Opacidad en Morena, la marca de su
proceso interno por las candidaturas
Arturo de Dios Palma, Jesús Guerrero y Emiliano TizapaChilpancingo 27 de octubre de 2026
Morena va de mal en peor en su proceso de selección de candidatos. De por sí lo comenzó chueco, de manera muy anticipada e ilegal, sacando ventaja de los vacíos legales y sabiendo que no los castigarán porque las autoridades electorales están bajo su control.
El proceso a la gubernatura terminó con más cuestionamientos que certezas. En Guerrero nombraron a la senadora de la República, Beatriz Mojica Morga, como su candidata, pero no termina de convencer a todos. En su designación pesa la sospecha de si realmente se realizaron las encuestas que supuestamente ganó. Hasta ahora Morena se ha negado a transparentarlas para dar certidumbre a su decisión.
Esa incertidumbre le ha servido a algunos para encarecer su negociación con Mojica Morga, como es el caso de Félix Salgado Macedonio, senador de la República con licencia y padre de la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda.
Salgado Macedonio no ha reconocido plenamente a Mojica Morga; ha escurrido la idea de que la senadora aún no es la candidata definitiva, que apenas es la coordinadora de los comités de la defensa de la soberanía y la 4T, ese invento de Morena para violar la ley. Y, en sentido estricto, eso es cierto. Las coordinaciones están fuera de la legislación electoral.
Ahora que las autoridades electorales emitan convocatorias para registrar precandidaturas —legalmente— nadie podría impedir que otros morenistas se registren, como ya lo anunció uno de los aspirantes, el exdiputado federal Rubén Cayetano García.
Hace unos días se cerró la convocatoria para las candidaturas a diputaciones federales, así como a las alcaldías. Este proceso es similar al anterior: anticipado, ilegal, ventajoso y oscuro.
Sobre todo, el proceso a las alcaldías se ha convertido en un gran misterio; no se sabe con exactitud quiénes se inscribieron. Morena no ha informado cuántos aspirantes se registraron; se van sabiendo poco a poco, conforme los mismos morenistas hacen públicas sus aspiraciones.
Lo ideal sería que Morena transparentara las listas de los que se registraron para competir por las candidaturas. Saber quiénes son, cuáles son sus perfiles, sus orígenes, sus afiliaciones y sus antecedentes debería ser información esencial para que los ciudadanos tomen decisiones.
¿Por qué mantener a los aspirantes en la oscuridad? ¿Cuál es su finalidad? ¿Se avergüenzan de uno que otro?
Si Morena fuera un partido con algo de ética, con límites y con principios, sí debería de avergonzarse de algunos de los aspirantes que se inscribieron. Es más, deberían vetarlos y expulsarlos. Pero no ocurrirá.
Hace cinco años hicieron candidato a la gubernatura a Salgado Macedonio pese a que tenía dos denuncias por violación sexual. Lo sostuvieron a pesar de las críticas y de lo sensible de las acusaciones.
Al final, el Instituto Nacional Electoral (INE) le canceló la candidatura por no haber comprobado gastos de su precampaña, aunque eso no significó que la haya perdido del todo: Morena le permitió imponer a su hija como la candidata. Lo que siguió es una historia muy conocida y peor, vivimos las consecuencias.
Ahora, de lo poco que se sabe es que hay algunos impresentables en los registros. Hasta la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, ya lo dijo: “mucho pinche rata quiere ser alcalde”.
López Rodríguez lo dijo por el caso de Acapulco, donde una de las aspirantes es Leticia Lozano Zavala, quien ha sido en sus dos alcaldías secretaria del Bienestar, secretaria General del Ayuntamiento y alcaldesa suplente.
Lozano Zavala es del grupo compacto de López Rodríguez; incluso ha sido acusada de ejercer funciones más allá de los cargos, como meter a la administración municipal a sus familiares, entre ellos a su sobrino, Hugo Lozano Hernández, quien fue nombrado director de Capama sin contar con el perfil ni la experiencia en el manejo del agua.
En Acapulco no se sabe con exactitud cuántos se registraron; según información periodística y por las redes sociales de los mismos aspirantes, son más de 15. Uno de los que se registró fue el exoficial mayor de la Secretaría de Finanzas del gobierno del estado, Ricardo Salinas Méndez.
Salinas Méndez lleva meses en campaña aun estando en el cargo. El exfuncionario se movió con tanta libertad como si tuviera el permiso directo de la gobernadora. Cualquier evento, aunque no estuviera relacionado con sus funciones, ahí aparecía protagonizando.
Todo indica que Salinas Méndez es la carta de Salgado Macedonio y la gobernadora. Pero esa especulación no es solo por el permiso que tuvo para promoverse, sino porque la familia Salgado y los Salinas desde hace cinco años han compartido el gobierno.
Salinas Méndez fue el oficial mayor, un cargo que le creó expresamente la gobernadora; su padre, Ricardo Salinas Sandoval, fue propuesto como magistrado por la mandataria y luego, con el respaldo del gobierno del estado, se convirtió en el presidente del Tribunal Superior de Justicia.
Su tío, Arturo Salinas Sandoval, desde que inició la administración es el director de la Comisión Técnica del Transporte y Vialidad del estado.
En Acapulco hay otro aspirante, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso del estado, Joaquín Badillo Escamilla, quien busca por tercera vez ser candidato a la alcaldía. Las otras dos fueron como abanderado del PVEM y del PRD; en esta última hizo campaña a favor del entonces candidato presidencial del PAN, Ricardo Anaya Cortés, junto con Mojica Morga.
Badillo Escamilla, desde que asumió la Jucopo, no ha dejado de utilizar esa plataforma para promoverse como aspirante a la candidatura. También desde que tomó ese nuevo cargo le apuntó en la sien a su compañero de partido, Jesús Urióstegui García; lo puso sobre las cuerdas por el caso de los cheques falsos cuando fue presidente del Congreso.
El presidente de la Jucopo, desde que está en Morena, ha buscado constantemente congraciarse con Salgado Macedonio y la gobernadora, y en este momento lo ha estado haciendo más evidente. En cada mitin que realiza el padre de la gobernadora, como parte de su estrategia para presionar a Mojica Morga y a Morena, ahí aparece Badillo Escamilla.
Todo parece indicar que Salgado Macedonio y la gobernadora ya tienen su candidato para Acapulco y no es Badillo Escamilla.
Para Acapulco hasta se registró Fermín Arroyo Alvarado, ese viejo figueroista.
En los corrillos políticos hay una duda: si Liz Salgado Pineda, la presidenta del DIF estatal e hija de Salgado Macedonio y hermana de la gobernadora, se inscribió para buscar la candidatura para Acapulco.
La presidenta del DIF ha guardado silencio y Morena también. El único que ha hablado del caso fue Salgado Macedonio; de Liz Salgado dijo que no se registró, y de Celeste, su otra hija, aceptó que se inscribió para buscar la candidatura de Morena a la alcaldía de Iguala. Aseguró que a ninguna le permitirá competir por alguna candidatura.
Esas dudas se pudieran disipar de manera fácil si Morena transparentara el registro y el proceso.
En Chilpancingo también se registraron más de 15; para unos, su registro solo será anecdotario porque no tienen ninguna posibilidad, y no la tienen porque no cuentan con trabajo político ni con un padrino.
El que se registró fue Jesús Urióstegui García, el diputado y expresidente de la Jucopo. En las últimas semanas ha estado en casi todas las conversaciones políticas del estado y no hizo nada bueno; al contrario, su compañero Badillo Escamilla le abrió la cloaca de lo que fue su administración en el Congreso local.
Hace semanas se supo de un robo orquestado por gran parte del equipo de Urióstegui García. El robo consistía en la falsificación de firmas de diputados y diputadas para cobrar cheques. Ya tres diputadas denunciaron penalmente el robo, que hasta el momento asciende a unos 30 millones de pesos.
Urióstegui García ha seguido en sus recorridos por colonias de Chilpancingo como si nada pasara, pero él sabe que están pasando muchas cosas, como quedarse aislado. Se supo que sus compañeros del Congreso le pidieron que renuncie a la fracción de Morena y se declare independiente para disminuir el costo para el partido.
Por su parte, Salgado Macedonio y la gobernadora también lo han desplazado. Se convirtió en el apestado. En una lógica básica, a Urióstegui García se le debería dar por descartado como aspirante, pero todo puede pasar.
Sin embargo, más allá de sus aspiraciones, Urióstegui García está obligado a dar una explicación sobre el caso de los cheques falsos; es necesario saber si ese robo fue una decisión propia o si alguien más se lo ordenó. También es necesario saber a dónde fueron a dar todos esos millones: ¿los usa para su campaña o los entregó a alguien más?
Urióstegui García en Guerrero siempre ha estado bajo la sombra de la familia Salgado. Desde la campaña se mostró como un empleado de Salgado Macedonio.
El ocultamiento de la lista de los registrados es apenas el comienzo de lo que se viene en Morena; el verdadero conflicto será cómo van a convencer a los miles de aspirantes de que no ganarán las supuestas encuestas. De entrada, cómo los van a convencer de si realmente se realizaron las encuestas.
Morena puede caer en su propia trampa. Por ahora se arriesgó porque sabe que hay un pastel grande por repartir y porque, electoralmente, los otros partidos representan una posibilidad muy baja de triunfo. Pero no podrán dejar a todos contentos y tampoco algunos sectores de la población están muy contentos con Morena por los malísimos resultados de muchos de sus gobiernos.
Chirrionazo
En Iguala la pugna familiar por la alcaldía ya salió a flote, resulta que la sobrina de Félix Salgado Macedonio, Zulma Carvajal Salgado, afirmó en varias publicaciones en Facebook que ella merece la candidatura a la presidencia municipal por Morena y no su prima Celeste Salgado Pineda.
Además, aseguró que gracias a una impugnación que hizo en procesos electorales pasados, en este municipio y otros 17 más, en 2027 los partidos tendrán que postular forzosamente a mujeres porque son alcaldías donde nunca ha gobernado una mujer.
El 6 de agosto de 2023, Zulma Carvajal sufrió un atentado donde fue asesinado su esposo Humberto del Valle, y por el que responsabilizó al entonces presidente municipal, el priísta David Gama Pérez. El hermano de Zulma, Justino Carvajal Salgado, fue asesinado el 8 de marzo de 2013 en el Centro de Iguala cuando se desempeñaba como síndico municipal, por su asesinato cumple una condena de 20 años de prisión el exedil José Luis Abarca Velázquez.
La prima de la gobernadora le dedicó algunas palabras: “Coordinamos Saul y yo la aspiración de la entonces candidata a gobernadora en la región Norte, posicionandola donde prácticamente era desconocida. Todo iba bien hasta que ella de la nada decide que la candidatura fuera para quien no le había movido un dedo en su aspiración, Oscar Diaz. Esa acción y desconocimiento de la entonces candidata a gobernadora me obligó a defender mi postura como líder natural del movimiento”.
Con ese tipo de familia, ¿para qué más enemigos?




