manzano es escritor y poeta guerrerense, licenciado en Creación Literaria por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Primer lugar del VI Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada 2011 y del Premio de Poesía José Emilio Pacheco 2012.



[La Cosecha es el espacio que El Tlacolol pone a disposición de todas y todos para analizar, discutir y reflexionar sobre nuestra realidad. Tu colaboración es importante. Sí quieres participar, envía tu material a este correo: eltlacololcosecha@gmail.com]