Protestan en Michoacán egresadas
de Enfermería de Tixtla
para exigir su titulación
Jesús GuerreroChilpancingo 7 de octubre de 2026
En una cancha de baloncesto en Alcozacán, Chilapa, más de 600 personas de 12 comunidades de la Montaña Baja de Guerrero se reunieron para debatir sobre la soberanía de su territorio y el olvido al que han sido sometidos históricamente. Entre los cultivos de maíz que rodeaban el lugar, hombres, mujeres, niñas y niños, eran custodiados por decenas de integrantes de la Policía Comunitaria.
Los pueblos exigieron una vez más, al gobierno federal la libertad de Jesús Plácido Galindo, promotor del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-EZ), vinculado a proceso por homicidio, quien fue detenido el pasado 17 de julio en San Marcos y permanece en prisión preventiva en el penal de máxima seguridad del Altiplano.
Líderes indígenas y habitantes de las comunidades que conforman grupos de resistencia ante la criminalidad en la región, sostienen que la acusación en contra de Plácido Galindo fue fabricada por ser una voz incómoda para el gobierno de Evelyn Salgado en Guerrero. Su demanda de libertad inmediata para el líder indígena tensa aún más la disputa política que se avecina en el estado, que renovará la gubernatura en 2027.
Egresadas de Enfermería y Obstetricia de la Universidad del Bienestar Benito Juárez, con sede en Tixtla, que llevan dos años sin recibir su titulación, acudieron a la coordinación general en Pátzcuaro, Michoacán, para exigir la documentación que convalide sus estudios, pero no recibieron respuesta alguna.
Costeando con su propio dinero los gastos de pasaje, alimentación y hospedaje, 130 mujeres provenientes de distintos municipios de Guerrero llegaron este martes a las oficinas del Organismo Coordinador de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez, donde realizaron una protesta; sin embargo, se retiraron luego de que varias patrullas de la Guardia Nacional y de la policía municipal de Pátzcuaro las estuvieran vigilando.
Además, desde camionetas en las que viajaban hombres vestidos de civil las amedrentaron con gritos como “ahí viene la mano negra” y “ahí viene un cuerno de chivo”.
El grupo de egresadas de la primera generación de Enfermería y Obstetricia, cuya sede se encuentra en la comunidad de Ojitos de Agua, municipio de Tixtla, se trasladó a las oficinas generales con la esperanza de que la directora general de las Universidades del Bienestar, Raquel Sosa Elízaga, las atendiera y diera instrucciones para que se les informara sobre el estado de su titulación.
“Nos dijeron en las oficinas que Raquel Sosa anda en Chiapas arreglando problemas en otra Universidad del Bienestar, mientras que en Tixtla tenemos el problema de nuestra titulación desde hace dos años y no ha ido”, se quejó una de las egresadas.
En la primera generación de Enfermería y Obstetricia en Tixtla egresaron 290 estudiantes y, hasta julio pasado, solo a 60 se les ha entregado su documentación de titulación.
El grupo de mujeres inconformes fue atendido por un funcionario de nombre Andrey, quien es el encargado del trámite de las titulaciones en la Coordinación de las Universidades del Bienestar.
“Veníamos a protestar, pero la verdad nos dio mucho miedo cuando vimos pasar las patrullas de la Guardia Nacional y las camionetas con civiles que nos gritaron, por lo que mejor optamos por retirarnos y quitar una manta”, dijo una de las egresadas.
Señaló que, si bien es cierto que existe un rezago administrativo relacionado con la titulación de egresados en muchas Universidades del Bienestar, el caso de Tixtla tiene un matiz relevante porque consideran que existe dolo y mala fe por parte de Raquel Sosa.
Recordó que en octubre de 2022 ellas, en su etapa de estudiantes, realizaron una protesta durante varios días para exigir la construcción de su plantel escolar, ya que tomaban clases en casas particulares de Tixtla.
“La protesta provocó que Raquel Sosa se trasladara a Tixtla y nos regañara por haber hecho las movilizaciones, pero finalmente se logró la construcción del edificio escolar en la localidad de Ojitos de Agua”, indicó.
Agregó que parte de esa animadversión hacia la comunidad estudiantil de esa primera generación responde a que el coordinador de Enfermería y Obstetricia de la Universidad del Bienestar, Abel Hernández, nunca les entregó el apoyo económico durante el año que duró su servicio social.
“Lo que estamos exigiendo es que nos entreguen nuestra documentación, porque para poder trabajar en un centro de salud, hospital o clínica privada nos piden el título”, expresó la egresada.
Hasta este miércoles, las 130 egresadas continuaban en Pátzcuaro, Michoacán.
“Nos dicen que aquí en las instalaciones de la coordinación nacional hay camas suficientes para dormir, pero a nosotras no nos dieron alojamiento y nos enviaron a rentar un cuarto de hotel”, contó.









