Taxco, sin autoridad y en manos de organización criminal
Arturo de Dios Palma
Taxco
15 de abril de 2026
La única forma de hallar al alcalde de Taxco, el morenista Juan Andrés Vega Carranza, en el ayuntamiento es a través de las pantallas de televisión. Nadie lo ha visto por ninguna parte y, lo peor, es que nadie sabe cuándo va a volver.
Es el día después. Las oficinas de la presidencia municipal lucen casi vacías; apenas hay unas secretarias recibiendo a los pocos que llegan, pero están sin respuestas. ¿Dónde está el alcalde? No saben. ¿Cuándo vuelve? Menos.
La desolación está también en las oficinas de los regidores en el edificio alterno. En todos los cubículos únicamente están los asistentes consumiendo su tiempo frente a las pantallas de sus celulares. Todos tienen excusas poco creíbles.
La asistente de la regidora de Educación, Catalina Domínguez Barrera, dice que su jefa no está en su oficina porque anda en comunidades revisando escuelas. ¿De verdad una regidora se arriesgaría a ir a la parte rural del municipio en plena crisis de violencia?
La secretaria del regidor de Obras Públicas, Omar Salgado Bahena, asegura que el edil anda en las calles recorriendo obras.
El único regidor que está en su cubículo es Sergio Vicente Pineda Peralta, de Movimiento Ciudadano. Pineda Peralta fue el secretario particular de Mario Figueroa Mundo, para muchos el patrocinador de una de las etapas más cruentas del municipio.
Figueroa Mundo es buscado por la Fiscalía General del Estado (FGE) por el delito de desaparición forzada.
En tres años, Figueroa Mundo convirtió a Taxco en un terror constante: se dispararon los asesinatos, las desapariciones y la extorsión se profundizó. Desde que ganó la alcaldía, Figueroa Mundo siempre estuvo señalado de ser el candidato de la organización criminal la Familia Michoacana. En su gobierno eso se concretó.
La Familia Michoacana se enraizó en Taxco: Figueroa Mundo le entregó la Policía Municipal; los agentes eran los que desaparecían, los que asesinaban y los que extorsionaban. Nadie se salvaba: reporteros fueron privados de la libertad, comerciantes fueron asesinados, tortilleros y choferes del transporte público fueron atacados.
Un ejemplo: el comerciante de plata Enrique Hernández Avilez fue asesinado y luego enterrado en una fosa clandestina que los propios policías municipales cavaron.
Un mes antes de que concluyera la administración de Figueroa Mundo, la FGE tomó el control de la Policía Municipal. Detuvo a diez agentes y los acusó de asesinato y desaparición forzada. Figueroa Mundo apenas alcanzó a entregarle la alcaldía a Vega Carranza cuando salió huyendo.
Este martes, en las calles, la cotidianidad no ha vuelto: están semivacías, con negocios casi sin clientes pero, sobre todo, hay mucha incertidumbre.
Aunque lo de este martes no se acerca a lo que ocurrió el día anterior. El lunes todo fue un hervidero: policías y soldados patrullando incesantemente por cualquier rincón de la ciudad y helicópteros sobrevolando, algo que, dicen varios taxqueños, nunca habían visto.
La ciudad está en un desánimo, dicen unos; otros son más severos: está en la indefensión. Si la última historia de violencia le pasó al director del hospital IMSS-Bienestar, Juan Vega Arredondo, y a su hijo, el alcalde, todos los demás están en completa vulnerabilidad. O peor: muchos dan por hecho que las autoridades no desplegarán a 500 soldados, policías y helicópteros para localizarlos si la Familia Michoacana los priva de la libertad. Y no es una suposición, para muchos es un hecho porque los desaparecidos en Taxco se cuentan por montones. ¿Y por qué por montones? Porque ninguna autoridad los busca.
Pero hay algo aún peor: en Taxco todos corren el riesgo de sufrir lo que sufrió el alcalde y su padre.
Muchos lo han sufrido ya. Lo de estos últimos días no es nada nuevo en la ciudad; incluso se podría decir que es un “modus operandi” de la Familia Michoacana en Taxco, que encabeza Roberto Sagal, alias “El Pelón”.
Son varios los testimonios —que por seguridad no pueden identificar ni a las personas ni las circunstancias— que afirman que fueron privados de su libertad y llevados rumbo al municipio de Tetipac, donde “El Pelón” impone sus condiciones.
“Eso siempre ha pasado, pasó más en el gobierno de Mario Figueroa; en ese entonces no podías estar en desacuerdo o negarte porque de inmediato iban por ti”, cuenta un poblador.
En Taxco, nadie duda que la privación de la libertad del padre del alcalde se pudo tratar de una presión de la Familia Michoacana para imponer condiciones. Esa versión es creíble: la Familia Michoacana lleva casi una década imponiendo sus reglas. Lo controlan casi todo: la producción del pan dulce, la venta del pollo, la carne, la venta y distribución del refresco y la cerveza. Ellos dicen quién puede vender y en cuánto.
Apenas en enero intentaron desterrar a las dos empresas de distribución de gas LP; no lo lograron, pero ahora la distribución es limitada. Hace años, amenazaron a los choferes que se negaron a seguir siendo sus informantes. Los choferes se resistieron, luego vino la violencia: mataron a uno, todos pararon y eso provocó la parálisis de toda la ciudad.
Lo mismo les pasó a los empresarios tortilleros que se negaron al pago de la extorsión: atacaron a tiros los establecimientos hasta que lo acataron.
Tampoco a nadie se le hace extraño que la presión contra el alcalde haya comenzado con la privación de la libertad de su padre. Muchos ubican al médico Juan Vega como uno de los personajes más influyentes dentro del ayuntamiento.
“Aunque trató de mantener un bajo perfil, junto a su hijo decide y deshace a su conveniencia dentro del ayuntamiento, en el que prevalecen la corrupción y el nepotismo”, explica.
Muchos indican que el padre del alcalde es quien cuenta con una carrera política más sólida que su hijo. Lo ubican en gobiernos priistas y panistas.
“En el gobierno del panista Ramiro Jaimes tuvo el cargo de oficial mayor, pero lo despidieron”. Luego se vinculó al PRD y a Félix Salgado Macedonio. Con Ángel Aguirre Rivero, Juan Vega fue nombrado por primera vez director del Hospital General de Taxco.
Con la devastación electoral del PRD, como muchos, la familia Vega se acurrucó en Morena y siguió vinculada a Salgado Macedonio. En diciembre de 2021, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda nombró al médico Juan Vega como director del Hospital General de Taxco.
En 2024, Juan Andrés Vega se convirtió en el candidato de Morena a la alcaldía de Taxco. La candidatura la logró arropado por una fracción del grupo político de Salgado Macedonio. Esa fracción, llamada “Los Toritos”, es un grupo muy cercano: es dirigida por otra de las hijas del senador, Celeste Salgado Pineda, quien ha fincado en Iguala su centro de operaciones y desde ahí ha influido en otros municipios de la región Norte, como Taxco.
De “Los Toritos” también salió el alcalde de Iguala, Erik Catalán Rendón, postulado por el PVEM en alianza con Morena y el PT. Catalán Rendón se ha caracterizado por su intolerancia a la crítica y por sus constantes intentos por silenciarla.
Vega Carranza es arquitecto de profesión; antes de ser candidato ya era consejero estatal de Morena.
En Taxco, según algunos lugareños, hacía trabajo territorial para el partido oficial. Su carrera política, dicen, siempre ha estado vinculada a los Salgado. Otros lugareños también lo recuerdan como contratista, pero no con muy buena reputación.
“El exalcalde, el priista Enrique Martini Castillo, lo tachó de ser un albañil de ‘media cuchara’ y no un arquitecto, por los trabajos de mala calidad que hizo en Taxco, coludido en intereses de corrupción y desvío de recursos”, cuenta un poblador.
Vega Carranza ganó la elección con un margen amplio de votos. La alianza que lo postuló logró poco más de 17 mil votos, mientras que el segundo lugar, la alianza PAN-PRI-PRD, obtuvo 14 mil 978 sufragios. En tercer lugar quedó Figueroa Mundo, quien buscó reelegirse, con 6 mil 261 votos.
Desde el inicio, todos en Taxco sabían que la disputa por la alcaldía era de dos: Morena y el PAN. Figueroa Mundo estaba descartado.
Todos pensaron que con Figueroa Mundo fuera del gobierno volvería la paz a Taxco.








