Ni nepotismo ni dedazo, el pragmatismo define candidatura de Morena en Guerrero

Arturo de Dios Palma, Jesús Guerrero y Emiliano Tizapa
Chilpancingo
15 de septiembre del 2026

 

Beatriz Mojica Morga es la candidata de Morena a la gubernatura de Guerrero. La designación huele más a un acuerdo de cúpula que al resultado de una consulta a sus militantes. La senadora con licencia se convirtió en la salida para evitar la confrontación entre la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, y el grupo de Félix Salgado Macedonio y su hija, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.

Este lunes, en la Ciudad de México, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, presentó a Mojica Morga como la elegida. Montiel Reyes no dio ni una sola explicación, ni un solo dato de la supuesta encuesta, ni de su metodología. El anuncio lo hizo como si la candidatura se tratara de un asunto privado, de grupo, como si no tuvieran la obligación de informar, de transparentar las decisiones de un partido político que se sostiene del erario.

De los resultados apenas y se conocen algunas cosas que se han ido dejando ver, como que Mojica Morga obtuvo 23 por ciento de las preferencias; detrás, con 19, Esthela Damián Peralta, ex consejera jurídica de la Presidencia de la República; luego Abelina López Rodríguez, alcaldesa con licencia de Acapulco. Lo que no sabemos es cómo salieron los aspirantes en los negativos, si se hizo un balance entre ambos aspectos. No informaron nada.

Ese silencio lo asumieron casi todos los demás aspirantes. Todos, a excepción de Rubén Cayetano García, se sometieron a la dirigencia de Morena. En una transmisión en vivo en su cuenta de Facebook, Cayetano García contó que en la reunión previa a la presentación casi todos guardaron silencio y de inmediato aplaudieron el resultado. Narró cómo el exgobernador interino Rogelio Ortega Martínez y el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), Javier Saldaña Almazán, de inmediato felicitaron a Mojica Morga; también dijo que los fundadores de Morena, Pablo Sandoval Ballesteros e Iván Hernández Díaz, obedientemente guardaron silencio.

Cayetano García contó que solo encuestaron a Mojica Morga, Damián Peralta, López Rodríguez, a Saldaña Almazán, al dirigente del PT en Guerrero, Victoriano Wences Real, y a la dirigente nacional del PVEM, Karen Castrejón. Dijo que no le explicaron porqué quedó fuera de la encuesta.

Otros de inmediato mostraron molestias ante la designación. La alcaldesa con licencia de Acapulco no disumuló su molestia cuando aún estaba en el templete, pero al salir del Word Trade Center lo hizo patente. Aseguró que el nombramiento de Mojica Morga es el anuncio de “la crónica de una muerte anunciada” de Morena.

Más allá de la inconformidad inmediata, la designación mostró cosas más profundas. Morena es un partido joven, pero sujeto a prácticas anquilosadas. Todos vimos cómo de principio a fin el proceso interno fue ilegal, mentiroso, ostentoso.

Desplegaron toda una campaña para supuestamente defender la soberanía del país de los planes de Estados Unidos, pero no hablaron de la soberanía: todo fue proselitismo, guerra sucia y derroche: espectaculares, infinidad de pintas, pegotes, lonas, entrevistas pagadas, mítines con acarreados y, en varios casos, la utilización de recursos públicos. Todo fue evidente y nadie lo impidió.

Tampoco nadie los está obligando a que informen cuánto gastaron. Sería bueno que lo hicieran porque gastan y mucho; pero, sobre todo, que digan de dónde sacaron ese dinero: ¿de dónde sacaron el dinero los morenistas?

Y parece que nadie lo hará; en la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FISEL) hay una denuncia que presentó la dirigencia de Movimiento Ciudadano (MC), quien acusó campaña anticipada y el uso de recursos públicos. Entre los denunciados está Mojica Morga. La FISEL no ha informado absolutamente nada.

 

La designación de Mojica Morga resulta paradójica: mientras Morena todos los días repite que la derecha, que el PAN, el PRI y el PRD son sus adversarios a vencer, en Guerrero nombró a la aspirante con el pasado más reciente en esos partidos.

Mojica Morga en 2018 fue la candidata del PRI, PAN y PRD al Senado de la República. Le alzó la mano a Ricardo Anaya Cortés, candidato del PAN a la presidencia de la República. Despotricó contra Andrés Manuel López Obrador, lo definió como autoritario y aseguró que nunca se uniría a Morena.

En 2015, Mojica Morga fue la candidata del PRD a la gubernatura pero, sobre todo, fue la abanderada del exgobernador Ángel Aguirre Rivero, preso en el penal del Altiplano por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en septiembre del 2014 en Iguala. Tras la derrota contra el entonces priista, Héctor Astudillo Flores, Mojica Morga fue nombrada secretaria general del PRD nacional arropada de uno de los grupos más oscuros del perredismo: Los Chuchos.

En todo el gobierno de Aguirre Rivero, Mojica Morga fue funcionaria: primero como coordinadora general de Fortalecimiento Municipal y luego secretaria de Desarrollo Social.

Aguirre Rivero dejó la gubernatura por la presión social ante la desaparición de los normalistas, pero no dejó el control del PRD; muchos de los candidatos perredistas en 2015 y, hasta en el proceso del 2018, tuvieron forzosamente el aval del exgobernador.

Incluso en este proceso interno, Mojica Morga se rodeó de varios integrantes del equipo de Aguirre Rivero, como la exalcaldesa de Atoyac, Yanelly Hernández Martínez; el exalcalde de San Marcos, Tomás Hernández Palma y el dirigente transportista, Rogelio Hernández Cruz.

¿Podrá Morena borrar el pasado reciente de Mojica Morga? ¿Por qué el partido optó por ella?

Una de las interpretaciones es que Mojica Morga se convirtió en la salida ante una posible confrontación entre la presidenta y la familia Salgado.

La familia Salgado nunca mostró la mínima intención de entregar el poder. El líder del clan, Salgado Macedonio, hasta el último momento intentó ser el candidato de Morena y sustituir en la gubernatura a su hija. Pese a que no pudo inscribirse al proceso interno por la negativa al nepotismo electoral, nunca dejó de movilizarse. Realizó mítines en casi todas las regiones del estado utilizando la estructura del gobierno. Incluso, el pasado viernes, en su quinto informe de gobierno, la gobernadora cerró su mensaje con el grito electoral de su padre: “¡Hoy y siempre, hay toro!”.

No dejó de moverse para no quedarse fuera de la jugada, para tener la posibilidad de influir en la designación; utilizó su músculo como un chantaje, como una amenaza soterrada. Cada mitin que encabezó puede interpretarse como: “me dan algo o me voy y me llevo todo”. Por eso el trato que ha recibido Salgado Macedonio de la dirigencia nacional de Morena, por eso los halagos.

Porque saben que en la ecuación para retener la gubernatura necesitan a Salgado Macedonio, a la gobernadora y a toda la estructura del gobierno. En el centro del país tienen bien claro todo el poder que Salgado Macedonio ha acumulado en estos cinco años; saben que no solo controla el gobierno del estado, sino también el Congreso, el Poder Judicial, la Auditoría, la universidad, el partido.

La dirigencia de Morena también sabe del tipo de gobierno que estableció la familia Salgado: nada de transparencia ni rendición de cuentas, una gobernadora atrincherada, sin obras importantes y con un control casi absoluto de la prensa. Sabe que el nepotismo es su marca, y este es el ejemplo emblemático, aunque no el único: la gobernadora ha tenido en los cinco años de gobierno a su pareja sentimental, Rubén Hernández Fuentes, como su jefe de Oficina.

De seguro sabe la dirigencia de la corrupción de los cercanos a la familia Salgado. El último escándalo: durante la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local por parte de Jesús Urióstegui García, el primer jefe de Oficina de la gobernadora, se han robado más de 20 millones de pesos a través de la falsificación de cheques.

En Morena también saben que la acusación por violación sexual contra Salgado Macedonio está vigente.

Pero también Morena sabe que si hay un aspirante que les puede ganar, es precisamente Salgado Macedonio. La posibilidad de irse y encabezar una candidatura con otros partidos y con todo el respaldo del gobierno es tangible.

A Salgado Macedonio no lo querían de candidato, pero tampoco lo quieren fuera de Morena, por lo menos por ahora.

 

La llegada de la ex consejera jurídica a Guerrero también puede entenderse como un obstáculo ante la resistencia de Salgado Macedonio por enraizarse en la gubernatura.

En la enviada presidencial, Salgado Macedonio tenía una adversaria que no podía someter tan fácilmente, porque intentarlo sería un desafío al poder presidencial. Damián Peralta fue el rostro de los intereses de la presidenta en Guerrero para que la familia Salgado sintiera de cerca la sombra del poder central.

Tal vez nunca estuvo en el plan que Damián Peralta fuera la candidata, porque la operación hubiera sido un fiasco: cómo evitar la consolidación del nepotismo con el dedazo.

Por eso, ni nepotismo ni dedazo: Morena optó una vez más por el pragmatismo más extremo: eligieron a la aspirante que puede garantizar el triunfo electoral sin importar su pasado.

Muchos pueden cuestionar: con la estructura del gobierno, más el arraigo de Morena en el estado, más la paupérrima oposición, cualquiera de los aspirantes podría ganar la elección en 2027. Eso tiene algo de cierto. La alcaldesa con licencia de Acapulco pudo ser la candidata y ganar la elección, pero no tiene la aprobación ni de Salgado Macedonio ni de la presidenta de la República. El exdelegado de los programas del Bienestar, Iván Hernández Díaz, también pudo haber ganado, pero está lejos de los intereses de Salgado Macedonio y la Presidencia.

En resumen, casi cualquiera de los aspirantes de Morena puede ganarle a Manuel Añorve Baños, el posible candidato del PRI a la gubernatura luego de que ayer su líder, Alejandro Moreno Cárdenas, lo destapó otra vez, pero pocos garantizan los intereses de Salgado Macedonio.


Chirrionazo

Este martes varios suspirantes darán su postura sobre la designación de Mojica Morga, pero ya no importa mucho, si no reclamaron ayer en la reunión en Ciudad de México con la dirigencia nacional, poco harán ahora desde Guerrero.

Una vez más varios que andabas de sacalepuntas ahora se van a disciplinar, como el líder estatal Jacinto González Varona que espera ser ungido para Chilpancingo. Morena demostró que no es de izquierda, al nombrar a una candidata con un pasado reciente en la derecha. ¿Ahora con qué cara hablarán de la oposición en Guerrero? Morena perdió toda la calidad moral que tenía para sostener un discurso sobre la izquierda.

Hasta los pocos panistas de Guerrero celebraron la designación de Mojica Morga y bromearon que ahora en Guerrero gobernará el Prianmor.