Fe y esperanza

          

 

  Mike Ramos

 

 

El centro de rehabilitación Fe y esperanza, ubicado en el poblado de Tierra Colorada, (Juan R. Escudero) tiene el único objetivo que las personas con un problema de adicción abandonen el consumo de sustancias adictivas, dispongan de herramientas terapéuticas para fortalecerse en su decisión de dejar el alcohol y las drogas y, finalmente, aprender a vivir sin sentir la necesidad de recurrir a ninguna sustancia, afrontando y disfrutando de todas las situaciones que se puedan presentar en la vida, sin sufrimiento y con plena capacidad y conciencia.

 

 

El padrino y representante legal de Fe y esperanza es Luis de la Rosa, quien lleva 10 años en procesos de rehabilitación por el excesivo uso del alcohol y las drogas. 

 


Este centro de rehabilitación del alcohol y drogodependencias, en régimen de ingreso residencial, debe disponer de una rutina estructurada y con una finalidad terapéutica en cada una de sus actividades. Esto ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y la incertidumbre de las personas residentes y, propicia un entorno seguro y amable para nuestros pacientes.



Las personas que recién ingresan al centro, se les instruye bajo su capacidad de entendimiento cuales son las reglas de la casa, para el seguimiento de una de las bases principales de convivencia, como lo es la disciplina y respeto, así mismo se les informa a sus familiares que en un 60 por ciento acompañan a los pacientes, mientras que 40 por ciento ingresan de manera voluntaria.



Las personas con adicciones, pueden sufrir los efectos desagradables del síndrome de abstinencia cuando deciden abandonar el consumo por su cuenta. Algunos de los síntomas más comunes del síndrome de abstinencia son: depresión, tristeza, pensamientos incoherentes, erráticos, ansiedad, sudoración, alucinaciones, insomnio, convulsiones, dolores de estómago, dolores musculares y dolores de cabeza intensos.



Para paliar estos síntomas del síndrome de abstinencia y conseguir que los pacientes inicien su proceso de desintoxicación de una manera amable y sin sufrimiento, un médico especialista en adicciones les visita y supervisa los procesos durante toda la estancia.



Así mismo el centro de rehabilitación Fe y esperanza, como parte del itinerario de actividades diarias realizan la terapia grupal. Son reuniones diarias; desafiantes las primeras veces, pero pronto se convierten en un lugar seguro y constructivo, pues se aprende a reconocer ciertos patrones y comportamientos desencadenantes de posibles recaídas una vez finalizado el tratamiento.


Es un proceso de autodescubrimiento e identificación con otras personas que pueden haber experimentado situaciones y pensamientos parecidos, que otorga herramientas para afianzar la voluntad de dejar de consumir drogas para siempre.


Nadie admite la derrota ante las sustancias, llaman a ese espacio la llave de la buena voluntad. Las experiencias de los residentes no es grata, pero deben manifestarla para impulsarse, como lo dijo Luis “hagamos de la tragedia una comedia”, porque “el negar la adicción es un síntoma común en las personas.



Estos retratos artísticos tiene el objetivo de mostrar la voluntad y los largos y amargos procesos que con Fe y esperanza, luchan todos los días, porque son los hábitos inquebrantables.



Agradezco al grupo Fe y esperanza, por su cálido recibimiento, por permitirme ser parte por un momento de su gran familia.