¿Quién fiscaliza la campaña
anticipada y dispensiosa de Morena
en Guerrero?
Emiliano Tizapa, Jesús Guerrero y Arturo de Dios Palma Foto: Óscar Guerrero
Chilpancingo 27 de julio de 2026
Chilpancingo
A un mes de que Morena concluyó el registro de las y los aspirantes a las 17 gubernaturas en el país, al menos en Guerrero todo el partido ha violado una y otra vez su propia convocatoria, con el pretexto de las asambleas que en realidad son mítines para la promoción de quienes desean gobernar el estado, aprovechando el vacío de las leyes electorales; peor aún, “las campañas dispendiosas”, que están prohibidas en la convocatoria, se han normalizado.
Es preocupante cómo las y los aspirantes a la candidatura a la gubernatura por Morena y el PT, especialmente en Guerrero, desplegaron campañas utilizando las viejas estrategias del PRI para su promoción, lo que incita a cuestionar:
¿De dónde están obteniendo el dinero para cubrir todas sus campañas y estrategias de promoción? ¿Quién las y los fiscaliza, si el INE y el IEPC aseguran que no tienen la competencia de vigilarlos por no estar dentro del periodo formal de campaña? ¿Hay dinero de empresarios y con qué intención lo hacen o qué buscan a cambio? ¿Hay dinero ilegal o del crimen organizado en estas campañas? ¿Quién podrá observar si esto está ocurriendo y, sobre todo, en caso de confirmarse, quién lo castigará?
Beatriz Mojica Morga y Esthela Damián Peralta son las aspirantes que más dinero han gastado en lo que va de este primer mes de promoción tras registrarse formalmente —sin contemplar los meses previos que llevan promoviéndose—. ¿En qué nos basamos para afirmar esto? Ambas son las principales en distribuir playeras, sombrillas, panfletos, calcomanías, lonas, trastes, bolsas, folletos y microperforados con sus rostros; además, se las promueve en canciones, pinta de bardas, encuestas, llamadas telefónicas y entrevistas en medios de comunicación y portales de Facebook. Cada recurso que es utilizado para sembrar sus nombres en el electorado no es gratuito: todo tiene un costo. Además, hay brigadas desplegadas en las colonias y barrios, así como en los municipios y regiones de Guerrero, promoviendo a estas dos candidatas principalmente. Pero detrás de ellas están Abelina López Rodríguez, Guadalupe Eguiluz Bautista, Rogelio Ortega Martínez, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros e Iván Hernández Díaz, quienes también han gastado recursos para sus movilizaciones o concentraciones y en la dispersión masiva de su imagen, aunque en menor medida que las dos primeras.
En el caso de Hernández Díaz quien dejó la delegación estatal de los Programas Sociales de el Bienestar para competir en el proceso interno, ejerce su poder en esta dependencia dando órdenes a los trabajadores sobre todo a los servidores de la nación que difundan su imagen en las colonias de Chilpancingo.
La semana pasada, también comenzaron a circular pintas de bardas con el nombre del rector con licencia de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), Javier Saldaña Almazán, acompañado de un águila, el mismo símbolo de la institución. Paralelamente, inició una gira de entrevistas con medios de comunicación e, incluso, fueron videograbados trabajadores universitarios armando propaganda de Saldaña dentro de las instalaciones de la UAGro en Chilpancingo.
¿No se supone que todo dinero, recurso humano o instalación de la universidad debería estar dirigido a la educación de las y los jóvenes guerrerenses y no a la promoción personal partidista para cumplir con la aspiración del rector que acumula varios periodos? Esto confirma que Saldaña Almazán ve como moneda de cambio a la Uagro y además se sirve de ella para sus intereses políticos, así como que la cultura de la corrupción se ha impregnado en la universidad; ahora toda una estructura que ha matado la democracia universitaria busca implantarse en el gobierno estatal. ¿Acaso Morena no sancionará a Saldaña Almazán por utilizar dinero público para su promoción personal, considerando que el dinero o los recursos que tiene la institución “autónoma” provienen del presupuesto federal recaudado de los impuestos? ¿Y las autoridades electorales?
No solo los aspirantes han violado la convocatoria; la misma dirigencia nacional la ha interpretado de formas distintas. Por ejemplo, soslayó los cuestionamientos de por qué el padre de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, Félix Salgado Macedonio, también realizó dos grandes mítines en Acapulco y Chilpancingo.
La presidenta nacional, Ariadna Montiel Reyes, aseguró que le pidieron lo mismo a todos los liderazgos del país y lo acompañó en dos concentraciones en Taxco e Iguala. Pero no es cierto. Saúl Monreal Ávila, senador de la República y otro personaje a quien se le impidió registrarse en el proceso interno de Morena para la gubernatura de Zacatecas porque su hermano es el actual gobernador, no ha realizado concentraciones masivas como Salgado Macedonio. Ningún otro personaje en el país, salvo quienes se inscribieron, lo está haciendo.
¿Por qué Montiel Reyes no paró en seco al padre de la gobernadora y por qué no hizo valer la convocatoria, que pide que solo quienes participan en el proceso pueden hacer esas asambleas?
La base octava de la convocatoria morenista sostiene: “Queda prohibida la realización de campañas dispendiosas, anuncios espectaculares o la erogación de recursos contraria a los principios de austeridad que caracterizan a nuestro movimiento… Queda prohibido el uso de recursos públicos de cualquier naturaleza; la intervención de servidores públicos en favor o en contra de participantes; la utilización de programas sociales, condicionamientos o coacción en favor o en contra de participantes y/o cualquier otro mecanismo que pretenda influir indebidamente en el desarrollo del proceso”.
Además, prohíbe que “participarán en actividades de apoyo y/o propagandísticas gobernadores e integrantes de sus gabinetes; alcaldes/as y sus colaboradores/as de primer nivel; coordinadores/as de las bancadas legislativas federales y estatales; directivos de todos los cuerpos legislativos federales y estatales; y toda persona con un cargo de dirigencia nacional o estatal de Morena”.
Otra prohibición es que las y los aspirantes “realicen acusaciones públicas contra el partido, sus órganos de dirección u otros aspirantes o protagonistas, o en su caso, cometan actos de violencia contra otros miembros o el patrimonio del partido. La falta a esta disposición será sancionada con la cancelación del registro de aspirante al cargo interno que pretende ocupar”.
En Guerrero, los equipos de Mojica Morga, Eguiluz Bautista, Salgado Macedonio y Damián Peralta han entablado una guerra mediática para atacarse mediante páginas de Facebook y declaraciones, como la más reciente de la ex consejera jurídica de la Presidencia de la República, quien afirmó que ella desconfiaría de alguien que vio como opción presidencial a Ricardo Anaya y al PAN, en referencia a Mojica Morga, quien en 2018 apoyó su candidatura desde el PRD. Mojica Morga contestó que no fue fundadora de Morena, pero que durante toda su carrera política ha militado en “la izquierda”.
Otro aspirante que dio declaraciones indirectas fue Hernández Díaz, quien advirtió que existen actores políticos que, tras haber formado parte de partidos que combatieron a Morena, “ahora buscan llegar a tomar decisiones dentro” y “apropiarse de él mediante viejas prácticas de la política”. Sin decir nombres, el ex delegado de los programas del Bienestar hizo referencia a expriistas y experredistas que están en las estructuras de Mojica Morga, Salgado Macedonio y Damián Peralta, como Cuauhtémoc Salgado Romero, Sofío Ramírez Hernández y Ángel Aguirre Rivero.
Con este proceso hacia 2027, Morena aceleró el nacimiento de “tribus” o “corrientes” internas, tal como su antecesor, el PRD. Antes de este año solo había cuatro grupos en Guerrero —a pesar de que están prohibidos—, ahora cada aspirante representa dentro del partido una visión e intereses distintos. Otra consecuencia que Morena apresuró fue el rompimiento interno, ya que al existir demasiados aspirantes para un solo cargo, cada uno buscará un premio de consolación que dependerá de la negociación por la candidatura a la gubernatura. Será inevitable —como se ha observado— que las campañas mediáticas de guerra sucia se detengan y, sobre todo, resulta insostenible que la “unidad” no termine desgastada.
Aunque el único culpable de todo esto es y será Morena. Sin embargo, más allá de la grilla interna, lo alarmante de las campañas dispendiosas de Morena es el origen del dinero para costearlas. De acuerdo con datos oficiales, tan solo en la anterior elección de 2024 se aprobó un presupuesto para el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), encargado de organizar los comicios locales, de 393,120,000 pesos, a pesar de que existió un recorte del 43 por ciento respecto al total solicitado, que fue de 695,488,736 pesos.
A pesar de que hubo una reforma electoral que en el discurso buscaba que las elecciones costaran menos, Morena tuvo un resultado adverso y contradictorio. En Guerrero, ¿quién paga para que las bardas sean pintadas, para la repartición de volantes, los equipos de sonido, los salones alquilados, los equipos logísticos, el transporte de material y personal, sus viáticos, así como los salarios y sueldos temporales de sus brigadas de promoción?
La idea de una campaña austera quedó rebasada; las campañas anticipadas abrieron la puerta a la entrega de dinero informal, sin fiscalizar y sin supervisión. ¿Quién garantiza que cada peso que han gastado las y los aspirantes hasta el momento no proviene de origen ilegal, desde el desvío de recursos públicos hasta dinero del crimen organizado que busca continuar en la impunidad?
Todo este proceso interno ha generado un ambiente de opacidad y vulnerabilidad de las leyes electorales. Sería sano que cada aspirante revelara sus gastos, aunque es casi imposible. Recientemente, por ejemplo, Damián Peralta fue cuestionada por una reportera en Chilpancingo acerca de la repartición de sombrillas y bolsas con su nombre y rostro, a lo que atajó respondiendo que no sabía nada de quién hacía eso. Aún no comienzan siquiera las precampañas ni las campañas, y los millones de pesos en gastos que acumulan los aspirantes rebasan por mucho los topes establecidos. Morena ha burlado esa barrera y lo peor es que se quedaría sin candidato o candidata si aplicara a rajatabla su convocatoria y sus lineamientos.
Chirrionazo
Al menos tres episodios se registraron este fin de semana durante la visita en Acapulco de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En la noche del sábado en el salón de el Forum Mundo Imperial durante una reunión con más de 5,000 trabajadores de los Programas Sociales de el Bienestar y a la que no tuvieron acceso la prensa, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda fue abucheada cuando tomaba la palabra. Sin embargo, un grupo de unos 20 trabajadores estatales que fungen como porra ambulante de Salgado Pineda, salió el paso: le aplaudieron y gritaron “gobernadora, gobernadora”, “Evelyn”.
Ante los gritos contra la gobernadora, la presidenta la arropó y dijo que “Evelyn es una buena gobernadora y de primera”. El gobierno estatal difundió un video en redes sociales en donde, obviamente, solo se escucha ese elogio.
En esa reunión, Sheinbaum exigió que “nadie se meta en la grilla” en el proceso electoral interno de Morena.
Ese llamado ya es bastante tardío porque en Guerrero todos los morenistas, incluido el clan de los Salgado, están desatados.
El domingo, en el segundo día de la visita de la presidenta, en la colonia Ciudad Renacimiento el que actuó como un auténtico porro fue el director de la Comisión de Vialidad y Transporte del gobierno estatal, Arturo Salinas Sandoval, quien llevó a un grupo de transportistas para frenar una marcha de unos 50 profesores de la CETEG que querían hablar Sheinbaum a quien finalmente lograron entregarle un escrito.
Por cierto, Ricardo Salinas Méndez, Oficial Mayor de la Secretaría de Administración y Finanzas, acarreó a cientos de personas fuera del evento oficial para hacer notar su aspiración política a la alcaldía de Acapulco.








