García Harfuch la encrucijada del caso
Ayotzinapa


Emiliano Tizapa, Jesús Guerrero y Arturo de Dios Palma.

Omar Hamid García Harfuch, el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del gobierno de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, se ha convertido en la encrucijada para las madres y los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014.

Las madres y los padres tienen clara la participación de García Harfuch en aquella reunión de autoridades donde se construyó la “verdad histórica” durante el sexenio del priista Enrique Peña Nieto, pero ahora el ex coordinador de la Policía Federal en Guerrero supervisa por mandato de Sheinbaum Pardo la nueva estrategia de investigación para dar con el paradero de los normalistas.

García Harfuch no es nuevo en la escena pública de Guerrero, su nombre retumbó desde el 2 de enero de 2013 cuando el defenestrado gobernador, Ángel Aguirre Rivero, lo presentó como el nuevo inspector general de la Policía Federal (PF).

Con apenas 31 años, García Harfuch suplió en el cargo a Héctor González Valdepeña, fue anunciado en un acto oficial en Acapulco por Aguirre Rivero. El gobernador, que ganó la gubernatura por las siglas del PRD, confesó que el nuevo delegado de la PF era hijo del ex titular de la temible Dirección Federal de Seguridad (DFS) y ex dirigente nacional del PRI, Javier García Panigua; además nieto del general de división y secretario de la Defensa en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, Marcelino García Barragán, responsable de la matanza en Tlatelolco en 1968.

Vidulfo Rosales Sierra, abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, opina que García Harfuch es de la entera confianza de Sheinbaum Pardo, pero los padres y las madres de los 43 no tienen mucha confianza porque estuvo “insmiscuido, no de manera directa, pero sí por lo menos estuvo en la junta de autoridades donde se fraguó la verdad histórica”.

Otro dato que las madres y los padres tienen, sostiene Rosales Sierra, es que García Harfuch era policía federal activo en Iguala cuando ocurrió el ataque y la desaparición de los normalistas el 26 y 27 de septiembre de 2014, incluso, “habría firmado algunos documentos”, o al menos, García Harfuch supo lo que ocurría en Iguala.

“No se ha esclarecido cuál fue el papel de la Policía Federal, hasta dónde, hasta qué nivel de la Policía Federal tuvieron conocimiento, porque a quienes detuvieron fueron a policías (federales) razos que sí participaron directamente en la desaparición en el Palacio de Justicia”, sostiene el abogado.

De hasta dónde supo García Harfuch de lo ocurrido con los 43 es algo que se debería investigar, afirmó Rosales Sierra.

Sin embargo, tras las dos primeras reuniones de Sheinbaum Pardo con los familiares de los normalistas desaparecidos, la presidenta encomendó a un grupo especial para investigar el paraderos de los normalistas bajo la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, que encabeza García Harfuch.

“Las investigaciones más efectivas, las (seis) detenciones claves que de último momento se han estado haciendo vienen de ahí, de la actividad de este grupo de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana. Nosotros nos encontramos en una situación complicada, por un lado hay la sensación de las madres, padres familia de que pues él estuvo inmiscuido en algún nivel o que por lo menos supo de lo que ocurría y por otra parte, entendemos que en la última recta está coadyuvando en la investigación”, dijo el abogado.

Rosales Sierra mencionó que Sheinbaum Pardo les informó en la última reunión que su nueva estrategia para dar con el paradero de lo 43 es la creación de un grupo especial.

“Este grupo especial va a dar puntual seguimiento a la investigación y va a revisar todo, ahorita están en la revisión del expediente de todo lo que hay, de telefonía celular, de muchas cosas, o sea, van a privilegiar ellos, es lo que decía la presidenta, la tecnología, la ciencia, porque han hecho un análisis y refieren que los datos de prueba que se tienen hasta ahora son endebles, porque la mayoría de ellos son testimonios, que las mismas personas que participaron han brindado, entonces algunos testimonios no son tan objetivos, porque cada cada persona que participó en el hecho trata de ocultar determinados hechos, contexto, circunstancias y datos a su conveniencia”.

El abogado comentó que el gobierno federal está haciendo búsquedas conforme el análisis de los teléfonos, de información cruzada y que los llevan a determinados sitios donde pudieron haber sido llevados los jóvenes. Lo consideran un avance porque en la recta final del gobierno de López Obrador las investigaciones se habían estancado y la relación con los abogados de los familiares era ríspida.

Por ahora, la próxima reunión entre los padres y madres de los 43 con la presidenta de la República se vislumbra a finales de abril, reconoce el abogado de Tlachinollan.

 

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“No queremos más Garcías Luna”, dijo en una conferencia matutina en 2020 el ex presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en referencia al ex secretario de Seguridad Pública en el sexenio del panista, Felipe Calderón Hinojosa.

Genaro García Luna fue sentenciado a mediados de octubre de 2024 a 38 años y 8 meses de prisión en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico.

Sin embargo, el ex presidente López Obrador y ahora la presidenta Sheinbaum Pardo han respaldado firmemente a García Harfuch a pesar de sus antecedentes en el caso de los 43, además es protegido para que no comparezca como testigo a pesar de que apareció en la agenda de un líder criminal de Guerreros Unidos, organización criminal que perpretó la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

En los primeros días de marzo de 2025, a solicitud de la Fiscalía General de la República (FGR) una jueza canceló el citatorio a García Harfuch para comparecer en calidad de testigo en uno de los procesos por la desaparición de los 43 y por tratarse de un “alto funcionario” solo le pidió presentar una declaración por escrito.

García Harfuch fue citado para comparecer el próximo 25 de abril en el juicio iniciado contra Sidronio Casarrubias Salgado, presunto líder de Guerreros Unidos, pero el 21 de febrero pasado Carlos Villanueva Peña, el fiscal de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA) presentó un recurso de revocación con la jueza Raquel Iveth Duarte Cedillo, quien ordenó al mando policíaco a entregar su declaración por escrito y con ello evitar el interrogatorio.

Además, Duarte Cedillo dio un plazo de 5 días a la UEILCA, a la defensa de Casarrubias Salgado y a las víctimas para presentar las preguntas a García Harfuch para calificar la legalidad de los cuestionamientos y enviarlos a la oficina del funcionario.

En mayo de 2024, la misma jueza federal canceló el interrogatorio a García Harfuch por el caso Ayotzinapa programado porque el entonces candidato morenista a senador no le fue notificado el citatorio en su actual domicilio particular.

En 2020, Gildardo López Astudillo, El Cabo Gil, testigo protegido y subordinado de Casarrubias Salgado declaró a la FGR que el grupo criminal pagaba 200 mil pesos mensuales a García Harfuch cuando era coordinador de la Policía Federal en Guerrero.

Además, la primera vez que García Harfuch fue citado en el proceso de Casarrubias Salgado fue el 7 de julio de 2024, luego se reprogramó para el 27 el mismo mes y como no asistió la audiencia fue reagendada para el 23 de agosto por videoconferencia. Debido a que no envió un escrito para justificar su inasistencia, el 24 de agosto del año pasado la jueza Duarte Cedillo le impuso una multa de 10 mil 374 pesos, por la cual el funcionario se amparó.

Resulta que tanto la FGR, la jueza Duarte Cedillo y la presidenta Sheinbaum Pardo protegen, ayudan o permiten que García Harfuch evada los interrogatorios en los que se le relaciona con el caso Ayotzinapa.

¿Por qué si se critica con justa razón a García Luna y se busca no repetir la historia, no se deja con claridad la inculpabilidad de García Harfuch en el caso Ayotzinapa?, ¿García Harfuch tiene la calidad moral y ética para supervisar una investigación del caso Ayotzinapa, no es por su cargo en Guerrero en aquellos años un conflicto de interés?

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En los primeros meses del gobierno de Sheinbaum Pardo, Guerrero ha puesto los ojos nuevamente en García Harfuch especialmente porque responde los cuestionamientos hacia la mandataria federal sobre problemas de alto impacto ocurridos en Guerrero como el asesinato del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos Catalán; el hallazgo de 11 cuerpos asesinados de pobladores originarios de Chautipan, una comunidad de Chilpancingo y la violencia en Acapulco.

En el caso de Arcos Catalán, dos días después de que el alcalde capitalino de Guerrero fue hallado asesinado, García Harfuch declaró desde Palacio Nacional que el alcalde se dirigió a Petaquillas a una reunión “específica” y sin compañía de sus escoltas.
Esas declaraciones no cayó muy bien a los perredistas, quienes lo acusaron de revictimizar al edil perredista y para otros fue responzabilizar a Arcos Catalán de su homicidio.

Quienes tienen presente a García Harfuch son algunos ex integrantes de la Coordinadora Regional de Autoridades Comuntarias – Policía Comunitaria (CRAC-PC) pues con García Harfuch a la cabeza en Guerrero la PF detuvo a lideres como Nestora Salgado y Arturo Campos, además, los maestros de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) también fueron reprimidos en Acapulco por policías federales que en su mando tuvieron al hoy secretario de Seguridad Pública federal.

De Guerrero, García Harfuch no se fue limpio, en su estadía como coordinador de la PF, en octubre de 2013 aceptó que de 18 personas detenidas 13 de ellas eran policías federales acusados de secuestro, agentes que operaban en activo en Acapulco.

El escándolo fue de dóminio público y no le quedó más que aceptar que era “un tema vergonzoso” para su corporación.

Las organizaciones sociales guerrerense tampoco creen en la carrera política que se construye entorno a García Harfuch hacia 2030, pues aunque no tiene formación militar, lo relacionan con el mismísimo García Luna. Y su linaje representa una época de represión a los movimientos populares por parte de su padre García Paniagua, quien estuvo ligado a estructuras de inteligencia paramilitar contrainsurgente.

Chirrionazo.

Resulta que durante una pequeña pero pomposa presentación de las migajas del pastel llamado PRD Guerrero este domingo en Chilpancingo, el ahora líder del Sol Azteca, Evodio Velázquez Aguirre aseguró que él si tiene moral para hablar de nepotismo porque renunció a la plurinominal local en la pasada elección porque su esposa estaba anotada en la pluri federal.

El ex edil acapulqueño se intentó dar un baño de pureza, diciendo que los de la derecha descarrilaron al partido amarillo y se deslindó de su padrino Ángel Aguirre Rivero.

Aunque tontos no son los dos. Velázquez Aguirre ahora resulta que va a respaldar al partido en el poder (Morena) y a la presidenta Sheinbaum Pardo.

Ellos se dirán “estadistas”, pero creemos que más bien son unos convenencieros.