Cuatro civiles heridos en desalojo de la GN tras retención de 29 agentes en Quechultenango
Jesús Guerrero
Foto: La Lente de Guerrero
Chilpancingo
18 de septiembre de 2026
Al menos un hombre muerto y cuatro heridos fue el saldo de un desalojo por agentes de la Guardia Nacional (GN), Ejército y Policía Estatal contra pobladores de Mochitlán y Quechultenango que retuvieron durante más de cinco horas a 29 agentes y, además, incendiaron una patrulla.
La mañana de este jueves, fuerzas de seguridad federal y estatal recorrían calles de Quechultenango cuando se registró un altercado con un grupo de pobladores.
Decenas de pobladores se organizaron y, armados con palos, machetes y varillas, arrinconaron a los 29 efectivos del Ejército, GN y Policía Estatal, a quienes desarmaron y metieron al gimnasio del pueblo.
La turba incendió una patrulla de la GN que estaba estacionada fuera del gimnasio, lugar que también se ocupa como comedor comunitario.
Los disturbios que ocurrían en ese momento en Quechultenango provocaron que un convoy del Ejército, GN y Policía Estatal se trasladara a la zona para el rescate de los agentes.
Sin embargo, al llegar el convoy al crucero de Zacatzonapa, a la salida de la localidad de Mochitlán, pobladores mantenían bloqueada la vía para impedir que las fuerzas de seguridad avanzaran hasta Quechultenango.
En videos que circularon en redes sociales se escuchan gritos de pobladores que exigen que no arrojen piedras a los agentes de seguridad.
Luego se escuchan detonaciones de arma de fuego que disparan los agentes contra los manifestantes.
En un video se escucha la voz de un hombre: “Ay, ya me dieron”.
De acuerdo con la versión de los pobladores, al menos hubo cuatro hombres heridos de bala. En varios videos que circulan en las redes sociales se ve a dos hombres ensangrentados, uno en la mano y otro en la pierna, y a un tercero tirado inconsciente en el pavimento.
Luego de que los pobladores retiraron el bloqueo en el crucero de Zacatzonapa, el convoy del Ejército, GN y Policía Estatal avanzó por tierra y por aire con un helicóptero militar hacia Quechultenango para liberar a los 29 agentes retenidos.
Pobladores armados con machetes, piedras y tubos se apostaron en la entrada de Quechultenango y atravesaron un camión de pasajeros de la ruta Río Azul y una camioneta.
Al lugar arribó el subsecretario de Asuntos Políticos y Sociales de la Secretaría General de Gobierno, Francisco Rodríguez Cisneros, quien dialogó con los alcaldes de Mochitlán, Gerardo Mosso López, y David Astudillo Morales, de Quechultenango.
“No había ningún operativo, era un recorrido de rutina que se realiza en este corredor y no sé por qué agredieron a la Guardia Nacional”, dijo en entrevista Rodríguez Cisneros.
El 5 de septiembre, fue hallado el cadáver desmembrado del soldado de la Guardia Nacional, Eduardo Bustos, sobre la comunidad de Plan de Lima, en el municipio de Juan R. Escudero, se implementó una operación en ese municipio y en las comunidades de El Ocotito, en Chilpancingo, y en Xaltianguis, en Acapulco, para detener a los responsables.
El cadáver del soldado estaba junto con otros tres más.
En esas opciones ha detenido a unos 24 presuntos integrantes de Los Ardillos y al comisario de Xaltianguis, Said Sánchez Sandoval, acusado por el asesinato del soldado.
Los pobladores retiraron el bloqueo y dieron paso al convoy de las fuerzas de seguridad para que ingresara a la comunidad.
“No hubo ningún acuerdo, ellos (las fuerzas de seguridad) pueden entrar, nadie se los va a impedir”, dijo el presidente municipal de Quechultenango.
Según los pobladores, ninguno de los militares, agentes de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal fue agredido.
A las 6:30 de la tarde los agentes y militares fueron liberados. No obstante, la tensión continúa en la zona que tiene bajo control la organización criminal «Los Ardillos», ya que los transportistas suspendieron el servicio foráneo en los municipios de Quechultenango, Mochitlán, Tixtla y Mártir de Cuilapan, en sus rutas hacia Chilpancingo.
La organización criminal la dirigen los hermanos Celso e Iván Ortega Jiménez. Según fuentes, en las comunidades de Mochitlán y Quechultenango se ordenó a los ciudadanos no salir de sus casas y se advirtió que era posible que en las próximas horas realicen manifestaciones de protesta en Chilpancingo. Sin embargo, también denunciaron que los pobladores fueron amenazados para que participaran en los bloqueos y a quienes se negaran los multarían a pagar 1,000 pesos.
No es la primera vez que los pobladores de Quechultenango retienen a las fuerzas de seguridad federal. El 16 de febrero de 2022, habitantes de Quechultenango retuvieron más de cuatro horas a un grupo de militares y policías ministeriales que realizaban un operativo en la zona.
Los militares y agentes fueron liberados luego de que se firmó una minuta en la que el Ejército se comprometía a realizar patrullajes en esta zona bajo el acompañamiento de la policía comunitaria y la policía municipal.
El 7 de junio de 2022, otro grupo de militares fue retenido por habitantes de la comunidad de Petaquillas, del municipio de Chilpancingo, el cual forma parte del corredor de “Los Ardillos”.
El 6 de octubre de 2024, fue hallado decapitado el alcalde perredista de Chilpancingo, Alejandro Arcos Catalán, quien antes de ser asesinado acudió a la localidad de Tepechicotlán, de donde fue llevado a la fuerza por hombres armados a Quechultenango.
Germán Reyes Reyes, exmando militar que fungía como encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública municipal de Chilpancingo, fue detenido y enfrenta un proceso por el delito de homicidio calificado en agravio del edil de Chilpancingo. A Reyes Reyes se le relaciona con “Los Ardillos”.
A finales de octubre de 2024, semanas después del crimen de Arcos Catalán, 17 vendedores de trastes de peltre de la comunidad de Chautipan, en la Sierra de Chilpancingo, desaparecieron luego de acudir a la comunidad de El Epazote, municipio de Chilapa, para vender sus productos.
El 4 de noviembre de 2024, 11 de los 17 pobladores de Chautipan fueron hallados mutilados en la batea de una camioneta abandonada a un costado de la Autopista del Sol, a unos metros de El Parador del Marqués, al sur de la capital de Guerrero.
Hasta el momento, seis de los pobladores de Chautipan siguen desaparecidos pese a los reclamos de justicia que han realizado sus familiares a la gobernadora morenista Evelyn Salgado Pineda.
De acuerdo con fuentes gubernamentales, «Los Ardillos» tienen conexiones con políticos de municipios de esta zona de Guerrero.









